Niños VIH positivos

Niños VIH positivos
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Ella asocia su infancia con una sola palabra: dolor. Como si fuese ayer, en su mente aún perduran aquellas molestias que aquejaban su cuerpo. Su salud estaba afectada con una enfermedad, un mal sin cura. Ella lo desconocía.

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Por una niñez libre de VIH

Es una persona que vive con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), y se enteró de que lo portaba a los 16 años. En su organismo ya se presentaban las secuelas del síndrome de inmunodeficiencia humana (sida, la etapa consecuente al VIH).

Ella es Maryliza Amony, que nació con VIH en Sudán del Sur. “Fue muy difícil para mí asimilarlo. Le pregunté a mi familia por qué no me comunicaron que yo era VIH positivo”, dice Maryliza. Negaba su condición y ventiló su rabia e impotencia hacia su madre por haberla infectado con el virus, mientras la llevaba en su vientre. “Fue muy, muy difícil para mí”, menciona Maryliza, quien hoy tiene 24 años. Luego, con el apoyo de sus amigos y familiares, comenzó a aceptar su realidad y perdonó a su mamá. Se dio cuenta de que le quedaba mucho por vivir.

Maryliza se licenció en estudios sociales, y hoy trabaja como asesora de otras mujeres que viven su experiencia a través de la Global Power Network.

Esta joven compartió su testimonio en una sesión de la XIX Conferencia Internacional del Sida, que llega a su fin mañana en Washington, D.C. Lo anterior es otro escenario que trastoca la infección por VIH: la transmisión del virus de madre a hijo.

Si una persona puede sentir estrés al esperar el resultado de su prueba de VIH, más tensión debe experimentar una mujer embarazada que vive con VIH, pues sería la causante de infectar a su propio hijo con el virus.

La transmisión vertical puede ocurrir en el período de embarazo, el parto o durante la lactancia.

Maryliza pudo haber nacido sin VIH si su mamá hubiese recibido la terapia antirretroviral a partir del primer trimestre de gestación.

Como no se atendió, las posibilidades de que le transmitiera el virus a su hija durante el embarazo y el parto rondaban el 25%; y si la amamantaba le sumaba otro 12% de probabilidad, recopila el nuevo informe de Onusida “Together we will end AIDS”. VEA 2B

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