BARRO BLANCO

Diálogo y voluntad política: Toribia Venado

Preocupa la situación del país, inmerso en conflictos por actores que reaccionan ante la falta de respuestas a las necesidades básicas, aunado al desinterés, imposición de medidas o proyectos inconsultos y ajenos a la voluntad de los ciudadanos, la mayoría ubicados en sectores urbanos, áreas vulnerables o en comarcas autónomas bajo leyes especiales.

Tratándose del proyecto Barro Blanco, recuerdo las primeras trochas que fueron inundadas en el área de Bayano, y las consultas que el gobierno hizo a los indígenas de Madungandí. Hubo promesas de reconocimientos territoriales en igual proporción a lo que perderían, y de acceso a servicios sociales, pero sobre todo de priorizar el desarrollo de la energía eléctrica para los gunas de Madungandí.

La hidroeléctrica no mejoró la vida de los indígenas y ahora visualizamos la misma historia, pero entre los ngäbes, con diversas aristas cruciales. Los que conversaron primero no están, pero avalaron que la empresa continuara libremente las consultas. Luego, el congreso general delegó a uno regional el seguimiento, para después desautorizarlo ante presiones políticas en la comarca que finalizarían en los acuerdos de San Lorenzo.

La comarca proyecta ingobernabilidad, prevalece la intransigencia, agresividad, la falta de diálogo y cualquier opinión contraria expone que se violente el derecho de circulación, amarren a personas o las metan al cepo, actos denigrantes contra indígenas y no indígenas. La carencia de liderazgos con capacidad de escuchar, dialogar en nombre de los 284 mil 970 indígenas, cierra potenciales vías de comunicación y propuestas, aunque la hidroeléctrica lleve el 90% de construcción.

Durante el 150º período de sesiones en Washington, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recibió denuncias de los ngäbes por la violencia en Barro Blanco, hechos que el Estado aceptó. La CIDH recomendó a ambas partes agotar toda forma de apertura al diálogo. Igual recomendación hizo el exrelator especial de Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas, cuando visitó Panamá en 2013.

Barro Blanco representa la defensa del agua, recurso hídrico elevado por la ONU como derecho humano fundamental. Los siglos de atracos, engaños y despojos al patrimonio indígena constituyen el cuello de botella para el gobierno. Solo en las propuestas consultadas con mayoría indígena y órganos representativos, además de la participación ciudadana local y la voluntad del Estado, encontraremos la salida, que debemos respetar y honrar en beneficio de la paz social que todos queremos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Oct 2017

Primer premio

6 0 4 8

BDDC

Serie: 7 Folio: 8

2o premio

5559

3er premio

9849

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código