[CREDIBILIDAD]

Los nuevos modelos

LIMA. Ollanta Humala, requerido sobre cuál será su conducta respecto a la prensa respondió: “no aplicaré el modelo venezolano”. Con eso calmó a los periodistas. Estos dedujeron de su afirmación de que respetará la libertad de prensa, aunque estrictamente no fue eso lo que dijo, podría haberlo dicho directamente sin hacer mención a Chávez .

Quizás quiso remarcar que no tiene nada que ver con él, pero sin ir mucho más lejos Podría haber optado por citar otros modelos: “el boliviano”, “el nicaragüense”, el vecino “ecuatoriano” o el de “los Kirchner”, de alta sofisticación e intrincados mecanismos. Cualquiera de esos “modelos”, citados por Ollanta hubiera recibido igual o parecida interpretación. Pero, sin duda, para su estrategia electoral le convenía mentar al “venezolano”. Supongo que no lo habrá hecho con premeditación y después, si es electo, le salga a los peruanos con la novedad de que él se comprometió a no aplicar el modelo venezolano, pero que nada dijo respecto a los “otros modelos”.

Dejó afuera el modelo “Lula”, que es el que trata de vender a los peruanos, pero que en materia de libertad de prensa, también deja mucho que desear.

Y eso sí, enfrente, para que nadie se equivoque y bien visible para marcar las diferencias, quedó el “modelo Fujimori”. Sin duda, una de las maquinarias más eficientes en materia de aniquilamiento de la libertad de prensa y de manipulación de la información. Fue el régimen que aplicó los más sofisticados y siniestros métodos de desinformación y de presiones a periodistas y medios y que, durante un largo período, se reflejó muy mínimamente como tal.

El propio Fujimori se encargaba de recibir a todo el mundo, dar la cara –una cara de “yo no fui” y “no sé nada de eso”– y en tono suave, sereno y hasta convincente, decir que no pasa nada y que en Perú la prensa (buena parte comprada) funcionaba libremente y la justicia (casi toda sometida al Ejecutivo) era independiente.

De defender al “modelo Fujimori” –al que ataca Ollanta y del que sin duda han copiado mucho, perfeccionándolo, los actuales “modelos” vigentes en la región–, que se encargue Keiko Fujimori, quien reniega de lo que se hizo durante el régimen de su padre en materia de prensa. Ella dice que respetará la libertad de prensa, lo afirma con seguridad, en un tono suave, sereno y hasta convincente.

Si creerle a ella o si creerle a Ollanta, ese es un dilema para los peruanos. No es fácil.

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