Mafalda tiene una notable vigencia

Mafalda tiene una notable vigencia
Mafalda cumple 50 años. EFE

Mafalda llegó al mundo hace 50 años para recordarnos que hay mucho por hacer. Vaya que el tiempo anda de prisa, aunque ella se ve igualita de cuando la conocí cuando era un chico que estudiaba en la primaria Nicolás Pacheco en San Felipe.

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El papá de Mafalda

Sigue siendo esa niña traviesa, revolucionaria, madura y sagaz que te pone a pensar sobre la contradictoria realidad. Con Mafalda no se puede hablar en pasado, sino siempre en presente.

Sus reflexiones eran sobre la Guerra Fría entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, el Che Guevara, la carrera espacial, los gobiernos totalitarios, la guerra de Vietnam, los movimientos sociales en América Latina y la revolución cultural china, así como de la corrupción, las crisis económicas, los derechos de las minorías, la falta de respeto hacia el medio ambiente y el pésimo reparto de las riquezas.

Vea ahora el mundo y descubrirá que los pensamientos, proclamas, preocupaciones y denuncias de Mafalda continúan válidas porque los poderosos de todas las clases siguen destruyendo los principios éticos, no se cumplen los derechos humanos más básicos, las deudas son cada vez más corrosivas, la discriminación, la violencia, la marginación y el engaño son moneda corriente y el planeta está más enfermo que nunca.

O sea, las ideas de Mafalda son más que actuales, lo que no es ningún elogio para los que ahora conducen el barco de esta sociedad mundial que en apariencia es democrática.

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