Este mes, el gobierno del PRD completa la mitad de su período (2019-2024). Estamos en el mes 30 de 60. Decidí leer el llamado “plan de acción” del entonces candidato presidencial Laurentino Cortizo, es decir, el libro de sus promesas, lo que su presidencia haría por Panamá. Debo confesar que sus promesas eran muy buenas, tanto que no podían ser reales, como, en efecto, ha ocurrido.
“Uniendo fuerzas” era el eslogan, que ha resultado muy apropiado cuando vemos cómo pandilleros, narcos y funcionarios se han unido para trabajar por un nuevo Panamá: el de ellos. Cortizo nos seducía con sus cantos de sirena, prometiendo el rescate del país, pero el único rescate que veo es el de los miembros del PRD y el Molirena. Los primeros rescatan sus maltrechas economías, luego de estar alejadas de la papa una década. Los segundos se arreglan con quién sea, son oportunistas políticos, pero con este gobierno, se sacaron la lotería… literalmente.
Veamos las promesas del ausente. “Procurar la restauración ética y moral de la gestión gubernamental…” Imagino que se refería a la nueva ética del gobierno: pillo no roba a pillo (pero pueden hacerlo juntos); pillo solo nombra a pillos; pillo no ataca a pillo; pillo vive para permitir el pillaje; pillo no mete a la cárcel a pillo. La nueva ética.
Otra promesa: “El próximo gobierno tendrá una conducta vertical contra la corrupción”. Esta promesa no tiene sentido. ¿Alguien conoce a algún funcionario de alto perfil, de este o de otro gobierno, pagando años de cárcel por corrupción? Yo no. Si todos los funcionarios son honestos obreros al servicio del país, entonces no hay corrupción. A menos que alguien viole el nuevo “código etílico”, como diría el gato que batea.
“El Gobierno tiene que ser útil a todos los panameños [inscritos en el PRD]”. Esta parte entre corchetes les faltó, pero ya se las completé. (De nada). La siguiente promesa es una belleza: “La justicia tiene que actuar y no ocultar. No puede haber intocables, privilegios ni impunes”. Creo que cuando el ocurrente de la idea escribía esto, estaba de viaje por Nueva York, pero aquí… ¿¡qué va!? Nos tomó unos cuantos meses descubrir que el Gobierno de Nito es una parodia de Los Intocables. En esta nueva versión del PRD, los gánsteres son los intocables y hay más de un Al Capone, muchos más.
El libro de las promesas de Nito tiene 121 páginas, pero no pasé de la 7. Debe contener cientos de promesas que… ¡qué pereza! Y aún le restan dos años y medio al gobierno, mientras que la lista de incumplimientos seguirá en aumento. Si a lo que hasta ahora hemos visto le podríamos llamar hambre (de poder, de plata, de impunidad, etc.), creo que debemos prepararnos para la voracidad, tanta que no tendrán problemas en tragarse los sapos que le pongan por delante: como los enormes azulamarillos, al menos, hasta que puedan realizar cada una de sus metas.

