VENEZUELA

Braulio Jatar, en prisión por reportar una protesta

Es director de un sitio de noticias y está preso desde septiembre. Según su familia, la fiscalía no halló pruebas en su contra, pero la jueza no lo libera.

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Fue detenido la mañana del 3 de septiembre; 11 horas después, el Sebin confirmó su arresto. Fue detenido la mañana del 3 de septiembre; 11 horas después, el Sebin confirmó su arresto.
Fue detenido la mañana del 3 de septiembre; 11 horas después, el Sebin confirmó su arresto. CORTESÍA

“Yo soy Claudia Jatar, soy hija de Braulio Jatar. Está detenido desde el 3 de septiembre. Está actualmente en el internado judicial de Cumaná, antes de eso estuvo en el Sebin de Margarita, y en la 26 de julio en Guárico. Todos estos traslados han afectado su procedimiento, sus visitas familiares y su salud precaria. Desde su arresto ha sido tratado como un condenado, le han rapado el pelo y le han puesto uniforme, sin ni siquiera haber comenzado su juicio (...) Informar la verdad no es un delito, es un derecho…”.

El mensaje fue divulgado en video el pasado 14 de diciembre, día en que el abogado y director del sitio digital de noticias Reporte Confidencial cumplió 102 días privado de su libertad, acusado de financiar actos violentos contra el gobierno.

Fue detenido cuando se dirigía al trabajo, horas después de que desde su sitio de noticias divulgó unos videos en los que se aprecia a la población de Villa Rosa, en la isla de Margarita, cuando recibió sonando ollas –en señal de protesta– al presidente Nicolás Maduro el viernes 2 de septiembre.

Braulio Jatar Alonso es una de las 109 personas que el Foro Penal Venezolano –oenegé que ofrece atención legal– tiene listadas como presos políticos y que, en su mayoría, han sido detenidas durante el gobierno del presidente Nicolás Maduro. También es el único comunicador-periodista preso por hacer su trabajo.

Mariela Suárez, del Foro Penal, confirmó que para abril de 2013 había 13 presos políticos –el expresidente Hugo Chávez murió en marzo de ese año– y que, desde ese momento, hasta hoy ha habido 416, de los cuales 109 siguen en la cárcel.

Como ha sido denunciado en otros casos, la familia de Jatar asegura que su salud está muy deteriorada y pide, al menos, una medida sustitutiva de la prisión por razones humanitarias.

Braulio, uno de sus cuatro hijos, asegura que el encarcelamiento de su papá es inhumano, porque Cumaná es una ciudad muy caliente y la celda en la que se encuentra no tiene ningún tipo de ventilación: “Es tan precaria su situación que se ha deshidratado en múltiples oportunidades en las que se le ha tenido que inyectar un suero”.

Él no ha podido ver a su padre desde que lo detuvieron, primero, porque en el internado judicial de Cumaná no permiten visitas masculinas, solo de mujeres –por normas internas–, y segundo, porque donde estuvo antes tenía que cumplir 30 días sin ningún tipo de visita. “Es lo que ellos llaman período de adaptación, en que te someten a lo que es vivir en una cárcel y pasas 30 días incomunicado”, explicó.

A pesar de no haberlo visto, Silvia Martínez, su madre, y Claudia, su hermana, le dan noticias de las pocas veces que lo han podido visitar. Por eso, sabe que su estado de salud solo ha ido empeorando, que ha perdido casi 20 kilos y que algo no anda bien con su piel. El pasado viernes, una biopsia realizada confirmó la presencia de células cancerosas.

Antes de ser detenido, ya sufría de hipertensión y tenía una hernia inguinal que le molestaba de vez en cuando. También se ha pedido una evaluación de cardiología y una cita con un psiquiatra por las condiciones de reclusión en las que se encuentra.

Por todas estas razones, explicó Braulio, realizaron una solicitud formal, por quinta vez, ante la jueza que lleva su caso, Jhayali Morales. “Ella misma pudo constatar que [mi papá] ha cambiado drásticamente desde la primera vez que lo vio y se le ha pedido por escrito en tribunales, que se pronuncie y dicte una medida sustitutiva de libertad por todas estas condiciones y por lo más notorio que es que en el expediente no hay nada, ni un solo hecho, que permita tener a ese señor encerrado a estas alturas. La jueza no es que ha dicho que no, sino que simplemente no ha dicho nada, se ha hecho de la vista gorda y eso es lo que estamos reclamando hoy”, apuntó.

Ana Julia Jatar , hermana del comunicador detenido, está en Chile, donde se ha reunido con el canciller Heraldo Muñoz y con el Parlamento para exponer el caso de su hermano y la forma en que se violan sus derechos humanos. Ambos han reconocido lo irregular de su detención y la violación de sus derechos humanos.

“Vine a Chile a informar sobre lo que está pasando [y] además, he venido a transmitir un sentido de urgencia, porque mi hermano está muy enfermo, no solamente que es hipertenso y ha perdido casi 20 kilos por las extremas condiciones en las que se encuentra detenido, [sino que] ha sufrido tortura psicológica, no lo dejan leer, los pocos libros que su esposa le ha tratado de llevar en las pocas veces que la han dejado visitarlo se los confiscan, no lo dejan escribir, no lo dejan ver la luz del sol, lo tratan como un criminal de alta peligrosidad, [a él] una persona que es inocente y que nunca ha sido juzgada de ningún delito (...)”, alegó.

