ATAQUES DE TRUMP

México y su relación con EU

“Pobre México; tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. La expresión que algunos le acreditan al general Porfirio Díaz y otros, al periodista y diputado Nemesio García Naranjo es, en síntesis, una especie de lamento nacional del pueblo mexicano, por el fatalismo geográfico que encierra su cercanía con el coloso del norte, hoy más que ayer; sobre todo, por los constantes ataques del presidente electo contra la economía mexicana, cuya dependencia de Estados Unidos (EU) es desmesurada: “un 80% para sus exportaciones; un 50% en inversión extranjera (la industria automotriz ya pospuso sus inversiones) y lo más significativo, las remesas de divisas que envían los mexicanos radicados en EU a su país de origen”.

Los trabajadores mexicanos que laboran y viven en el extranjero remesaron a casa casi 25 mil millones de dólares, en el año 2015, la mayoría desde EU, lo que supone incluso más de lo que México recibe por las exportaciones de petróleo. Trump tiene su mirada puesta en esos miles de millones y, reiteradamente, ha expresado que ese dinero pagaría el muro que se propone construir. Se calcula que las remesas superaron los 28 mil millones de dólares en 2016.

La moraleja de lo anterior para los panameños pudiera estar en la necesidad de diversificar nuestra economía, lo que necesariamente implica no depender de un sector específico o de una nación en particular. Así, por ejemplo, además del dólar debiera fomentarse la libre circulación de otras monedas sólidas, como el euro, el yen japonés, la libra esterlina, el renminbi chino y cualquier otra que tenga respaldo y aceptación internacional (canasta de monedas); permitir que las prestaciones laborales y transacciones comerciales, incluido el sector turístico, puedan perfeccionarse en divisas fuertes (por voluntad de las partes); facilitar la apertura de cuentas bancarias, autorizar a la Autoridad del Canal de Panamá para que los peajes de los buques se cancelen en otra divisa distinta al dólar estadounidense; constituirían pasos importantes en la correcta dirección.

Al Gobierno debiera interesarle el tema. Una de sus promesas de campaña, “la canasta básica”, depende en gran medida de la fortaleza o debilidad del dólar. En materia tributaria el Estado estaría en capacidad de cobrar impuestos en otras monedas, constituyendo a su vez un colchón (fondo fiduciario) que le permita solventar, adecuadamente, los vaivenes y fluctuaciones del mercado de divisas que usualmente es inestable. Por otro lado, un vecino poderoso no siempre es bueno, por lo que también habrá que tomar medidas con respecto a Colombia.

Imaginemos que mañana los estadounidenses (más ahora que el Ejecutivo por ingresar está decidido a que las divergencias en los tratados y convenios vigentes se resuelvan por la fuerza del poder y no por la razón de las ideas) decidan desconocer o dificultar la operatividad del acuerdo gracias al que circula libremente el dólar en nuestro país. Confío en que algún día nuestros gobernantes finalmente comprendan que “las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, solo intereses permanentes”. Lord Palmerston. Para meditar.

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