Andrea Barrios se levanta canturreando a las 5:00 a.m., cuando su abuelo la despierta para ir al colegio, y su voz sigue llenando los rincones de su casa cuando regresa a las 12:40 mediodía. Duerme dos horas y se levanta a las 4:00 p.m. para dedicarse a sus deberes escolares.
“Yo siempre le he dicho, lo primero son los estudios”, dice la madre. Pero Andrea, que cursa el primer año del colegio Rafael Quintero Villarreal, no solo lo sabe sino que lo disfruta. Su materia favorita es matemáticas. De grande quiere ser ingeniera química.
“Le va muy bien, ella capta muy rápido. Uno le explica un problema y ella lo saca”, comenta el profesor Pastor Pérez, un amigo de la familia que la ayuda a resolver dudas en matemáticas, y que, de paso, no se pierde una presentación de Andreíta, como la conocen todos en Llano Largo de Ocú, Herrera.
Del canto de la trovadora, le gusta el dejo campesino, el sentimiento que le pone a sus interpretaciones y el falsete en su voz.
“Es lo que más impacta al público”, comenta Pérez.
Andreíta ha aprendido de Hermenelido Aparicio, quien la prepara para cada competencia y escribe los versos que canta. Opina que lo que no le puede faltar a un buen trovador es la humildad, el sentimiento y alegría para cantar, la saloma, y el tono campesino. “Que le guste al oído”, dice la niña.
A sus 11 años, Andreíta ha dejado de lado las muñecas y en su tiempo libre se dedica a componer sus primeros versos. Su mamá le dice que a los 16 ya tendrá que improvisar en los concursos, y es mejor que esté preparada.
No es para menos, la cantora ya se ha hecho grande en los escenarios. Los trovadores adultos la invitan a improvisar en los bailes y le llaman “colega”, además ya “tiene sus contratitos para el Festival del Manito en agosto”, acota la madre.
Andreíta se divierte. Escucha música típica, y sus labios y sus pies se mueven solos. Se detiene y sonríe si se da cuenta que la miran, pero no puede parar.
Baila mientras escucha el disco compacto con siete temas que grabó en un estudio en febrero de este año, acompañada de la mejorana de Alexis Huerta. En el título se lee “Andreíta Barrios, el Ángel de los Cantores”.
Para su madre es evidente lo que la hace especial. “Domina todos los torrentes. Absorbe las cosas muy rápido”. Además menciona que en dos meses de estar aprendiendo a tocar el violín, la niña ya se sabe tres canciones.
“Me gusta inventar mucho”, dice Andreíta mientras aflora una sonrisa en sus labios. Entre los juegos, prefiere los que la hagan pensar y analizar. Pero su actividad preferida es cantar.
“A ella nadie le enseñó, nació con ese don. Desde chiquita canta”, comenta su abuelo Teodoro Rivas, en el portal de la casa verde pistacho con pilastras naranjas en donde vive la trovadora. “Canta tamborito, pero lo más bonito es la décima”, dice el abuelo, uno de sus admiradores.
“Cuando tenía cinco años Andreíta escuchó Adiós florecita blanca, de Lucy Jaén, y dijo: ´mamá, yo puedo cantar eso”, recuerda su madre, Olivia Rivas. Desde entonces no deja de cantar.
Participó en la Semana del Folclore, una actividad escolar y, después, las competencias se convirtieron en la compañía de su niñez. Ganó tres certámenes nacionales de décima: el Concurso Nacional de Copeve, el Dora Pérez de Zárate y el de la Mejorana en Guararé.
El viernes pasado se hizo con el primer lugar en la modalidad décima y cumbia, que la llevará a representar a la provincia de Herrera en el Festival Manuel F. Zárate en septiembre próximo.
ANDREA MICHELLE BARRIOS RIVAS
edad: 11 años
cumpleaños: 24 de julio
Padres: Juan Carlos Barrios y Olivia Rivas
Materia favorita: Matemáticas
música favorita: La de Alfredo Escudero
Película: ´Piratas del Caribe´
Vacaciones: En el río
