SALUD EMOCIONAL

Las emociones en el aula de clases

¿Cuántas veces nos dejamos desmoronar por una emoción como el enojo y el resentimiento? ¿Qué tan compasivo somos cuando cometemos un error? O, ¿cómo reaccionamos ante un conflicto? Estas y muchas más son las interrogantes que nos debemos de plantear a la hora de abordar el tema de las emociones.

A medida que ha ido evolucionando la sociedad, se ha puesto como base la necesidad de adaptar este contenido a la enseñanza continua de los niños, ya que a partir de esa etapa es que comienzan a experimentar un sin número de emociones, sin tener el control de las mismas.

Bien como señala Frederick Douglas, “es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos”. Un niño es emocionalmente saludable cuando principalmente sus necesidades de amor, convivencia, aceptación y pertenencia están totalmente cubiertas.

El proyecto Activa7e, forjado en el Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana 2019 (LLAC), está encaminado al fortalecimiento de la salud emocional de los estudiantes de primaria, a través de la aplicación de habilidades blandas, con el objetivo de que puedan canalizar sus emociones y conectar con los demás.

Tener una salud emocional no se trata de que no presentemos en algún momento tristeza, frustración o ansiedad, sobre todo con relación a situaciones escolares. Por el contrario, significa poder lidiar con las situaciones estresantes que se nos presentan, pensar antes de actuar y confiar en uno mismo.

Se dice que los niños son el futuro, y también el presente, pero esa frase, tan trillada, posee una importancia sin igual, ya que el mundo es mejor porque están ellos. Debemos de comprender que todos los niños son diferentes y algunos son capaces de lidiar con más cosas que el otro.

Se trata de crear un espacio en las aulas de clases para que los estudiantes desarrollen las emociones y, de esa manera, adelantarnos al problema, no esperar a que un chico tenga una depresión, consuma drogas, intente suicidarse o caiga en la delincuencia para después intervenir.

Recuerden, somos 10% lo que experimentamos, y 90% como respondemos a ello. Si podemos hablar de salud física, por qué no enseñarles a nuestros estudiantes a reconocer sus emociones, aprender a gestionarlas y reconducirlas.

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