TRANSFORMACIÓN CULTURAL

Más parecidos a don Ramón y a Tres Patines que a Cantinflas: David Sucre Levy

Tres grandes personajes cómicos de mi infancia. De ellos Cantinflas se diferenciaba del resto porque en sus películas siempre actuaba en derecho, buscaba oportunidades de trabajo honestas, pero sobre todo por terminar sus filmes con moralejas. En Panamá, lamentablemente, entre nuestras figuras públicas, populares o de cualquier tipo, encontramos más similitudes con los dos primeros comediantes del título de este escrito.

Don Ramón, quien nunca pagaba su arriendo, era descarado, hacía lo que fuera para no realizar esfuerzo alguno en sus trabajos y tenía, además, el tupé de pegarle a los niños de la vecindad, culpándolos de sus propios males. La figura de don Ramón fue la primera que se me vino a la mente, cuando hace unos días, me tocó ver, en las noticias, en una protesta por fallas en el proyecto de Curundú a dos señoras, con bebés en brazos, frente a los antimotines. Sin saber si tienen razón o no (espero que al menos estén pagando su canon, contrario a don Ramón), estas señoras no tuvieron el más mínimo decoro en interponer a sus bebés como escudo de todos los protestantes.

Vivimos en una sociedad en la que el Estado proporciona una casa digna y los aventajados con tan importante logro piensan que tienen derecho a vivir sin cancelar un alquiler o letra mensual por el préstamo. Además, creen que no es su deber darle mantenimiento; que con pagar la cuenta del servicio de luz (ya subsidiado) y del suministro de agua (en este caso, si es que lo pagan, pues el Idaan tiene la cantidad más grande de morosos) les basta y sobra. ¿Será que no recuerdan cómo era vivir gratis en las casas de Curundú antes de los nuevos edificios?

Espero que estas personas que abusan de un haber no ignoren que hay muchísimos panameños que quisieran tener semejante concesión y disfrutar del privilegio de una casa digna. Pero, como en todo hay un colmo, es probable que muchos de estos individuos tengan el descaro –al mejor estilo de don Ramón– de poseer un televisor de alta definición que no cabe en sus casas, servicio de cable y, casi con seguridad, teléfono celular de última generación. El alegato de otra joven para su derecho a la protesta era tener 26 años y 6 hijos. “Plop”, como diría el final del pasquín de Condorito.

De igual manera, solo a don Ramón se le hubiera ocurrido cerrar la avenida Tansístmica para protestar por los nombres que se le pondrán a las nuevas esclusas del Canal ampliado. Debe ser que para estos estudiantes el nombre es más importante que la funcionalidad de las esclusas o los sobrecostos que se han presentado. Estos señores no miden el daño que causan al cerrar una avenida tan importante, en un sistema de viabilidad ya colapsado. Ojalá mañana no cierren las vías reclamando por el color de que las pinten, eso pueden dejárselo a la Pantera Rosa.

Pero lo que nunca pensé vivir es ver a políticos protestando en contra de ellos mismos. A estos los tengo que comparar, sin lugar a dudas, con Tres Patines. Semanas atrás, los suplentes de alcaldes y representantes de corregimiento protestaban frente a la presidencia por un salario, aun en momentos en que no estuviesen habilitados para realizar las labores de sus principales. La única razón que les escuché en el noticiero fue: “Haber contribuido con su principal en la campaña para obtener los votos de elección”. “¡Cosa más grande en la vida, chico!”.

El problema es que ninguno de estos casos nos puede sacar risas, como lo hacían los cómicos de nuestra infancia. Sin lugar a dudas, esto es el género tragedia. Ninguno de estos actos nos saca las atinadas moralejas de Cantinflas, más bien son el reflejo del llamado “juega vivo” que decimos tener los panameños, sin saber que realmente no es atributo alguno. Sin duda, Mario Moreno nos diría: “Usted no se despreocupe”. No podemos seguir con una sociedad que no entiende que nuestras obligaciones vienen antes o, por lo menos, al mismo tiempo que nuestros derechos. Curundú, por ejemplo, fue un gran proyecto, pero le faltó tomar en cuenta lo más importante: la transformación cultural y de valores de sus habitantes.

Yo solo veo una solución y es a largo plazo. Apostemos a la educación de calidad para que las nuevas generaciones nos sobrepasen en civismo y valores. Que sus herramientas de conocimiento sean tan altas como su decencia y urbanismo. Hay que educarlos para que se convenzan de que no necesitan de los gobiernos hasta para que les cambien el foco de la casa regalada; o para que, como Cantinflas, un barbero llegue a diputado por sus valores y no por regalar pavipollos. Y que al llegar a diputado o suplente de ellos, no exija su sueldo antes de realizar los deberes que prometió en campaña. Ojalá llegue el día en que podamos reírnos de los problemas, porque el final de la película fue feliz y no porque no queda más que hacer.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Bomberos sofocaron el incendio.
Especial para La Prensa/Flor Bocharel

REOS Ministerio Público investiga incendio en la cárcel de David

CONTROVERSIA Varela defiende decisión de dar día libre tras clasificación de Panamá

Varela restó importancia a la demanda, pero sentenció que ‘si lo tengo que hacer de nuevo, lo volvería a hacer de nuevo’.
Especial para La Prensa/Flor Bocharel

EL SERVICIO PÚBLICO DE ELECTRICIDAD Las secuelas de los apagones en Panamá

Las secuelas de los apagones
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

POSIBLES PERJUICIOS AL PATRIMONIO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ Contraloría: van $18 millones en lesiones

Terrenos alquilados.
LA PRENSA/Daniel González

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código