Ocho días bajo carpas: el drama de los damnificados que dejó el terremoto en Cali

Para quienes perdieron sus casas, la tragedia no terminó cuando dejó de temblar. Ahora empieza otra espera: la de saber cuándo, cómo y dónde podrán volver a empezar.

Ocho días bajo carpas: el drama de los damnificados que dejó el terremoto en Cali
Hay centenares de personas que siguen esperando poder entrar a sus apartamentos acompañadas por expertos que determinen si es seguro hacerlo. EFE

“Bienvenidos a mi casa”, dijo con una sonrisa Fernanda Londoño al recibir al equipo de periodistas de EFE mientras señalaba una carpa donde tenía su ropa. “Aquí está todo lo que tengo, es cómoda, perdonen por no tener sillas”, añadió.

Lo que señaló como “casa” mide dos metros cuadrados y está hecha de lona. Allí duerme, guarda algunas prendas de vestir y espera, como miles de familias del barrio Chiminangos, de Cali, un nuevo comienzo.

El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el centro y el suroeste de Colombia hace ocho días y dejó al menos 287 fallecidos en el país, 130 de ellos en Cali, afectó la torre de apartamentos de seis pisos donde vivía Fernanda y le impidió regresar a su vivienda.

“Estaba con mi abuela de 84 años y mi hijo de 18, que estaba en muletas. Estábamos en un segundo piso, pero al bajar se nos hizo un rascacielos. Los saqué como pude mientras veíamos cómo el terremoto empezó a dañar las paredes, cómo se rompían y cómo se nos caían las cosas”, dijo a EFE.

A pesar de que eran las 7:34 de la mañana, el terremoto ocurrió bajo un sol intenso. Durante seis días, el calor acompañó a quienes tuvieron que abandonar sus casas y acostumbrarse a dormir en carpas.

Sin embargo, desde la noche del domingo y durante este lunes, cuando se cumplen ocho días de la tragedia, la lluvia se sumó a la nueva rutina: ha sido intermitente, no ha parado y, aunque no ha sido intensa, sí ha sido constante.

“Aquí estoy sola porque no quiero que ni mi abuela ni mi hijo vivan esta tragedia. Ellos están de posada en otro lugar y aquí estoy para poder apoyar a los míos”, relató Fernanda.

En algunos sectores del barrio se han improvisado centros de acopio para recibir agua, alimentos, ropa y otros elementos. En otros se han instalado ollas comunitarias y también hay lugares donde la comunidad recibe almuerzos y comidas preparadas por ciudadanos, organizaciones no gubernamentales y voluntarios.

También hay duchas portátiles, espacios de atención para mascotas y carpas donde psicólogos escuchan a personas que necesitan acompañamiento para cuidar su salud mental después de haberlo perdido casi todo.

“Los niños intentan recuperar algo de normalidad entre las carpas. Algunas pelotas sirven para jugar y también han llegado juegos didácticos”, precisó a EFE Nelcy Mosquera, una de las damnificadas quien contó además que el día del terremoto, una mujer murió dentro de uno de los edificios.

“Los vecinos lo vieron todo. Mientras descendía por una escalera, otra estructura cayó sobre ella y acabó con su vida. Desde entonces, cada escalón, cada grieta y cada ruido dentro de los edificios genera pánico”, insistió la mujer.

Ocho días bajo carpas: el drama de los damnificados que dejó el terremoto en Cali
Las autoridades informan de 43 edificaciones colapsadas, mientras que los equipos de atención han retirado 21,204 toneladas de escombros. EFE

Recuperar algo

Como ella, hay centenares de personas que siguen esperando poder entrar a sus apartamentos acompañadas por expertos que determinen si es seguro hacerlo. Quieren recuperar una nevera, una lavadora, ropa, documentos o cualquier objeto que haya quedado dentro.

En ese barrio popular de Cali, esos electrodomésticos no son simplemente pertenencias, son bienes que muchas familias consiguieron después de años de trabajo y que ahora ven desde lejos, detrás de edificios que ya no pueden habitar, ni siquiera entrar.

Las autoridades informan de 43 edificaciones colapsadas, mientras que los equipos de atención han retirado 21,204 toneladas de escombros. Unos 1,900 trabajadores permanecen sobre el terreno atendiendo diferentes frentes de la emergencia.

Son números que explican por qué, ocho días después, la ciudad sigue llena de maquinaria, equipos de rescate, carpas y trabajadores.

La emergencia ha dejado a unas 80,000 personas damnificadas en Cali, muchas de ellas todavía sin una respuesta definitiva sobre cuándo podrán regresar a sus hogares.

“Sabemos que esto no es una crisis de un día o de dos o de una semana. Esto apenas está comenzando. Por eso muchos vecinos estamos guardando comida para que el día que no haya, podamos nosotros hacer nuestros propios alimentos”, añadió Fernanda.

Para quienes perdieron sus casas, la tragedia no terminó cuando dejó de temblar. Ahora empieza otra espera: la de saber cuándo, cómo y dónde podrán volver a empezar.


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