Desplazados colombianos tienen otra oportunidad

“Lo que más recuerdo son los mosquitos, el hambre y el miedo; que nos encontraran los paramilitares cuando estábamos en la montaña, y que caminamos durante horas hasta que las fuerzas se acabaron”, dijo Rosario Domico al rememorar la travesía que hizo hace 15 años desde Ungia, en Colombia, hasta Yaviza, en Darién, huyendo de los combates que en ese momento libraban miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

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Desplazados colombianos tienen otra oportunidad

Domico, quien para esa época tenía 15 años, añadió que en Colombia su familia vivía en la finca El Tigrí, donde se dedicaban a la agricultura, pero con la llegada de los guerrilleros, paramilitares y del Ejército colombiano “la tranquilidad se acabó”.

“Mi papá, mi mamá y mis seis hermanos vivíamos tranquilos. No era mucho lo que teníamos, pero vivíamos en paz. Luego de la llegada de los hombres armados, no podíamos movernos; ni siquiera ir al pueblo a comprar azúcar o arroz, porque enseguida decían que eso era para la guerrilla. En ocasiones nos quitaban lo que traíamos y nos retenían por horas, hasta que se cansaban y nos dejaban ir”, relató.

“Una noche, los combates se hicieron tan fuertes que caían bombas por todas partes, y al día siguiente, cansados de esto, mis padres y otras familias decidieron salir de allí hacia Darién”, agregó. “Yo no tenía idea de dónde quedaba eso, pero algunos mayores sí sabían o tenían contacto con personas que vivían allá y por eso decidimos irnos”, explicó.

Recuerda que de su pueblo salió un grupo como de 100 personas o más, que solo llevaba consigo la ropa del día.

En un trayecto por la selva, dijo, algunos fueron interceptados por el ejército y obligados a regresar, mientras que otros se mantuvieron escondidos en el monte y pudieron entrar a Darién.

Rosario se siente darienita, se casó con un panameño y es parte de los 899 colombianos que podrá adquirir el estatus de residente permanente, tras la entrada en vigencia de la Ley No. 81 del 13 de diciembre de 2011.

Basados en esta ley, según informó el viceministro de Gobierno, Javier Tejeira, se les concede a los colombianos que ingresaron al país desde 1997 escapando del conflicto, una serie de derechos ciudadanos.

Este grupo luego de permanecer 15 años en Panamá con el estatus de desplazados, también podrá laborar y movilizarle libremente por el país.

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