Sin barreras para el e-cigarrillo

Sin barreras para el e-cigarrillo
AP.

Las empresas que se disputan el mercado del cigarrillo electrónico (e-cigarrillo) han revivido técnicas publicitarias de mercadeo que las empresas tabacaleras utilizaron hace décadas para hacer de millones de estadounidenses fumadores regulares.

Utilizan anuncios en taxis y paradas de autobús, patrocinan carreras de coches y eventos y animan a los fumadores a “elevarse de las cenizas” y recuperar su libertad en elegantes anuncios de televisión con personalidades como la actriz Jenny McCarthy.

La Administración de Alimentos y Medicinas piensa establecer normas en los productos y el mercadeo de los e-cigarrillos en el futuro cercano. Pero, por ahora, todo es posible. “Ahora es como en el lejano oeste”, dijo Mitch Zeller, director del Centro para Productos del Tabaco de la FDA (por sus siglas en inglés) en una entrevista reciente.

Los cigarrillos electrónicos funcionan con pilas y están hechos de plástico o metal. Calientan una solución de nicotina y crean un vapor que inhalan los usuarios. De este modo, los usuarios reciben su nicotina sin los miles de productos químicos, alquitrán u olor de los cigarrillos regulares. Y, además, pueden tener en sus manos un producto con forma de cigarrillo mientras fuman, exhalando algo que parece humo.

Hasta ahora, no hay muchas pruebas científicas de que los e-cigarrillos ayuden a dejar de fumar o fumar menos, y no está claro cuán seguros son. Empero, las tácticas de mercadeo han planteado temores de que los fabricantes del aparato podrían tentar a los jóvenes a usar algo que podría causar adicción. Las ventas pasaron de miles de usuarios en 2006 a millones en el mundo, con más de 200 marcas.

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