Consejos de Nobel

Las universidades como forjadoras de profesionales críticos, el narcotráfico y la corrupción como los principales enemigos de las democracias y la recomendación de cuidar la selva del Darién, fueron los ejes centrales del discurso ofrecido el pasado 22 de noviembre por el escritor Mario Vargas Llosa.

Sus palabras fueron el plato fuerte de la ceremonia de su investidura de Doctor Honoris Causa, que le entregó al autor de La guerra del fin del mundo la Universidad Latina de Panamá.

El narrador peruano-español destacó que los centros de estudios superiores no solo deben formar profesionales y técnicos en diversas áreas del saber, sino que además deben colaborar a convertirlos en ciudadanos cultos, imaginativos, sensibles y críticos de la sociedad.

Mientras que advirtió que la corrupción y el narcotráfico están minando al mundo, en especial a los países de América Latina.

Señaló que antaño los adversarios a vencer eran los totalitarismos, en los que incluyó al comunismo, pero que ahora es el negocio ilícito de las drogas el que lleva a corromper a los estamentos de autoridad y a los miembros de los Estados.

La parte más emotiva de la ponencia del Nobel de Literatura 2010, que compartió con el público prácticamente sin usar un texto previamente escrito, fue cuando recordó que en compañía de su hijo Gonzalo visitó la selva del Darién.

Pidió a los istmeños que aprovechen el potencial que tiene ese sector del Darién, pero de forma responsable, pues Vargas Llosa señaló que en ocasiones un turismo mal planificado y un desarrollo económico encaminado solo por la ambición, lo que hacen es dañar más que ayudar a sectores tan exuberantes y bellos como esa parte del país.

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