hoyporhoy_2013-11-19

La negociación para establecer el nuevo salario mínimo reviste de una enorme importancia en estos momentos.

Si bien los trabajadores tienen razón en el hecho de que el dinero no les alcanza por culpa del galopante incremento del costo de la vida, no hay que olvidar que un aumento populista –en especial por la cercanía de las próximas elecciones– podría desatar una espiral inflacionaria que terminaría en una cuantiosa pérdida de poder adquisitivo, con lo cual, el salario, una vez más, no serviría para cubrir las necesidades básicas del trabajador y mucho menos para mejorar su nivel de vida.

Hará falta mucha mesura en las negociaciones, pero en última instancia será el Presidente el que tome una decisión. Y ojo, que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

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