GRANDES MAESTROS

Confucio, Moisés y Jesucristo: Marco Julio de Obaldía Miranda

Anteriormente he escrito que, desde que estaba en el Instituto Nacional, tuve curiosidad de saber cómo nuestros amigos orientales han logrado que sus descendientes sean tan buenos estudiantes y ciudadanos.

A inicios de la década de 1960 dictaba clases en la Universidad Católica en Washington, D.C., y expuse la interrogante, por tantos años guardada, al profesor Michael Chi, con quien compartía la oficina. Muchos años más tarde fui profesor en la Universidad Tecnológica e hice la misma pregunta a un exalumno mío de ascendencia china, ya graduado y propietario de una floreciente empresa de ingeniería. Quizás no debió sorprenderme que ambas respuestas coincidían como dos gotas de agua: los problemas con los hijos los resuelve el de mayor edad de la familia. Yo concluyo que esta, como muchas otras sabias enseñanzas transmitidas como en estenografía, vienen de Confucio.

Dando un enorme salto en tiempo y espacio encontramos al austero y sobrio Moisés, quien bajando del Sinaí, trajo grabadas en piedra las tablas de la ley, el decálogo que, en palabras del presidente colombiano Rafael Núñez, constituye “la fuente eterna del derecho humano”.

Mucho, mucho más hemos aprendido de ese gran judío, pero debemos dar otro salto de milenios y toparnos con otro judío, hijo de un carpintero de la estirpe de David, quien hablando en parábolas aclaró conceptos, y como moviendo un caleidoscopio nos presentó miríadas de novedades. Eludió celadas hábilmente expuestas con aquello de “dad al César...”, presentó al samaritano, menospreciado por muchos, como ejemplo de admiración, prototipo del prójimo, y nos obligó al autoexamen con: “aquel que no haya pecado...”. Atendiendo una solicitud de gente común que no sabía hacerlo y quizás temía por su propia audacia, enseñó (nos enseñó) a hablar de tú a tú con su padre. Padre que, generosamente, él, hijo del pueblo escogido, compartió con nosotros haciéndonos sus hermanos y dándonos un atisbo de la Iglesia universal.

La oración termina como tenía que hacerlo, ya que ningún humano puede luchar contra el maligno, pero tanto los fieles ruegan en baja voz: “Sed libera nos a malo”. Antes de esto decimos una frase que nunca debe alejarse de nuestros labios ni de nuestra mente: “no nos dejes caer en tentación”. Muchas veces transformamos esta frase en plegaria personal y la susurramos singularizándola al variar el “nos” por “me”, susurramos nuestras penas y gemimos, a veces incluso con lágrimas.

Para terminar, demos un pequeño salto de dos milenios y lleguemos a nuestro pequeño país cosmopolita que acaba de elegir nuevos dignatarios; como consecuencia, legisladores de diversos partidos han tenido que unir fuerzas políticas para lograr la “gobernabilidad”.

Ojalá esté equivocado, pero aparentemente han tenido que recurrir a una caja de Pandora llamada PAN (nombre no carente de ironía y humor negro) que ha sido símbolo de corrupción, porque ellos y nosotros sabemos que a los legisladores les está vedado utilizar los dineros del Estado.

Pero si así fuese, considero que no deben ser temerarios ni acercarse demasiado a aquello que deben evitar, no sea que seamos nosotros quienes clamemos: “no los dejes caer...” buscando la protección del altísimo, y así evitar que luego, arrepentidos, deban arrojar las 30 monedas y gemir lastimosamente...

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código