CRISIS SOCIAL

Desde Sala Quinta a minería, un problema de institucionalidad: Felipe Echandi Lacayo

La semana pasada todos fuimos testigos de una debacle social y política. Un grupo de presión, conformado principalmente por integrantes de la comarca Ngäbe Buglé bloqueó la vía Interamericana, interrumpiendo por varios días el libre tránsito de personas y mercancías entre la provincia de Chiriquí y el resto del territorio nacional. Según lo reportado en los medios de comunicación, la Autoridad de Servicios Públicos, por orden del Consejo de Seguridad, ordenó la desactivación de las comunicaciones en las áreas comarcales entre Veraguas y Chiriquí, lo que allanó el camino para desbloquear la importante vía por medio de una fuerte y controversial represión de la protesta, que ha resultado, según reportes, en heridos e incluso dos muertos.

No entraré a discutir el fondo del asunto u opinar sobre los méritos de los argumentos de las partes involucradas, sino llamar la atención sobre el problema subyacente que permite que desacuerdos entre la sociedad civil y grupos políticos que ostenten el poder escalen hasta el lamentable nivel de los hechos ocurridos. Tal como hemos argumentado anteriormente, el problema que nos aqueja es un déficit institucional, directamente relacionado a la ineficacia de las disposiciones contenidas en la Constitución.

Una sociedad en la que los límites al poder gubernamental no se encuentren bien definidos y los mecanismos para proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos no sean eficaces, está condenada a vivir sumida entre repentinos brotes de violencia de grupos organizados y coacción estatal, afectando usualmente a terceros ajenos a la disputa. Los ciudadanos y el Gobierno, al no tener las reglas claras, terminan usando medios informales como manifestaciones, peleas callejeras, e insultos en los medios de comunicación como formas de dirimir sus desacuerdos. Aclaro que la manifestación (siempre que sea pacífica), y la crítica social tanto al Gobierno como a grupos de la sociedad civil no son solo actuaciones válidas sino que deseables en toda república funcional. Pero es evidente que hay momentos, cuando la presión de ciertos grupos es tan alta que, a falta de mecanismos institucionales reconocidos como legítimos por la sociedad en general, en los que el uso de la fuerza es lamentablemente visto como la única salida del problema, con consecuencias nefastas para el resto de la población.

Lamentablemente en Panamá, el Órgano Judicial no se percibe como árbitro imparcial y legítimo ante los ojos de la mayoría de los integrantes de la sociedad civil. El mismo gobierno, en sus intentos de poner en funcionamiento a la controversial Sala Quinta ha reconocido de forma implícita que un cambio es necesario para dotar a la Constitución de efectividad real. Sin embargo, dada la desconfianza imperante entre la oposición y el Gobierno, la discusión se ha centrado en si el actual gobierno debería o no tener el poder de nombrar a los magistrados que interpretan la Constitución de forma exclusiva y no en cómo dotar a nuestra norma fundamental de eficacia.

Afortunadamente, este problema no es nuevo. Toda república moderna ha pasado por la necesidad de encontrar una forma de hacer valer efectivamente sus preceptos constitucionales. Estados Unidos, luego de la célebre sentencia del caso Marbury versus Madison en 1803, adoptó un control de constitucionalidad “difuso”. Los jueces bajo un sistema como este, a diferencia de los nuestros, pueden decidir sobre la constitucionalidad de las normas relevantes para cada caso que deben resolver. La Corte Suprema adopta el rol de árbitro final que uniforma las distintas interpretaciones de jueces de rango inferior. Este sistema es distinto al nuestro, donde únicamente el pleno de la Corte Suprema puede declarar la inconstitucionalidad de las normas.

Dada la desconfianza que los grupos políticos de oposición –incluyendo los actuales– de permitir que el gobierno de turno nombre a los magistrados que tendrían el poder de interpretar la Constitución, convendría pensar sobre la viabilidad de adoptar un sistema de control de constitucionalidad difuso, lo cual evitaría este espinoso tema e impondría a los jueces ya nombrados a través de varias administraciones, el deber de contrastar las leyes que apliquen con la Constitución. Varios países latinoamericanos, como Brasil y México, han implementado con éxito sistemas difusos con elementos similares al americano. Los amparos de garantías constitucionales podrían ser resueltos por los tribunales contencioso-administrativos o por juzgados constitucionales creados para este fin.

Es claro que el temor que surgió desde la creación de la Sala Quinta hace más de una década está aquí para quedarse. Un sistema como el propuesto en el apartado anterior permitiría reducir considerablemente el déficit institucional, pero al mismo tiempo ayudaría a disipar la desconfianza de los grupos opositores al Gobierno, atomizando el poder de interpretar la Constitución, al menos en primera instancia, entre todos los jueces de la República.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Las secuelas de los apagones
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

EL SERVICIO PÚBLICO DE ELECTRICIDAD Las secuelas de los apagones en Panamá

POSIBLES PERJUICIOS AL PATRIMONIO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ Contraloría: van $18 millones en lesiones

Terrenos alquilados.
LA PRENSA/Daniel González

CONTROVERSIA Varela defiende decisión de dar día libre tras clasificación de Panamá

Varela restó importancia a la demanda, pero sentenció que ‘si lo tengo que hacer de nuevo, lo volvería a hacer de nuevo’.
Especial para La Prensa/Flor Bocharel

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código