LECCIONES

Por un Panamá decente: Bertilo Mejía

Cierto es que desde los inicios de la República han pasado gobiernos cuyos dignatarios le han echado mano a los recursos del Estado, valiéndose de las posiciones que ocupan y que muchas familias salieron de la pobreza, precisamente, porque sus parientes ocupaban altos cargos.

También es cierto que la mayoría de los presidentes intervino en otros órganos del Estado y que su influencia ha sido un factor determinante para gozar de la impunidad y otras ventajas que ofrece el poder. En Panamá estos vicios son de vieja data. No obstante, hubo períodos en los que la corrupción fue más notoria, tal como ocurrió en el quinquenio (2009-2014).

Durante la administración de Marcos Robles (1964-1968), el ejercicio público se vio envuelto en un altísimo grado de corrupción (nepotismo, peculados, concusión y un largo etcétera). Semejante grado de depredación política condujo a unas elecciones violentas y nada transparentes, y los recursos del Estado se pusieron a disposición del candidato oficial. Y el instituto armado, conocido como Guardia Nacional, se utilizó para perseguir, amedrentar y aprehender a la disidencia.

Como el elector castiga, a pesar de toda la turbiedad gubernamental, el sufragio mayoritario escogió al candidato opositor, quien convertido en Presidente de la República, el 1 de octubre de 1968, procedió a realizar cambios en la institución armada, lo que produjo una reacción en la oficialidad y que desembocó en el derrocamiento del recién instalado gobierno.

Los militares en el poder prometieron unas elecciones “limpias y honestas”, que celebrarían en “los próximos seis meses”, lo que resultó desmentido con la instauración del llamado “proceso revolucionario” por 21 largos años, y que se fue derrumbando a finales de la década de 1980 envuelto en la corrupción, con secuelas de asesinatos, carcelazos, persecución, falta de libertades, fraudes electorales, tráfico de estupefacientes, golpes y contragolpes, constantes designaciones de “presidentes” de a dedo, y frontal represión contra el pueblo que exigía justicia, democracia y libertad.

El aberrante régimen de Manuel Noriega cayó el 20 de diciembre de 1989, luego de una intervención estadounidense que se habría evitado si las entonces Fuerzas de Defensa se hubieran replegado, respetando el resultado electoral de mayo de 1989, y asumido el rol correspondiente. Pero no, la tozudez y la ebriedad de poder los condujo a provocar la mayor ofensa a la dignidad nacional: la presencia militar extranjera.

La democracia se instauró en ese mismo año con la Presidencia de Guillermo Endara Galimany (q.e.p.d.), quien hizo un gobierno ampliamente democrático, honesto y restaurador de un país devastado por las circunstancias. En el gobierno de Noriega los asesinatos tocaron a sus propios compañeros de armas, mientras los que con él se congraciaban, más por temor que por convicción, se convirtieron en cómplices de todas las tropelías del dictador. En democracia, algunos fueron a la cárcel, pero resultaron favorecidos después por amnistías promovidas por desafectos a la decencia, la probidad y la justicia.

Como vivimos en un país con menos de cuatro millones de habitantes todos sabemos quién es quién, y qué hizo durante los aciagos días de la tiranía. Es decir, quién robó, quién torturó, quién mató, reprimió y violentó los derechos humanos. Por ello, hay quienes estamos de acuerdo en que, por lo menos, la sanción moral debe recaer en aquellos que se han teñido de sangre durante tan vergonzosa página de la historia.

La equidad consiste en dar a cada uno lo suyo, y si ha habido panameños (as) que cultivaron en determinada forma la parcela que en vida les corresponde, que el fruto revertido sea proporcional a sus ejecutorias. Sin embargo, observamos otra realidad. Periodistas que le abren espacio televisivos a exmilitares que estuvieron vinculados a escándalos sin precedentes en la institución castrense, y no tienen autoridad moral para hablar de justicia, democracia, tolerancia, como tampoco de nacionalismo férvido, porque estos ideales han sido ultrajados por sus acciones perniciosas. Tampoco aplaudiríamos si en un mañana lejano, comunicadores y líderes de jornadas reivindicativas de nuestra sociedad convocaran a políticos corruptos, exhibidores de riqueza mal habida para hablar de pulcritud, probidad y transparencia.

Los medios deben cumplir su misión orientadora, fiscalizadora, educativa e informativa en todos los campos de la actividad humana, para que la juventud se inspire en los valores y se proyecte en un Panamá digno de su concurso redentor. ¡Hagamos patria con auténticos valores de nuestra nacionalidad!

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Los resultados de los laboratorios de sustancias controladas reflejaron que los 221 paquetes estaban compuestos de 259.14 kilos de cocaína.
Cortesía/Ministerio Público

TRÁFICO INTERNACIONAL DE DROGAS Detención provisional para extranjeros tras el decomiso de cocaína

INVESTIGACIÓN POR TIERRAS EN BOCAS DEL TORO Estado panameño se defiende de demanda millonaria

En riesgo se encuentra el tercer humedal de importancia internacional que tiene Panamá, tras la demanda millonaria que interpuso el político costarricense contra el Estado. Los indígenas reclaman posesión de las tierras.
Archivo

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código