‘CENTINELA SOLITARIO Y TRISTE...’

Ancón, tierra de nadie: Orlando Acosta Patiño

Ancón, tierra de nadie: Orlando Acosta Patiño Ancón, tierra de nadie: Orlando Acosta Patiño
Ancón, tierra de nadie: Orlando Acosta Patiño

En el aniversario número 52 de la gesta del 9 de enero de 1964, la bandera que fue izada en la cima del cerro Ancón en 1979, como inicio de la ejecución del Tratado del Canal de Panamá, no estaba. Esa misma semana el camino a la cima estaba bloqueado por troncos de árboles a los que no se les ha dado el mantenimiento debido.

Existe dentro del cerro la sede de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon), hoy en ruinas como resultado de un fuego el año pasado. Los estacionamientos están siendo utilizados para almacenar autos inbond (depósito aduanero) sin saber quién los usa y tampoco quién autorizó esa actividad.

Los ciclistas, atletas y caminantes suben y bajan todos los días, con poca coordinación, especialmente los fines de semana, para gozar de un paseo por el bosque y una incomparable vista de la ciudad. No existe en toda la ruta un solo recipiente de basura y ninguna información sobre pautas de comportamiento ni información de sus plantas y animales. La posibilidad de educar y cambiar conductas no es aprovechada ni por el Ministerio de Ambiente ni por la Alcaldía. Tampoco encuentras información de por qué el sitio es importante.

La cima del cerro es utilizada para antenas de televisoras, proveedoras de servicios de telecomunicación local y de control de la navegación aérea y marítima. El control de acceso al área se hace mediante el pago de un servicio de custodia sufragado por la Asociación de Residentes de Quarry Heights y la UABR (Unidad Administrativa de Bienes Revertidos) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) con una garita de control cerca del acceso al centro turístico de Mi Pueblito, infraestructura también abandonada por la Alcaldía. En la antigua sede del Comando Sur funciona el Consejo de Seguridad. Los usos y actividades y quienes visitan el cerro Ancón son diversos, al igual que las instituciones que lo controlan.

En la década de 1990 se hizo un esfuerzo para reconocer al lugar como una zona de interés cultural, destacando los valores naturales, históricos y urbanísticos. Su declaratoria de protección sería establecida y regulada a través de decreto ejecutivo. Esta iniciativa se fraguó en el Consejo Municipal que reconoció mediante Acuerdo Municipal No. 157 de 31 de julio de 2001 el Área Protegida y Reserva Natural del Cerro Ancón. Mediante este acto inusual, el Municipio de Panamá creó su primera reserva natural. Esta modalidad de creación de área protegida no riñe con el ordenamiento en materia ambiental de hoy, la que admite que los municipios administren áreas naturales para su protección bajo figuras de comanejo.

En el año 2011 se promovió la elaboración y discusión de un primer documento para el manejo integral del área protegida del Cerro Ancón, esfuerzo al que se sumó la entonces Autoridad Nacional del Ambiente, la Autoridad del Canal de Panamá y la UABR del MEF. Se hizo un esfuerzo concertado para mantener, conservar y finalmente administrar dicha área protegida. A nuestro juicio faltó“garra” política al Municipio de Panamá para tomar el proceso final de consulta que permitiese asumir la responsabilidad técnica y financiera para ello.

Han pasado varios años y estamos hoy ante un Municipio fortalecido, con una Dirección de Planificación, otra de Gestión Ambiental y con 72 millones de dólares disponibles para invertir en la gestión de un área natural de alta visita y significación cultural. Lamentablemente la Alcaldía, en discursos públicos, niega la competencia administrativa sobre el área del cerro Ancón y vemos entonces que los esfuerzos institucionales se destacan en organizar desfiles navideños, sin demeritar otros esfuerzos en planificación y mejora de los aspectos de movilidad urbana en ciudad de Panamá que también son necesarios.

Es preciso honrar la memoria de aquellos panameños que dieron su vida para la recuperación del Canal, mediante una acción responsable y concertada en el manejo del territorio que ha visto pasar procesos importantes para este país. Necesitamos administradores y políticos con visión de estadistas, que dejen a la ciudad legados que honren los procesos históricos y pongan en perspectiva el valor de los recursos naturales y culturales. Urge reconocer la paternidad del área protegida del cerro Ancón para convertir la hoy tierra de nadie en un lugar de todos.

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