Ana Julia aprovechó para exponer su verdad. Destacó que su hermano está preso injustamente, por cumplir con su deber de informar y que su inocencia está claramente demostrada en el expediente, ya que, después de 45 días de estar investigando todas las cuentas de su hermano y su esposa, del periódico y de una escuela que tienen, la fiscalía dejó consignado que no había encontrado nada que demostrara que él podía disponer de 20 mil dólares en efectivo, la suma que supuestamente hallaron en su vehículo el día que lo detuvieron.

A pesar de ello, dijo, la jueza se negó a liberarlo.

Y es que a Jatar lo acusan de legitimación de capitales y la prueba presentada fue una gran suma de dinero, en dólares, presentada por el Servicio Bolivariano Nacional (Sebin) después de tener en su poder durante casi un día el carro. Además, de acuerdo con información de Reporte Confidencial, el expediente levantado por el Sebin comienza señalando al comunicador como un agente de la CIA, y los dos testigos que aporta serían un indigente narcodependiente y un asesino del estado Aragua.

Frente a lo actuado por las autoridades, los abogados le dijeron a la familia que el de Jatar no es un caso legal, sino político. “Y como los presos cuando entran por razones políticas solamente son liberados por razones políticas, esa es la razón por la cual estoy yo acá en Chile para pedirle al Gobierno que por favor gestione la libertad de mi hermano, porque su único deseo es venirse con su familia a vivir con libertad en el país donde nació”, dijo Ana Julia.

Remarcó que el dinero fue “plantado” en el auto de su hermano. “Esa es la forma como actúa la policía política, a unos les plantan dinero, a otros les plantan explosivos, a otros les plantan drogas y así ha sucedido con distintos presos políticos, te interceptan en tu auto, te esposan, te llevan y luego en tu auto te ‘siembran’ la supuesta prueba [con] la cual después te van a acusar”.

A pesar de que han acudido a organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos, cuyo secretario general Luis Almagro ha reconocido que la detención de Jatar es producto de que dio a conocer una situación de “enojo social” con el “Gobierno”, su hijo Braulio reconoce que lo más difícil en este momento es que “no saben nada”. “Desde un principio sabemos que esto ha sido una persecución política y, como en todos los casos de presos políticos, no importa lo que expongas ante un tribunal, lo que importa es si al que te quiso meter preso le provoca o no soltarte, depende de si al presidente [Maduro] le da la gana de soltarlo o no, es un poco apelar al lado humano de personas que parecen no tenerlo”, indicó.

Braulio no duda de que Chile se ha esforzado desde el primer día en lograr la libertad de su padre y está seguro de que las condiciones en que se encuentra no son peores por esas gestiones del Estado chileno. Sin embargo, teme que el Gobierno venezolano no las acoja. Es muy difícil saber –añadió– porque estamos ante un gobierno que pareciera no importarle ya la opinión pública, la opinión internacional, nada.

Ana Julia está confiada en la mediación chilena, pero hoy apela a razones humanitarias. “Los resultados de la biopsia dan células de melanoma y eso requiere de atención inmediata, porque el melanoma es el único cáncer de piel que hace metástasis, así que ya aquí no estamos hablando de cuánto tiempo Braulio puede pasar en la cárcel, de si esto es una cosa política o legal, esto ya es un tema humanitario en el cual es la vida de Braulio la que está en juego y estamos pidiendo que por razones humanitarias, por lo menos, a Braulio se le dé casa por cárcel hasta que las gestiones del Gobierno chileno den el fruto de llevárselo a Chile con su familia”.

Claudia es la hija mayor que no para de exigir su libertad en las redes sociales y donde la llamen. Con la voz al punto del quiebre, dijo que lo ha visto dos veces desde que lo detuvieron, porque le permiten una visita familiar y una conyugal al mes.

Relató que a mediados de noviembre, después de 71 días de su detención, logró verlo y que le “pegó” mucho porque le acababan de rapar el pelo y estaba más flaco. Reconoce que aunque a su papá le afecta mucho estar lejos de ellos y eso puede quebrarlo, está convencido de que está del lado correcto de la historia. “Moralmente, está bien, y hace dos semanas que lo vi estaba más positivo, preparado para pasar allá el tiempo necesario”, afirmó.

Denunció que a su padre le violan el derecho al libre proceso, porque si tuviera un juicio justo no estaría tras las rejas y el derecho a la salud, ya que necesita tratamiento médico adecuado y donde está no lo puede recibir.

Claudia advirtió de que la jueza debió fallar el pasado lunes un recurso en el que se pedía la libertad de su padre y no lo hizo, y el viernes se fue de vacaciones y no regresa hasta enero. “Si algo le pasa a él, en parte, ella es responsable también, porque tiene todo para mandarlo a su casa y no lo hace”.

En un comunicado divulgado el 13 de septiembre pasado, la cancillería venezolana dijo: “El ciudadano venezolano Braulio Jatar Alonso, quien en la Cuarta República sufrió privación de libertad por comisión de delitos graves tipificados en la legislación criminal venezolana, se encuentra procesado en la actualidad por su responsabilidad en delitos de extorsión, fraude, legitimación de capitales y contra el orden constitucional y democrático en Venezuela, entre otros”.

A su vez, el diputado oficialista Diosdado Cabello declaró ese mismo mes: “El señor Jatar está preso y deberá rendir cuentas con la justicia. Si el señor es inocente, saldrá libre; pero si el señor está implicado (en delitos), como parece ser, tendrá que asumir las consecuencias, sea chileno, argentino, brasileño o norteamericano”.

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