15 DE AGOSTO DE 1519

Mis primeros cinco siglos

Me fundaron hace 500 años con el nombre de Santa María de la Asunción de Panamá. Fui el primer asentamiento español frente al Pacífico, lo cual me hace la ciudad más antigua frente al que también fue conocido como el Mar del Sur. Fui ese puente, como aún lo sigo siendo, que une el continente americano.

En aquellos años pasaron todos esos barcos con cofres repletos de riquezas, que venían de Sudamérica con rumbo a las ferias de Portobelo, otros puntos del Caribe y España.

Me fundó Pedro Arias Dávila, entre los ríos Alborrobo y Abajo. Llegué a ser una ciudad de 10 mil habitantes a la que consideraron como apoteósica, por eso me llamaron la Taza de Oro, pero fui presa de las lenguas de fuego durante el ataque de Henry Morgan, y esa mi primera etapa, se ha quedado en la memoria colectiva con la imagen de esas ruinas, que están en el bolero de Ricardo Fábrega y tantos suvenires del país.

Luego de ese hecho ocurrido el 28 de enero de 1671, se me trasladó a unos 12 kilómetros de distancia, frente al cerro Ancón en el que fui testigo de la época del ferrocarril, en la que muchos pasaron de costa a costa por la fiebre de oro. También supe qué fue la Guerra de los Mil Días, el fusilamiento de Victoriano Lorenzo, el nacimiento de una nación, la inauguración del emblemático Canal y aquel 9 de enero en el que aquellos muchachos lucharon por la bandera.

Tuve la dicha de ver a un inspirado Ricardo Miró, a un joven Rubén Blades con su guitarra, a Roberto Durán con sus primeros guantes, a Rommel Fernández anotando su primer gol y Laffit Pincay viéndose ganar carreras.

He ido creciendo desde tener pocas calles en San Felipe hasta llegar a ser una urbe, llena de muchos acentos con un pulmón verde llamado Parque Metropolitano. Tampoco paso por alto cuando mis avenidas estuvieron repletas de diablos rojos, que eran toda una discoteca ambulante.

Si hay un rasgo de hoy que me recuerda la época de la Fiebre de Oro es el Metro con eso de que representa un menor tiempo en el recorrido.

He vivido esos hechos y espero ser por las próximas cinco centurias ese punto de encuentro donde es más claro el cielo y más brillante el sol, como dice el poema Patria.

El autor es periodista 

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