REFLEXIóN

La familia en tiempos de redes sociales

Escribo mi comentario con base en tres palabras que comúnmente usan los médicos, pero que me son muy útiles para hacer más comprensiva la exposición acerca de la familia en esta era digital: diagnóstico, tratamiento, recomendaciones.

Diagnóstico. Definitivamente que nuestra sociedad actualmente es otra, no es como la de antes. Hace algunas décadas se escuchaba hablar de globalización, pero no de la gran repercusión que ello haría a nuestro entorno. Actualmente ya estamos globalizados, de hecho tenemos el mundo en la mano y eso ha derivado que vivamos inmersos en un celular que capta absolutamente toda nuestra atención, cuando nuestras energías deberían estar enfocadas en valores, actitudes y acciones que ayuden a construir un mundo mejor, un ambiente más humano y un Panamá que ejercite más el lenguaje del corazón.

Una de las instituciones que más se ha visto afectada es la familia. ¿Es posible hacer familia en tiempos de redes sociales? Pareciera que la telefonía móvil nos está ganando la batalla, pues basta echar un vistazo en la calle y notar que la gente no trabaja, ve el celular. Dentro de casa lo primero que se hace al despertar no es mirar el reloj, y menos dar gracias a Dios, sino mirar el WhatsApp, el Instagram, etc.

En la mesa difícilmente se come juntos, y para empeorar la situación, se come viendo la pequeña pantalla. No disfrutamos el tiempo, los alimentos y con quienes lo compartimos. También los papás se han visto afectados, inmersos hasta la inmadurez por esta situación.

Tratamiento. La familia debe reconocer qué momentos hay que rescatar. Será necesario ponerse de acuerdo todos, para establecer qué tiempos y lugares respetar, y apagar o dejar el celular en un lugar donde no atraiga obsesivamente. Es loable y de aplaudir a las familias que se esfuerzan por sentarse a comer juntos, rezar juntos, caminar y pasar el tiempo libre juntos.

También es bueno preguntarnos: ¿Cuántas veces vi hoy a mis hijos? ¿Miré a los ojos a mi esposo(a)? ¿Les dediqué tiempo sin estar pendiente del teléfono? ¿Empaticé con él, comprendí su estado de ánimo, sus sentimientos? ¿Descubrí lo que me quiso decir?

Recomendaciones. Toda meta requiere esfuerzo, será la fuerza de voluntad lo que haga que me sobreponga al mal hábito. Los papás responsables, con la autoridad que poseen, deben poner reglas al respecto, y cumplirlas ellos mismos también. Volver al contacto visual, poner atención a quien me habla, ello hará que lo vea y lo valore como persona. También el tener tareas asignadas en casa hará desconectarnos de la ociosidad.

Hay que aceptarlo, todo lo digital llegó para quedarse, no podemos detener la ola tecnológica, la cual seguirá creciendo. Sin embargo, no debemos demonizar. Las redes sociales pueden hacer daño si se usan irresponsablemente, nosotros usaremos esto para hacer el bien y ayudar a crecer a nuestra familia con buen criterio. Y sí, también habrá que apagar el celular para cerrar tus ojos y orar bien-bien.

El autor es sacerdote salesiano 

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