El regalo favorito

Montana llegó a sus manos por casualidad. “Más que escoger yo la raza, puedo decir que me escogió ella a mí”, cuenta. Ella desde niña quiso un perro, pero no se lo compraron. Su única oportunidad ahora era tener un perro chiquito. Llamó a una amiga veterinaria para preguntarle sobre razas de perros chicos y cual le recomendaba, y así llegó Montana a sus manos...

“Cuando lo vi fue amor a primera vista, porque cuando lo cargué, tenía solo dos semanas y me cabía en la palma de la mano”, cuenta. Lo compró en secreto, y decidió regalárselo a su esposo, Juan David, para el 14 de febrero, día de San Valentín, “y se amaron desde que se vieron”.

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