CARLOS MARíA ARIZ BOLEA, C.M.F.

Tercer puente sobre el Canal

Debemos recordar la figura apostólica y evangelizadora de monseñor Carlos María Ariz Bolea, que llegó hace 65 años a nuestra patria, con muchos sueños y deseos de servir con fe y solidaridad a los indígenas, a los pobres, a los más desamparados campesinos y a los afropanameños de la costa abajo y arriba de Colón. En su misión apostólica y evangelización, recorrió la geografía de Colón por largos periodos.

En su recorrido apostólico y evangelizador, conoció a fondo el estado de ánimo, aspiraciones, necesidades socioeconómicas y pensamientos de los habitantes de Colón. Fortaleció la generosidad, la solidaridad, el ecumenismo, el diálogo con los ateos, el amor social, moral y ternura entre los feligreses creyentes y no creyentes, combatió espiritualmente el servilismo en todas sus formas, modalidades y variantes de la costumbre y cultura de esas regiones.

Su legado apostólico y evangélico es perdurable y constante consulta, en especial de nuestra juventud, a través de sus pensamientos y obras realizadas para la Iglesia de Colón.

Dejó su huella personal y espiritual a los corregimientos Miguel de la Borda, Coclé del Norte, El Guásimo, Gobea, Río Indio y San José del General de costa abajo, y los corregimientos Palenque, Guango, Miramar, Nombre de Dios, Palmira, Playa Chiquita, Santa Isabel y Viento Frío, en costa arriba de Colón, que pueden dar fe y testimonios de sus obras.

Es digno de admirar la gracia divina, por su sencillez, entrega personal y espiritual, logró enseñar haciendo camino al andar, valorizando la grandeza del ser humano en la pequeñez de su alma y en la pobreza, que logró tomar esa pobreza, usando la fuerza y sabiduría dada por nuestro Dios padre celestial a monseñor Carlos María Ariz Bolea, hoy han rescatado sus dones y principios, por el bien de la familia panameña. Por eso, hoy nosotros, todos los que velaron con él en sus sufrimientos, apelamos al buen sentido común, que Panamá en gratitud por su ardua labor silenciosa y desinteresada, hemos de valorar y dar el lugar que le corresponde a ese amor, de ese gran hombre misionero por su gran visión apostólica y evangelización por Panamá.

Con esta autoridad y siendo panameño, llenos de bondad y gratitud, nosotros y la sociedad civil de Colón, solicitamos que el Tercer puente lleve su nombre en memoria a monseñor Carlos María Ariz Bolea, c.m.f. (1928-2015).

El autor es docente 

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