GOBIERNO ‘GORDO, COMPLEJO E INÚTIL’

Incompetente y omnipotente

Incompetente y omnipotente Incompetente y omnipotente
Incompetente y omnipotente

El gobierno, cual gigantesca hidra, no para de crecer. Hay pocas razones de peso para su gigantismo. Si fuera que crece para servir las necesidades de la ciudadanía, su crecimiento fuera cónsono con ellas; incluso menores, gracias a las eficiencias tecnológicas y administrativas con que hoy se puede hacer más con menos. Pero no es así.

El gobierno crece porque es una gigantesca fuente de empleo para consolidar poder de los políticos sin que medie allí consideración a capacidades ni de formación y ni hablar de necesidades. Cada cambio de gobierno es un cambio radical de funcionarios que ahora profesan el credo del partido al poder y casi nada más. Así, engendramos gobiernos sin capacidad administrativa ni técnica, sin continuidad y lógicamente sin capacidad para resolver los problemas ciudadanos como salud, educación, seguridad en forma consistente y efectiva.

Un gobierno así, es oneroso, los ciudadanos recibimos una ínfima parte de lo que tributamos, el resto se esfuma en burocracia y corrupción. Un gobierno así, es además peligroso, porque ante su incompetencia de ejecutar y supervisar, intensifica su control sobre los ciudadanos inventando reglas y trabas en un intento vano de eliminar los problemas que debe encarar, cargándose en el camino los derechos y libertades individuales y metiéndole fricción a lo que debe ser el libre fluir de la sociedad.

Así, todos los días vemos una norma nueva, que supone más gastos y más burocracia, y la restricción de alguna libertad personal. Normas que intentan desarmar a la población no eliminan el crimen, pero sí despojan al individuo de su derecho a defenderse. Las crecientes regulaciones financieras, que nadie fiscaliza, crean un campo minado a los buenos y una oportunidad de especular para los malos. Normas ecológicas imposibles para los ciudadanos que viven en comunión con el campo, pero indiferentes para los destructores de la naturaleza. Y así.

El resultado de esta creciente incompetencia es un gobierno cada vez más gordo, más complejo y más inútil. Un gobierno atrapado en un círculo vicioso, ya que toda nueva regla requiere más recursos, pero a la vez más supervisión y que por supuesto, restringen, pero no solucionan. Para el ciudadano el resultado es terrible, un gobierno que poco resuelve y al cual hay que rendirle crecientes ofrendas diarias en la forma de formularios, nuevas tasas, nuevos papeles. Tramitar algo se convierte en una hazaña costosa y a veces imposible.

Lo peor es que este modelo de gobierno engendra un Estado que lo puede todo en contra del ciudadano. Un Estado con su propia ecología, donde en lo más alto de la cadena alimentaria están los jefes políticos y luego el apartchik, donde hasta los de abajo están privilegiados por normas especiales y actúan con discrecionalidad e impunidad.

Allí, el Estado lejos de ser un bien público, se convierte en la mayor fuente de inseguridad jurídica; promueve un sistema de reglas paralelas y un sistema de gestión de influencias, favores y coimas. Un Estado omnipotente que cambia las reglas y concede adendas y favores a los amigos en la mayor opacidad, santificadas por un órgano legislativo voraz y omnívoro (¡que come de todo!) y bendecidas por un organismo de control que no sabe lo que hace o que siempre mira hacia el poder político.

Este Estado paralelo se puede observar a simple vista. Mientras que unos hacen antesalas de meses ante los bomberos, ingeniería municipal, migración y casi todas las instancias judiciales, otros pasan raudos y veloces a través del alambrado burocrático.

Este Estado omnipotente es el común denominador en América Latina y también la némesis de las democracias y la honestidad. Y vemos ahora cómo esa coincidencia incuba resultados catastróficos. ¿O no es la epidemia generalizada de corrupción promovida por Odebretch sino la evidencia de que la omnipotencia estatal lleva a la corrupción sin límites? ¿Por qué donde hay verdadera separación de poderes y transparencia, como Chile o Uruguay, no se entronizó el cáncer brasileño ni las metástasis posteriores de esa porquería? ¿Alguien tiene una mejor explicación?

El gran Estado omnipotente es una mala idea. No sirve al pueblo sino al delincuente y para nada fomenta ni eficiencia ni trasparencia, mucho menos justicia y democracia. Es la hora de someter a ese espanto político a la humildad del Estado de derecho y al rigor de buenas instituciones antes de que nos arruinemos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PROCESO Trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Lo último en La Prensa

en el Yankee Stadium Yankees vencen a Astros y empatan serie de campeonato de la Liga Americana

Aaron Judge empujó dos anotaciones con un jonrón. Aaron Judge empujó dos anotaciones con un jonrón.
Aaron Judge empujó dos anotaciones con un jonrón. AFP/Al Bello

Los Yankees de Nueva York jugaron como siempre en el Yankee Stadium y vencieron este martes 17 de octubre viniendo de atrás ...

DERECHOS HUMANOS Hallan cuerpo en lugar donde desapareció activista argentino Maldonado

'¿Dónde está Santiago?' se preguntan los argentinos. '¿Dónde está Santiago?' se preguntan los argentinos.
'¿Dónde está Santiago?' se preguntan los argentinos. AP

El cuerpo de una persona fue hallado este martes sumergido en un río del sur de Argentina adonde fue visto por última vez el ...

POLÉMICA '¿Hablo con el Presidente?': Cámara filtra por error celular del presidente de Brasil

Michel Temer, Michel Temer,
Michel Temer, AFP

"Estoy hablando con el Presidente, ¿no?", preguntó un reportero del diario brasileño O Globo."Está, perfectamente", contestó ...