AUDIENCIA por divulgar correos electrónicos

Proceso contra Herrera sigue

El juicio a Balbina Herrera surge de una denuncia presentada por el presidente, Ricardo Martinelli. La audiencia fue suspendida.

Temas:

El juicio a la dirigente del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Balbina Herrera y al empresario italiano Mauro Velocci, acusados por divulgar correos electrónicos del presidente, Ricardo Martinelli, fue suspendido ayer por el Juzgado Primero Municipal. La suspensión del juicio obedeció al hecho de que Herrera y sus abogados decidieron retirarse y no ingresar al salón de audiencia del juzgado, debido a que la titular de este, Yorlenni Fruto, no accedió a una petición suya.

Herrera llegó poco antes de las 9:00 a.m. al juzgado, cuya sede está en Ancón, y solicitó verbalmente a la secretaria de ese despacho que la audiencia se hiciera en un salón más grande del palacio de justicia. Sin embargo, la jueza Fruto no accedió a lo solicitado y Herrera, junto con sus abogados, se retiró del lugar. El juicio quedó programado para la fecha alterna, el 4 de octubre próximo.

Herrera explicó que en el proceso está pendiente que se resuelva el incidente de recusación que presentó el pasado lunes contra la jueza Fruto, así como la denuncia por la supuesta comisión del delito de abuso de autoridad.

De acuerdo con la dirigente del PRD, la jueza incurrió en los delitos de abuso de autoridad y extralimitación de funciones al permitir que el expediente del caso saliera de su despacho.

Mientras, Jaime Montero, abogado del presidente Martinelli, quien funge como querellante en el caso, dijo que lo sucedido “fue un signo de desesperación que busca dilatar innecesariamente el proceso”. “Si uno cree tener la razón, no recurre a argumentos bajos. Asumo que ella tiene motivos para hacer show mediático, pero no tiene que hacer peticiones especiales”, añadió. Opinó que “es lamentable que el juzgado no tenga un salón de audiencias más cómodo, pero no por eso uno va dejar de trabajar”.

Herrera fue denunciada el 5 de diciembre de 2011 por divulgar correos electrónicos de conversaciones entre Martinelli y Valter Lavítola, relacionados con el supuesto pago de sobornos a funcionarios panameños.

>>> Un día ajetreado antes de enfrentar a la justicia

Eran las 7:00 a.m. y Balbina Herrera, dirigente del Partido Revolucionario Democrático (PRD), estaba lista para enfrentar al presidente, Ricardo Martinelli, ante los tribunales de justicia. Vestía un conjunto gris con blusa negra.

A esa hora, en su casa ubicada en las faldas del cerro Ancón, ya se encontraban algunos copartidarios, entre ellos Antonio Rosas, Lorenzo Mora, Samira Gozaine, Eliodulfo Palacios y José Dídimo Escobar, estos tres últimos abogados de la excandidata presidencial del PRD. Además, la acompañaba su hermana Juana.

Herrera se sentó en el comedor, y mientras desayunaba, veía y analizaba la entrevista que concedía a Telemetro su copartidario, el diputado Raúl Pineda, quien es señalado por Katiuska Ramos como responsable del asesinato de su esposo, Juan Ramón Messina.

“Esto está feo”, comentó Herrera, al tiempo que calificaba de acertada la decisión del secretario general del PRD, Juan Carlos Navarro, de impulsar la expulsión de Pineda de su colectivo y su no postulación como candidato a diputado.

Minutos después se reunió con su equipo legal para preparar su defensa, ante las imputaciones de los abogados del presidente, Ricardo Martinelli.

En este caso, Jaime Montero, en representación del mandatario, acusa a Herrera de delitos contra la personalidad interna del Estado y contra la inviolabilidad del secreto y el derecho a la intimidad.

La denuncia surge luego de que la dirigente del PRD revelara el contenido de varios correos electrónicos entre Martinelli, sus cercanos colaboradores y Valter Lavítola, uno de los principales protagonistas del caso Finmeccanica y actualmente con medida de casa por cárcel en Roma, Italia.

La denuncia contra Herrera fue interpuesta, en 2011, por la entonces secretaria jurídica de la Presidencia, Ana Belfon (hoy procuradora general de la Nación).

Herrera se defiende y destaca que no hay ningún delito porque, asegura, no eran correos privados.

“Se trata de la figura del Presidente de la República, en un intercambio de correos sobre una contratación pública del Estado”, se justifica antes de saludar a un grupo de simpatizantes que llegaba a su residencia.

A su juicio, si en los correos revelados “no se hubiera hablado de Finmeccanica, del Canal [de Panamá] o de la cárceles modulares”, su publicación habría constituido una violación a la privacidad.

