MALOS EJEMPLOS

El secuestro de la verdad: Jaime Cheng Peñalba

Un día, en mi salón de clases y siendo aún estudiante de primaria, dos de mis compañeros rompieron un florero a causa de un juego improvisado. Cuando llegó nuestra maestra, el ambiente se tornó tenso y se hizo un silencio total. Al preguntar quién era responsable al cabo de segundos los autores de la travesura se pusieron de pie y, con una respuesta lacónica y cargada de temor, respondieron: “fuimos nosotros, maestra”.

Decir la verdad y asumir la culpa era parte de la enseñanza de los educadores de aquella época. Los padres de familia, por su parte, apoyaban la labor docente haciendo su parte de castigo y orientación. Los padres que eran citados a la escuela por la indisciplina de sus acudidos, mostraban pena, pues lo que menos deseaban era ir a pasar vergüenza.

Al cabo de varios años, cuando ejercí la docencia en una escuela secundaria, viví un fenómeno que me preocupó: para los jóvenes decir la verdad era una especie de derrota, un síntoma de debilidad, no una virtud como antes. Hay que tener pruebas contundentes para que ellos admitan la falta, piensan que la mentira es una herramienta para escabullirse. Es decir, lo malo no está en cometer la falta, sino en que te atrapen. Lo grave es que ahora cuando se cita al padre para exponer alguna queja, éste trata de justificar la falta de sus hijos o de minimizar su acción. Así, sus hijos han aprendido que la escuela no ejerce autoridad sobre ellos, y que tienen un cómplice y aliado en la casa. Antes, cuando el acudiente era citado al centro escolar le preguntaba a su hijo ¿Y ahora qué hiciste? Hoy la pregunta es ¿Y ahora qué te hizo la maestra?

Muchas veces la respuesta de los padres de familia para opacar la falta de sus hijos es culpar a los demás. Y en algunas ocasiones tratan de convertir a sus hijos de victimarios en víctimas. Todo, menos admitir su responsabilidad en el hecho. La verdad ha sido obligada a ceder su lugar privilegiado a la mentira. ¿Cómo asimilaron tan rápido nuestros jóvenes estos antivalores? El entorno en que viven, hogares disfuncionales, los padres que patrocinan, pero no sienten verdadero amor por sus hijos, los mensajes dañinos de programas televisivos para “jóvenes” y el acceso directo a páginas en internet que debieran estar prohibidas, pueden responder en parte estas interrogantes.

Si esto le sumamos el mal ejemplo que nos dan los funcionarios acusados de sobornos y corrupción y el propio Presidente, que invoca la mentira para lograr su cometido, caminamos hacia una espiral que puede salirse de control. El quehacer político está distorsionado, pues sus protagonistas lo asocian con engaño. No en balde la Asamblea Nacional recibió una mala calificación en la última encuesta de opinión. Se percibe que de allí emanan ejemplos nada edificantes para la juventud. En muchos países de oriente cuando un funcionario comete un desliz, incluso por haber ofendido a la opinión pública, el Presidente ni siquiera tiene que pedirle que entregue su puesto, él renuncia de forma irrevocable, esto se llama honor.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Oct 2017

Primer premio

6 0 4 8

BDDC

Serie: 7 Folio: 8

2o premio

5559

3er premio

9849

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código