PROGRAMA DE COOPERACIóN

Las becas ítalo-panameñas

El miércoles pasado, un jurado compuesto por los maestros italianos Riccardo Riccardi y Kaethe Shore, y el panameño Dino Nuggent, seleccionaron a cinco músicos para convertirse en los nuevos becarios del Conservatorio Santa Cecilia.

Con esta decisión concluyó el ciclo de audiciones que por cinco años consecutivos se ha celebrado en esta ciudad para seleccionar a jóvenes que por mérito logran adjudicarse las becas que conjuntamente patrocinan Italia y Panamá.

De esta forma, a finales de este año deberán partir con destino a Roma Lorenzo Olivero (violín), Alanys Araúz (viola), Alberto Samudio (fagot), Félix Moreno (trompeta) y Juan Carlos Sue (percusión). Allá los esperan el grupo de jóvenes que han triunfado en audiciones anteriores y que no han hecho otra cosa que sobresalir por su talento y camaradería.

En 2015 se logró firmar un convenio con el Conservatorio Santa Cecilia, la institución académica más antigua y prestigiosa de Italia. Aunque no fue fácil - y tomó meses poner de acuerdo a media docena de instituciones de ambos países-, el acuerdo es maravilloso, al permitir que se le abran las puertas de la educación superior y del mundo a jóvenes panameños.

En enero de 2015 inició estudios superiores de violín Juan Pablo Sanjur. Con mucho esfuerzo había ganado una beca y yo, como embajador, le pedí cita al entonces director del Santa Cecilia para agradecerle su generosidad y conocer más sobre sus programas. De esa visita nació lo que, 10 meses después, se convertiría en el convenio binacional vigente.

Gracias a las audiciones celebradas en 2015 y 2016, lograron entrar siete jóvenes más, el mayor grupo de panameños que jamás haya llegado a esta institución. A nuestro país vinieron esos años los profesores Orciuolo, Verrecchia y Iacomini, este último, un gran propulsor del convenio, a escuchar a medio centenar de concursantes, provenientes de todas las regiones del país, ejecutar sus instrumentos.

Para mí resultó muy emocionante el poder recibir y acompañar a ese grupo compuesto por jóvenes meritorios, excelentes compañeros, ilusionados al poner por primera vez un pie en Europa, cada uno con su historia de disciplina y un sueño por alcanzar. A Roma llegaron Eduardo Rodríguez (trompeta), Alberto Castañeda (clarinete), Edgar Dutary (tuba), José Mires (percusión), Roberto González (flauta dulce), Allan Pineda (flauta) y Edward Arosemena (trombón). Su primera presentación pública fue tocar los himnos de Panamá e Italia en la recepción del 3 de noviembre. Durante dos años no me cansé de repetir, con orgullo, cada vez que los veía o presentaba, que este era mi país, el Panamá de gente sana, buena y trabajadora, con hambre de superación, lo mejor que teníamos para construir nuestra patria y para presentarle al mundo.

A inicios de 2017 volví a Panamá- He seguido muy de cerca la suerte de este programa. Ese año triunfaron Diógenes Mitre (clarinete), Luis Batista (violonchelo) y Leopoldo Magallón (oboe).

Los panameños llegaron a constituir el grupo de estudiantes extranjeros más numeroso del conservatorio. Tanto es así que, bajo la dirección del profesor Riccardo Riccardi, los panameños presentaron en el teatro de Villa Torlonia la obra L’ascensore, una ópera cómica del propio Riccardi y cuya orquestación fue escrita precisamente para incluir los instrumentos musicales de cada uno de los becarios panameños.

El año pasado, cuatro nuevos estudiantes fueron becados. Se trata de Daniel Gálvez (viola), Benjamín Japhet (percusión), Francisco Rodríguez (corno francés) y José Vera Cruz (eufonio), en una selección en la que vino a nuestro país el propio director del conservatorio, Roberto Giuliani.

Mientras tanto, ya regresó a Panamá Juan Pablo Sanjur quien es parte de nuestra Orquesta Sinfónica y miembro fundador del grupo Consort Musik. También retornó, graduado con honores, José Mires, quien ahora es profesor de percusión de la Universidad de Panamá.

El convenio fue suscrito por un período de cinco años, renovables por voluntad de las partes. Sé que el conservatorio tiene todo el interés de seguir recibiendo a los músicos panameños. No dudo que el nuevo gobierno hará lo mismo. Nuestra juventud merece estas oportunidades y mantener abierta las puertas a la excelencia y al mundo.

El autor  fue embajador de Panamá en Italia

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