Los puntos más cálidos

Las fotografías infrarrojas, publicadas por Isthmus en su sitio web (Isthmus.edu.pa), demuestran cómo los elementos urbanos como la vegetación, materiales edificantes, tráfico vehicular y el trazo urbano, inciden en la temperatura de cada zona recorrida. La arquitecta Olga Conto señala que, aunque el clima istmeño es un tanto “difícil” por su calidez y humedad, el uso desmedido de acondicionadores de aire y la escasez de áreas verdes contribuyen en aumentar la temperatura local. Zonas abiertas como la plaza 5 de Mayo y las calles aledañas al Hospital del Niño presentaron en el estudio temperaturas similares a los 36 °C, habitual de las personas, sin contar la falta de aceras y pocos niveles de tolerancia de los peatones. Los cientos de motores de los automóviles también generan altas temperaturas que no logran disiparse, ya que muchas zonas carecen de elementos que ayuden a amortiguar esa calefacción.

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