IMPUNIDAD

Un pacto sórdido

El triunfo del hoy expresidente Juan Carlos Varela se logró tras el respaldo electoral del pueblo, que estaba agobiado de tantos problemas. Varela hizo gala de muchas promesas que la gente analítica ponía en tela de duda. Efectivamente, no las cumplió cuando estuvo en el poder.

El régimen de Juan CarlosVarela se dedicó a despilfarrar los dineros del Estado sin que nadie ejerciera el control de las finanzas públicas y lo hiciera desistir de esos excesivos gastos.

Este desastre fue posible porque desde el inicio de su gobierno hubo un pacto con los partidos de oposición y sus bancadas en el Palacio Legislativo y estos, sintiéndose con mucha libertad, armaron sus planillas para complacer a sus conmilitones, y ya se sabe las consecuencias que tuvo esto. A pesar del escándalo de las partidas y los juegos con los fondos públicos, efectuados por los diputados de entonces, muchos se han vuelto a sentar en sus curules, y los otros disfrutan de la libertad porque aquí no pasa nada.

El asunto era que en las negociaciones de los diputados con el pacto de gobernabilidad siempre se ponían de acuerdo para instalar la mesa directiva, marcar sus grandes influencias en las diferentes comisiones, y así asegurar de un lado y de otro sus intereses.

El pésimo gobierno de Varela se dedicó no a gobernar para el pueblo sino en favor del compinche de políticos y allegados que compartían su administración.

Durante su gobierno la crisis del Seguro Social se incrementó más allá del saqueo de vieja data que ha tenido esa institución. Recuerdo, en la década de 1980, aquel programa de vivienda en Chiriquí en el que no se puso ni un clavo y se echaron al bolsillo los dineros. El digno procurador de entonces, Rafael Rodríguez, trató de llevar a la cárcel a los culpables, y el general Rubén Darío Paredes intervino para destituir a ese procurador.

Cuando hablamos de la Caja de Seguro Social, no es una crisis de ayer para hoy, es como digo de muchos años y existe el peligro con el fondo de Invalidez, Vejez y Muerte, que nos preocupa sobremanera a los que dependemos de esos emolumentos ganados con nuestro sudor en tantos años.

No olvido el caso tan pomposo del llamado director general que tuvo la Caja de Seguro Social, cuando estuvo dirigida por el doctor Alfredo Martiz, igualmente fue deficiente su administración. El doctor Martiz pensó que los asegurados se levantarían por todas las carencias de la principal caja de salud.

En la coyuntura actual, de un nuevo gobierno vacilante, se repiten en mí las mismas dudas que tuve cuando Varela ascendió al poder.

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