NOMBRES DE CIUDADES

El espectro de ´ciudad Trujillo´: Fernando Gómez Arbeláez

La junta directiva de la Caja de Seguro Social (CSS) ha sorprendido a muchos con la publicación en la Gaceta Oficial de 25 de junio de 2013 de una particular resolución administrativa, que infringe prohibiciones vigentes. Mediante la resolución 47,570-2013-JD, los directivos de la CSS designaron a la futura ciudad hospitalaria –un proyecto que para su construcción y mantenimiento requiere de importantes recursos del Estado– con el nombre de “Ricardo Martinelli Berrocal”, presidente de la República.

Es, precisamente, la legislación orgánica de la CSS, la Ley 51 de 2005, la que dispone una de las prohibiciones quebrantadas por sus directivos. Los 11 miembros de la junta directiva –incluyendo a dos ministros de Estado– son todos nombrados por el Órgano Ejecutivo (Art. 24). Pueden ser removidos del cargo, pero solo mediante resolución dictada por el mismo Ejecutivo (Art. 27). Siendo los directivos dependientes, tanto en su nombramiento como en la permanencia en sus cargos, de la apreciación personal que de ellos tenga el Presidente de la República existe en la designación de la “ciudad Martinelli” un notorio e injustificable conflicto de interés.

“Los directivos de la Caja de Seguro Social”, establece el Art. 33 de la Ley 51, “no deben involucrarse en situaciones, actividades o intereses incompatibles con sus funciones que conlleven un conflicto de interés”. “Deben abstenerse de toda conducta que pueda afectar su independencia de criterios para el desempeño de sus funciones asignadas”, abstención esta que los directivos han ignorado.

La Ley 51, sin embargo, no es el único impedimento legal a esa designación. Los directivos de la CSS –una entidad de derecho público– desconocen el Art. 1 de la Ley 33 de 1941, bajo el cual “queda terminantemente prohibido a los empleados públicos y a los constructores de obras nacionales de cualquier clase, bautizarlas con nombres de personas que aún existen”. “Tal prohibición se extiende igualmente a los nombres de . . . establecimientos de beneficencia, de recreo o de utilidad pública, así como a cualesquiera otras auxiliares en su construcción o mantenimiento con fondos públicos”. Con su actuación, la junta directiva ha desatendido a esta amplísima y rigurosa prohibición legal.

Durante siete décadas, las autoridades han respetado la Ley 33, necesitando aprobar leyes específicas que, en muy contadas ocasiones, han otorgado el nombre de figuras deportivas vivientes a determinadas obras nacionales.

Una ley especial que designase a la ciudad hospitalaria con el nombre de una persona viva es imprescindible. Curiosamente, de ser aprobada, esa ley tendría que ser sancionada por el mismo beneficiado en su condición de Presidente de la República.

Los legisladores que en 1941 adoptaron la Ley 33 eran conscientes del alarmante entorno político que entonces rodeaba a Panamá. A corta distancia, al otro lado del mar Caribe, países vecinos eran dominados por autócratas aficionados al culto público a su personalidad: Somoza, en Nicaragua; Ubico, en Guatemala; Batista, en Cuba; Vincent, en Haití; Rafael Leonidas Trujillo, en la República Dominicana, por solo mencionar algunos.

Este último fue, sin duda, el más característico. Los 31 años de la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1961) representan el período de mayor oscuridad en la intermitente historia de la democracia latinoamericana. Rodeado de aduladores siempre atentos de complacer los deseos de “El Jefe”, el dictador dominicano no se cansaba de recibir de ellos los títulos honoríficos más rimbombantes: Benefactor de la Patria, Primer Maestro de la República, Padre de la Patria Nueva, entre otros. El punto más alto del país fue rebautizado Pico Trujillo. Los anuncios del Gobierno eran terminados con frases como “¡Viva Trujillo!” o “Trujillo Presidente”. Adicto a las condecoraciones, el dictador mereció el sobrenombre popular de Chapitas. En 1938 obtuvo del Gobierno francés la Orden de la Legión de Honor en el grado de Gran Cruz.

Durante el quinto año de su gobierno, sus incansables aduladores llegaron al extremo de proponer que, en honor al dictador, Santo Domingo fuera rebautizada con el nombre de ´ciudad Trujillo´. Ante una oposición silenciada, la propuesta se convirtió en ley, una que para salvar apariencias fue sancionada por su vicepresidente. Del 11 de enero de 1936 –Día del Benefactor de la Patria– hasta la caída de su dictadura un cuarto de siglo después, en 1961, la capital dominicana se llamó oficialmente ´ciudad Trujillo´.

Con las prohibiciones que de manera expresa establece la Ley 33, en 1941 los panameños buscaron conjurar que una historia similar tuviera lugar aquí. Los fundamentales principios democráticos, cívicos, éticos y morales que las sustentan son de aplicación general indefinida. A los panameños del siglo XXI nos corresponde cumplirlas y hacerlas cumplir a cabalidad, sabedores de que su inobservancia ha sido nefasta para toda democracia.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Traspasan acciones a una fundación EU suspende restricciones a los diarios La Estrella y El Siglo

Eduardo Quirós, presidente del grupo GESE, (centro) fue el encargado de hacer el anuncio al personal de los periódicos la Estrella de Panamá y El Siglo.
LA PRENSA/Luis García

EL SERVICIO PÚBLICO DE ELECTRICIDAD Las secuelas de los apagones en Panamá

Las secuelas de los apagones
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Oct 2017

Primer premio

1 8 5 8

BDAC

Serie: 14 Folio: 15

2o premio

1668

3er premio

1396

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código