Mientras en Perú los candidatos finalistas Ollanta Humala y Keiko Fujimori prometen respetar la libertad de prensa si llegan a la Presidencia (no se conoce caso en que se haya prometido lo contrario), en el vecino Ecuador Rafael Correa afila las uñas para realizar su consulta popular, mediante la cual podrá, dicho en sus propias palabras, “meterle mano a la justicia” y regular la libertad de prensa.
A riesgo de ser reiterativos, vale la pena insistir en el tema. Denunciarlo públicamente; a todos y al propio presidente Correa, como acaba de hacerlo el Comité de Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).
“Su desprecio por la prensa no es un secreto”, le manifestó Joel Simon, director del CPJ, a Correa en carta que le dirigió hace unos días y en la que le recuerda todos los intentos hechos por su gobierno para recortar la libertad de prensa y el derecho a la información de los ecuatorianos.
Correa, igual, sigue con su consulta (el sueño frustrado de Manuel Zelaya en Honduras) que lo llevará a quedarse con todo el poder. Por supuesto, que para eso no basta con “aplacar” a la prensa independiente, sino que también hay que tomar a la Justicia, que es el otro objetivo que esconden las “10” ambiguas preguntas del referendo, de muy dudosa constitucionalidad como, reiteradamente, denunció la oposición. Pero ésta muy poco es lo que puede hacer. Considera la eventualidad de plantear una queja a la OEA, frente a las irregularidades y “abusos de poder” cometidos por el primer mandatario durante su campaña en apoyo del “Sí”.
¿Qué piensan que va a hacer la OEA? Además, la OEA hoy ni pincha ni corta. En todo caso habría que ir a la Unasur, la que “salvó” a Correa del famoso” golpe de Estado”. ¿Cree la oposición que pueden tener eco su planteo?
En definitiva, que Correa use el avión presidencial para hacer su campaña y recorrer al Ecuador, tan montañoso, no se puede discutir que para él es mucho más rápido y más cómodo y eso de usar los recursos y dinero del Estado para apoyar a sus amigos y a los medios que lo respaldan y utilizar, como propios, los medios públicos está dentro de la nueva moral del neoprogresismo democrático–populista, que como se sabe está vacunado contra la corrupción y bendecido por el alza de los precios de las materias primas y el neoliberalismo económico autoritario de China. Y todo eso ahora está legitimado y es bueno que se sepa.

