HISTORIA 27 AÑOS DESPUÉS DE LA INVASIÓN MILITAR DE EU A PANAMÁ

Exhumación y libertad

El gobierno de Juan Carlos Varela creó en julio de este año una comisión, cuyo propósito es esclarecer los sucesos de diciembre de 1989.

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En un acto oficial, que presidirá la ministra encargada de Relaciones Exteriores, María Luisa Navarro, se rendirán honores a las víctimas de la invasión. En un acto oficial, que presidirá la ministra encargada de Relaciones Exteriores, María Luisa Navarro, se rendirán honores a las víctimas de la invasión.
En un acto oficial, que presidirá la ministra encargada de Relaciones Exteriores, María Luisa Navarro, se rendirán honores a las víctimas de la invasión. LA PRENSA/Archivo

El tiempo –27 años transcurridos– no ha podido borrar las imágenes ni el olor a muerte. Fue una de esas coberturas en el ejercicio del periodismo –de las primeras– que nunca se olvidarán: la exhumación de cadáveres en el Jardín de Paz, después de la invasión militar de Estados Unidos (EU) a Panamá, ocurrida el 20 de diciembre de 1989, para derrocar al régimen del dictador Manuel Antonio Noriega.

Ya era verano. Había pasado un par de meses después de la invasión, cuando el gobierno del entonces presidente Guillermo Endara autorizó la exhumación de los cuerpos enterrados en una fosa en el mencionado cementerio, a pedido de la Iglesia católica y de grupos de derechos humanos.

El país luchaba por retornar a la normalidad. Además de la economía destrozada por los saqueos, la capital vivía una ola de criminalidad como nunca.

En el cementerio, las retroexcavadoras empezaron a cavar y algunos funcionarios de dependencias estatales, con palas en mano, se aprestaban a desenterrar los cadáveres. Una muchedumbre estaba allí para reconocer a sus familiares fallecidos.

Las máquinas abrieron un hueco profundo, recuerdo. Entonces, unos hombres bajaron y ataron los cadáveres con una soga para subirlos. Tomaban alcohol. Pregunté por qué y me respondieron que es una técnica de los sepultureros para aguantar el olor generado por la descomposición de los cuerpos.

Algunas de las víctimas tenían la misma ropa que llevaban el día en que murieron, lo que ayudó a sus familiares a reconocerlas. Otras fueron identificadas con el nombre y apellido escritos en la ficha que llevaban atadas a sus manos. A otras fue imposible reconocerlas.

Cada proceso de identificación iba acompañado del llanto y gritos de sus familiares, gritos que no se me olvidarán.

Recuerdo que por mi mente pasaban pensamientos cruzados: era culpa de Noriega, de los gringos o de nosotros como sociedad.

Algunas familias sepultaron a sus seres queridos en el mismo Jardín de Paz. Otros se los llevaron.

El olor se podía sentir a varios metros de distancia desde donde se abrió la fosa y se impregnaba en la ropa de los sepultureros, familiares y de los periodistas que estábamos en el lugar.

Fue una jornada de más de seis horas. Por lo menos, 20 cadáveres fueron exhumados. Desenterraron hombres y mujeres; militares y civiles. No todos fueron exhumados. Algunos quedaron pendientes de ser identificados en la fosa del Jardín de Paz.

Luego de la cobertura, llegué a la redacción del Panamá América, que por esos días había sido devuelto a la familia Arias, sus legítimos dueños, tras la caída del régimen. Temía que mi nota no fuera publicada o minimizada, ya que el tema de los muertos de la invasión era del que pocos querían hablar. Pero me equivoqué. La noticia fue destacada en primera plana con varias fotografías. El país empezaba a respirar sin miedo la libertad de expresión, que había sido enterrada por la dictadura.

ABRIRÁN FOSA

Aquellas víctimas que quedaron sin ser identificadas tendrán ahora una segunda oportunidad.

Y es que el gobierno de Juan Carlos Varela creó en julio pasado la Comisión 20 de diciembre de 1989, que tiene entre sus objetivos investigar y esclarecer los sucesos derivados de la invasión estadounidense, certificar la cantidad de víctimas, proponer posibles reparaciones económicas a los familiares de las víctimas, y recomendar o no si se debe declarar hoy como día de duelo nacional.

El presidente de la instancia, Juan Planells, reveló que entre los planes se prevé exhumar los cadáveres que se encuentran en la fosa del Jardín de Paz para su definitiva identificación.

“Esperamos encontrar su identidad [de las víctimas] para beneficio de los familiares que no saben el destino de sus seres queridos”, dijo.

Los actos oficiales en recordación de la fecha se celebrarán hoy en el Jardín de Paz. La ministra encargada de Relaciones Exteriores, María Luisa Navarro, asistirá en representación del Gobierno Nacional, informó la Cancillería. Además, asistirán los miembros de la Comisión.

(Con información de Aminta Bustamante)

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