MISIÓN

La policía y el ejército son diferentes: Ignacio De Gracia Perigault

Como nación, nos cuesta aprender de las experiencias y no nos apegamos a los conceptos y conocimientos que permiten analizar y sintetizar ideas para una mejor toma de decisiones.

Por ejemplo, la institución policial es de carácter civil; su campo de acción trata, entre otros, casos de robos, asesinatos, fraudes, peleas y desordenes públicos. El ejército, en cambio, tiene como fin la defensa de la nación; significa entre otras cosas guerra, muerte y destrucción. La policía vela por los derechos sociales e individuales, como el derecho a la vida, honra y bienes. Por el contrario, cuando los militares entran a ejercer en propiedad, o sea, en caso de guerra, el primer derecho que se pierde es el de la vida, ya sea que mates o te maten. Otros derechos que se pierden son: el de libre movimiento, asociación, reunión y expresión, a los que se le conoce como las libertades fundamentales.

Panamá insiste en mezclar los servicios de policía con los de un ejército. En nuestro país eso no trabaja. Hay similitudes entre uno y otro, el uso de uniformes, rangos y armas letales. Sin embargo, las armas de la policía son limitadas en cuanto a su poder de destrucción: pistolas, revólveres, escopetas y, uno que otro, fusil, subfusil y ametralladora. Pero el poder destructivo de un ejército es avasallador e ilimitado, utilizan desde granadas de mano hasta bombas atómicas.

Hay tres conceptos básicos en un ejército, indispensables para el funcionamiento con eficiencia y efectividad, estos son: la debida obediencia, disciplina y lealtad sin límites; determinantes los dos primeros para la efectividad de las estrategias, ejecución de planes de combate y responsabilidad en el manejo de armas de destrucción masiva, convencionales o no; y el tercero, imperativo para aquello del espíritu de cuerpo y la fusión de las unidades de combate para que trabajen como un todo en las situaciones más difíciles y peligrosas. Salvo la disciplina, ello no es necesario en un cuerpo policivo. De hecho, la práctica de la debida obediencia y la lealtad en la policía lleva a los abusos y a la corrupción, sin embargo, es determinante en momentos de guerra, cuando no hay ley, Dios u orden que valga.

Las naciones tienen la demanda real de los servicios de un ejército, por ejemplo, para la defensa de la patria y la confrontación con grupos armados a partir de cierto tamaño, con armas poderosas y objetivos desestabilizadores. Sin embargo, dada la experiencia de la dictadura en Panamá, le tocará a otras generaciones tomar la decisión de establecer un ejército, o no. Mientras no pasemos a mejor vida aquellos que vivimos la dictadura, independiente del lado en el que estuvimos, los resentimientos y rencores prevalecerán.

Sobre este particular, por un lado están los que piensan que hacían lo correcto, lo justo; que se le dio oportunidad a los marginados del poder y que se ayudó a los más humildes y, por el otro, los que consideran que se usurpó el poder, que se ultrajó, robó, violó, torturó y asesinó.

Además de la obediencia a las leyes civiles, los militares tienen que atenerse a las que se establezcan en los códigos militares, cuya características son muy específicas y propias de la naturaleza de su profesión y aceptados a nivel mundial, por lo que incluso tienen sus propios tribunales. Pero ello no aplica para la policía, que siendo civil no es militar.

Generalmente, en los países con grandes poblaciones, las ciudades tienen como jefe de la policía al alcalde, lo que le da un carácter local. Adicionalmente, tienen otras unidades policiales que actúan a nivel nacional. Consecuentemente, el Presidente del país nada tiene que ver con los servicios policiales que se prestan. Inclusive, es poco o nulo el contacto directo del Presidente con el ejército, ya que usualmente se tiene un ministro de defensa, que bien puede ser un civil, con o sin experiencia militar, o un militar retirado, quien representará al ejército en el gabinete y con quien el Presidente se comunica cotidianamente.

En Panamá, no debe militarizarse a la policía o hacer que cumpla funciones de ejército. Todas esos laureles en los quepis, saludo militar o ceremonias de cambio de mando son típicos del ejército y deben eliminarse de la policía. La policía no es la única organización con estructura paramilitar en materia de disciplina. También, están los bomberos, la oficialidad en la marina mercante, inclusive, podría considerarse a la Iglesia católica, cuyos sacerdotes salen a combatir el mal, solo que con una Biblia bajo el brazo, pero dichas organizaciones no dejan de ser estamentos civiles.

Cuando la policía hace referencia a su personal, habla de unidades policiales, el ejército habla de tropa. En esencia, el campo de trabajo de la policía es el derecho. El asesino está violando el derecho a la vida de la víctima, y el ladrón, el derecho a la propiedad privada. Si se encarcela a una persona, injustamente, o se secuestra, se viola el derecho a la libertad; si se impide el libre tránsito se viola el derecho al libre movimiento. Por ello, siempre he pensado que quien debe dirigir la policía debe ser alguien que tenga, en su formación, estudios sobre ciencias políticas o derecho, y es sobre dichas materias que debe pesar mayormente la preparación de los policías. Si se entiende que la policía es civil, entonces, no hay inconveniente en que el jefe sea civil, al igual que no necesariamente tiene que ser de “carrera”.

Si la Constitución prohíbe el ejército, entonces, debe adaptarse la norma a la realidad, sin intención de circunvalarla y separar las leyes de la policía de la de los cuerpos armados, como la Policía de Frontera, así como la intervención de este último, en asuntos civiles, salvo en casos excepcionales. No sé por qué en otras latitudes tampoco ven la necesidad de separar el uno del otro, y apoyan en Panamá, equívocamente, la política de estructurar y darle a la policía funciones propias de un ejército.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Traspasan acciones a una fundación EU suspende restricciones a los diarios La Estrella y El Siglo

Eduardo Quirós, presidente del grupo GESE, (centro) fue el encargado de hacer el anuncio al personal de los periódicos la Estrella de Panamá y El Siglo.
LA PRENSA/Luis García

CONTROVERSIA Varela defiende decisión de dar día libre tras clasificación de Panamá

Varela restó importancia a la demanda, pero sentenció que ‘si lo tengo que hacer de nuevo, lo volvería a hacer de nuevo’.
Especial para La Prensa/Flor Bocharel

EL SERVICIO PÚBLICO DE ELECTRICIDAD Las secuelas de los apagones en Panamá

Las secuelas de los apagones
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Oct 2017

Primer premio

1 8 5 8

BDAC

Serie: 14 Folio: 15

2o premio

1668

3er premio

1396

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código