PROCESOS EN ITALIA

Grabaciones y testigos refutan carta de Impregilo

Martinelli sacó ayer un as bajo la manga: una carta de Impregilo que lo libra de toda culpa, pero la misiva se enfrenta a numerosas pruebas y testimonios.
Con esta carta, Ricardo Martinelli pretende librarse de las serias acusaciones que le han hecho en Italia fiscales que no lo podían procesar por su inmunidad y varios testigos. Con esta carta, Ricardo Martinelli pretende librarse de las serias acusaciones que le han hecho en Italia fiscales que no lo podían procesar por su inmunidad y varios testigos.
Con esta carta, Ricardo Martinelli pretende librarse de las serias acusaciones que le han hecho en Italia fiscales que no lo podían procesar por su inmunidad y varios testigos.

El expresidente Ricardo Martinelli, que podría ir voluntariamente a Italia para defenderse de las acusaciones que le hacen testigos y fiscales sobre casos de corrupción y extorsión que se ventilan en tribunales de Roma y Nápoles, prefiere hacerlo a través de redes sociales.

Ayer, el exgobernante comentó en su cuenta de Twitter que la empresa italiana Impregilo había emitido una carta en la que certificaba que “jamás” pagó dinero a Panamá por corrupción. Y añadió que la carta de Finmeccanica “ya salió”, aunque no la divulgó.

El comentario de Martinelli está acompañado de un facsímil de la carta de Salini Impregilo –nuevo nombre de la empresa–, que firma su nuevo administrador delegado, Pietro Salini.

El alto ejecutivo italiano comienza por decir que recibió una carta de Martinelli –que el exmandatario tampoco divulgó– fechada el 24 de julio pasado.

IMPREGILO, EL SALVADOR

Salini señala que “puedo afirmar que a partir del mes de julio de 2012 Impregilo... no recibió de Usted, a título personal o en su calidad de Presidente de la República de Panamá alguna solicitud de donación de cualquier índole, algún tipo de amenaza vinculada a la licitación del contrato de construcción del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá, al desarrollo de proyecto o cualquier otra obra de Estado [...], algún tipo de promesa de favoritismo u ofrecimiento en la adjudicación de cualquier obra que desarrollaría el Gobierno Nacional, por solicitud de usted o por iniciativa propia, la Sociedad no ha cubierto gastos personales o remunerados de Usted de cualquier naturaleza durante su período como Presidente Constitucional de la República de Panamá (julio 2009-junio 2014)”.

Eso, en cuanto al período de julio de 2012 hasta ahora. Pero Impregilo añade que antes de esa fecha fue desarrollada una “una inspección contable” en el ámbito de la sociedad, “con el fin de averiguar que ninguna de las actividades antes mencionadas se hubieran realizadas en dicho período por iniciativa del Management [administración] anterior. La mencionada inspección ha confirmado lo expuesto anteriormente también por dicho período”.

LOS TESTIMONIOS

Las actividades a las que hace referencia Salini en ese largo primer párrafo se refieren a los últimos 25 meses. Pero no tomó en cuenta que el 27 de julio de 2012 Massimo Ponzellini –por entonces presidente de Impregilo– fue interrogado por el Tribunal de Nápoles sobre el contenido de dos grabaciones ordenadas por la fiscalía, hechas el 2 y 3 de agosto de 2011 al hoy ex primer ministro Silvio Berlusconi sobre la construcción de un hospital que exigía Martinelli.

En ese interrogatorio, Ponzellini declaró que Valter Lavítola –juzgado en Roma por corrupción internacional– “nos hizo entender claramente que el presidente Martinelli, para adjudicarle a Impregilo la licitación del Metro de Panamá, pretendía un ´reconocimiento´ económico para él y su entorno...”.

“Tal inequívoco mensaje Lavítola lo manifestó, ya sea, hablando directamente conmigo (que era presidente de Impregilo y que en una ocasión visité personalmente Panamá) [justamente cuando Berlusconi visitó Panamá en junio de 2010], así como con el administrador delegado de Impregilo, [Alberto] Rubegni (que es la persona con la cual yo hablo en la segunda llamada que me han leído)”, agregó.

Es decir, Ponzellini fue presionado personalmente por una interpuesta persona (en este caso Lavítola, que Ponzellini describe como portavoz e intermediario de Martinelli) para pagar una coima al entonces presidente panameño.

Ponzellini agregó que Lavítola les hizo ver que “habría obstáculos y problemas para Impregilo en caso de que no hubiésemos cedido a tales pretensiones (como efectivamente demuestra el tenor de la conversación que me han leído, en la cual el presidente Berlusconi prevé represalias de parte del presidente Martinelli)”, quien, según Lavítola, amenazó con hacer un anuncio falso sobre los trabajos de Impregilo en la expansión del Canal de Panamá que habrían devaluado las acciones de Impregilo en la Bolsa de Valores.

También explicó que tales pretensiones fueron rechazadas, “limitándonos a proponer que –en caso de que Impregilo se hubiese adjudicado la licitación del Metro (en la cual ni siquiera había gran interés particular)– lo máximo que Impregilo habría podido hacer es financiar la construcción en Panamá de un hospital que se hubiese llamado ciudad de Milán”.

“Es ese hospital, efectivamente, al cual se refiere en las dos llamadas que me han leído, de las cuales emerge Martinelli a través de Lavítola”, precisó.

PAGOS FUERA DE LA ´CONTABILIDAD ordinaria´

A su turno, Luciano Reguzzo, director técnico de Impregilo en Panamá entre 2007 y 2012, declaró ante los magistrados de Nápoles –Vincenzo Piscitelli y Henry John Woodcock– el pasado 28 de junio de 2013 que su empresa pagó hasta 70 mil dólares “de manera oculta y fuera de la contabilidad ordinaria” a Valter Lavítola.

Según los documentos judiciales consultados, Reguzzo detalló que el dinero se empleó en sufragar la visita a Panamá del ex primer ministro Silvio Berlusconi, en junio de 2010, y para costear unas vacaciones de lujo en Cerdeña del presidente Martinelli, en el verano de 2011, salvo unos 10 mil dólares en licor que consumieron durante su estancia de 48 horas, y que terminaron por pagarse con la tarjeta de crédito de uno de sus funcionarios.

Casi un año más tarde, citado como testigo en el juicio que se le imputa a Lavítola en el tribunal de Nápoles por haber extorsionado a Impregilo a instancias del exmandatario panameño, Reguzzo explicó que le pidieron que hiciera una transferencia “secreta y reservada” en una cuenta en Brasil, perteneciente a Lavítola.

El exdirectivo del coloso de la construcción italiano afirmó aquella vez que las empresas Astaldi, Ghella e Impregilo hicieron una maqueta del hospital pediátrico que en 2009 Berlusconi prometió construir en Veraguas.

Según relató ante los jueces, la maqueta fue entregada al Ministerio de Salud de Panamá y exhibida en el acto oficial de Martinelli y Berlusconi en 2010, en el que acordaron que su construcción costaría unos 22 millones dólares.

Además, Reguzzo relató que la financiación del hospital era en realidad “un modo oculto e indirecto” de ofrecer coimas a Martinelli –en el sumario se lee “utilidades económicas indebidas”– a través de Rogelio Oruña, quien se presentaba por entonces como persona vinculada a la empresa IBT Group. Esta revelación coincide con la tesis de la Fiscalía de Nápoles que sostiene que el hospital era en realidad una coima.

(Con información de Isabel Cardiel).

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