EL PAPEL DEL EJECUTIVO

¿´Quo Vadis´ Panamá?: Francisco Sánchez Cárdenas

Después de 24 años de democracia y de estructuración de una política económica basada en el gran aporte que nos facilita nuestra posición geográfica y el Canal de Panamá bajo nuestra administración, tenemos un país en franco desarrollo económico, pero al mismo tiempo, o desde antes inclusive, los panameños hemos incubado los gérmenes que podrían destruir lo que hemos avanzado.

En el campo electoral avanzamos bastante bien hasta las elecciones de 2004, cada cinco años hemos votado y se ha respetado el resultado y, gracias a las elecciones primarias de los partidos políticos llegaron a los cargos públicos, en términos generales, líderes naturales comunitarios y circuitales.

El dinero, que siempre será importante, pero que no debe ser imprescindible, no jugaba el papel preponderante que hoy día tiene y que le abre las puertas a inversionistas de la política, quienes ven las arcas estatales como fuente de mayor riqueza.

Para obtener mayores fortunas o para preservar sus patrimonios, esos poderes económicos –que no han aprendido ni desarrollado las ideas fundamentales y de seguridad del capitalismo económico, basado en un mejor desarrollo democrático– requieren dominar la Asamblea Nacional, que debería hacer leyes a favor de las mayorías; necesitan controlar la Corte Suprema de Justicia, que debería administrar justicia equitativa, y precisan del Poder Ejecutivo, cuya función tendría que ser la de administrar el Estado para bien de todos. Por esas contradicciones, muchas veces o se choca o se cede con los inversionistas de la política que desean consideración especial.

Pese a los muchos obstáculos, en este período democrático logramos avanzar muy lentamente en términos de educación, valores humanos y cívicos, salud, bienestar económico, servicios, justicia, etc., que son expresiones materiales y éticas de una genuina democracia.

Si ese avance no hubiese sido interrumpido por el gobierno más corrupto, deshonesto, cínico y de los más bajos niveles éticos y morales en lo que a política se refiere, como lo fue el de Ricardo Martinelli y Cambio Democrático, quizás hubiésemos podido avanzar más y –estoy seguro– a mayor velocidad. Ese tsunami de vergüenza política que fue el gobierno próximo pasado nos obliga a repensar en cómo debemos continuar, porque el daño que se le ha hecho a los noveles cimientos de nuestra democracia es enorme y de peligrosas consecuencias.

Nunca he sido pesimista, por eso y a pesar de mis humildes orígenes, he llegado hasta donde lo han hecho otros iguales a mí e inclusive hasta donde han llegado quienes tuvieron mejor posición económica que la mía. Esto ha permitido que nos convirtamos en pares, lo que me llena de optimismo, sin embargo, dada la situación de Panamá, aun siendo optimistas estamos obligados a ser racionales.

Es muy difícil ordenar el país que el expresidente nos dejó, con una Corte Suprema de Justicia y una Asamblea Nacional totalmente desprestigiadas. La primera acusada de vender fallos y otros actos de corrupción y, la segunda, compuesta casi el 100% por diputados que mal utilizaron cientos de millones de dólares de nuestros impuestos. Diputados de esa estirpe son ahora los que juzgan, en el pleno, a un magistrado acusado de delitos relacionados con la corrupción de todo tipo.

Gracias a Dios tenemos a un Ejecutivo que no era del agrado del expresidente y, por eso, fue premiado por el voto popular. Ahora le toca subsanar cosas que se hicieron durante su participación en el pasado gobierno.

Es difícil recomponer un país en el que la coima, nacional e internacional, y los sobreprecios permearon toda la estructura política, civil y comercial; en el que la juventud promisoria fue enredada y ensuciada por los antivalores del propio gobierno; en el que los diputados sancionados por incurrir en corrupción electoral volverán a competir en el mismo evento y lugar donde cometieron el delito.

El Ejecutivo actual tiene una gran responsabilidad que debe asumir lo más pronto posible, ya que los tiempos políticos no son eternos y no aprovecharlos pone en peligro la democracia.

Por todo esto, estimo que la única salida para sacar al país de esta crisis pasa por hacer justicia, de verdad y, después proceder con una constituyente paralela, con bases reglamentarias de anticorrupción y anticlientelar. El Ejecutivo debe entender que si la situación actual aún no ha hecho eclosión, es porque se mantiene la esperanza de que este gobierno hará justicia, igual que se mantiene la fe de que será partícipe del desarrollo económico nacional.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

En riesgo se encuentra el tercer humedal de importancia internacional que tiene Panamá, tras la demanda millonaria que interpuso el político costarricense contra el Estado. Los indígenas reclaman posesión de las tierras.
Archivo

INVESTIGACIÓN POR TIERRAS EN BOCAS DEL TORO Estado panameño se defiende de demanda millonaria

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código