SISTEMA DE GOBIERNO

¿Capitalismo y democracia son compatibles?: Javier Comellys

No existe un consenso universal que describa el concepto de “capitalismo democrático”, sin embargo, los estudiosos del tema lo definen como un sistema económico, social y político en el que grandes empresas y un minúsculo grupo de personas controlan la propiedad privada, incluyendo los activos y el capital. En tanto, algunos economistas, ideólogos y politólogos vinculan el sistema económico, político y capitalista al régimen democrático, propuesta formulada por Michael Novak en 1982 en su obra El espíritu del capitalismo democrático, basado en el ensamblaje compuesto de tres principios: economía de mercado, política democrática, y sistema ético moral y cultural.

Se entiende por economía de mercado a la organización y asignación de la producción en el consumo de bienes y servicios que surge del juego, muchas veces sin reglas, establecido entre la oferta y la demanda, que la mayoría de las veces se transforma en imperfecto por la especulación, la inmoralidad de los comerciantes y la cultura de la corrupción.

Como sistema económico entendemos una economía fundamentada en el capitalismo con algunas limitaciones y regulaciones, que casi siempre son impuestas por el poder político, no para garantizar el marco jurídico que proporcione seguridad y estabilidad de las empresas, sino para el beneficio de ciertos grupos de empresarios allegados al régimen político imperante.

En el capitalismo democrático la propiedad privada ejerce un papel fundamental, es uno de sus principios básicos. Además, incluye la libertad de empresas y de elección, el interés propio como motivación dominante, la competencia, la importancia del sistema de precios y de mercado, el régimen basado en el sufragio universal, el pluralismo político, el acceso a la libertad de expresión, comunicación e información, y un reducido papel del Gobierno.

A diferencia del capitalismo democrático, los regímenes socialistas, o lo que se denomina como las dictaduras del proletariado, son movimientos sociopolíticos cuyo principal objetivo es la supresión revolucionaria de la sociedad capitalista, que se reemplaza por la comunista, en donde se establece la propiedad social colectiva de los medios de producción, dando como resultado la desaparición de cualquier forma de propiedad privada de los bienes de capital, y con ello del capitalismo, y apropiación del trabajo asalariado. Una forma de explotación por la vía económica.

En otras palabras, el principio básico del sistema socialista descansa en la utopía e ilusión materialista de los que nada tienen, quienes cegados por el odio de clases quieren compartir el pan que los demás se han ganado, gota a gota, en un esfuerzo por sobrevivir en la vida.

Marx y posteriormente Lenin basaron sus doctrinas en El Capital con fundamento en una concepción materialista de la lucha económica e histórica; el antagonismo de clases. Su tesis era que el origen de nuestros males es el capitalismo y que no había forma de derribarlo sino a través de la organización de los obreros, la concienciación, la violencia y la lucha sistemática de clases. Un proceso que debía terminar con la revolución armada.

Una vez descartada la tesis socialista –incapaz de salvar a la humanidad de la pobreza y de la miseria– cabe preguntarnos lo siguiente: ¿Existe compatibilidad entre el capitalismo y la democracia?

Es igual a preguntarnos si existe una relación entre las riquezas del norte y la pobreza del sur; entre las naciones ricas del mundo y los países en donde hay mil 500 millones de hambrientos.

¿Se puede hablar de compatibilidad entre capitalismo y democracia cuando las naciones pobres alegan que en sus países uno de cuatro bebés que nacen muere antes de llegar a los cuatro años, y los que sobreviven crecen en situaciones trágicas y paupérrimas? Mejor vida tienen las mascotas de los ricos.

¿Cómo se puede hablar de compatibilidad, cuando la Organización de Naciones Unidas estima que más de 4 mil millones de personas en el mundo viven en la miseria y en pobreza extrema, y que otras tantas mueren por falta de asistencia médica?

La discriminación racial, étnica y de género, la discapacidad mental y física, la falta de acceso a la alimentación, etc., son flagelos que aún azotan al mundo, y siguen siendo el mayor reto que enfrenta la humanidad.

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