“Allí [en los correos] no hablaba ni de su esposa ni de sus hijos, y de ninguna otra relación”, precisó.

“No confío en la justicia panameña. La justicia está secuestrada y parcializada, y sobre todo, hay injerencia del Ejecutivo”, denunció.

“Hoy me estoy enfrentando al presidente de la República, Ricardo Martinelli, a todo el poder del Estado panameño y tenga la plena seguridad de que soy consciente de lo que está ocurriendo. Por eso es que voy a pelear hasta el último minuto como ciudadana”, dijo.

Minutos antes de salir para la audiencia, que se desarrollaría en el Juzgado Primero Municipal de Ancón, a su casa llegó el candidato presidencial Juan Carlos Navarro. Fue a buscarla para transportarla en su auto hasta el juzgado, al que llegaron juntos.

En las inmediaciones del recinto judicial había miembros del PRD que esperaban la llegada de Herrera y de Navarro mientras gritaban consignas como: “Fuera las manos del Ejecutivo”; “Panamá quiere una justicia limpia”; “No queremos indultos, queremos un juicio justo”.

Herrera saludó a sus copartidarios y entró acompañada por Navarro.

Sin embargo, debido a que la sala era muy pequeña, muchos de los seguidores no pudieron entrar.

Transcurridos 10 minutos, Herrera salió y comunicó

que la audiencia se suspendía porque sus abogados solicitaron un lugar más amplio para el juicio.

EDUARDO MENDOZA

>>> ´No quieren investigar el contenido de los correos´

La dirigente opositora Balbina Herrera es enjuiciada por haber divulgado en diciembre de 2011 –en dos medios televisivos– correos electrónicos en los que el presidente, Ricardo Martinelli, y el italiano Valter Lavítola –que tiene medida cautelar de casa por cárcel en Roma– intercambiaban información sobre millonarios contratos de seguridad suscritos por Panamá y Finmeccanica.

En esos correos también aparecen comunicaciones entre Lavítola y Rica (Ricardo Martinelli hijo), en los que el primero solicita que se hable con la hoy exministra de Gobierno Roxana Méndez para cerrar el tema de las cárceles modulares por $176 millones. En los documentos también se hace alusión a un helicóptero que, según el empresario italiano Mauro Velocci –responsable del proyecto de las cárceles modulares–, sería el “pago de soborno” a Martinelli por firmar el millonario contrato de seguridad. Según Velocci, Lavítola prometió al presidente Martinelli un helicóptero de la fábrica Eurocopter, valorado en $8 millones, con interior de piel Hermés que sustituiría otra nave prometida como soborno por Agusta Westland, empresa esta que suministró al Gobierno hace pocas semanas seis helicópteros, por unos $90 millones.

Velocci admitió públicamente que entregó los correos a Herrera antes de abandonar el país, en noviembre de 2011. Por esta acción, también él fue denunciado, por la supuesta comisión del delito de inviolabilidad del secreto y el derecho a la intimidad.

Sin embargo, para la Fiscalía de Nápoles Velocci es el “principal testigo” de la investigación que adelanta por corrupción internacional, en la que está implicado Lavítola y aparecen mencionados altos funcionarios del Gobierno panameño, entre ellos el presidente Martinelli.

Horas después de la revelación de Herrera, el mandatario reconoció, a través de su cuenta de Twitter, la autenticidad de los correos. “Parece que ahora divulgar correos privados no riñe contra la ley. Ahora sí se podrán saber muchas interioridades antes desconocidas”, escribió en ese entonces.

Pero 18 meses después, y en la víspera del juicio a Herrera, Martinelli varió su versión. Dijo que: “uno no puede estar divulgando cosas que no dicen nada... no sé lo que dicen, no tengo la más remota idea si son ciertos o falsos... lo que vi en su momento son puras alela sones...[sic]”.

Lavítola confirmó –en una asistencia judicial solicitada por las autoridades panameñas– que los correos son legítimos e hizo hincapié en que “son conversaciones con mensajes sintéticos entre el Presidente [Martinelli] y yo”. En la asistencia judicial, Lavítola se preguntó ¿cómo se filtraron esos correos? “No era mi intención que estos correos se conocieran, no porque esto constituya algún secreto, pero son cosas reservadas y personales que no tienen ningún interés en particular, para que se conviertan en público”.

Velocci alega, en cambio, que los correos se los entregó el propio Lavítola porque tenía preocupación de que algo le ocurriera por tener información de altos funcionarios panameños vinculados supuestamente en actos de corrupción.

Herrera reiteró ayer que “la justicia no quiere investigar el contenido de los correos electrónicos, sino la forma”, e insistió en que no fueron hackeados, sino que se los entregó Velocci por tratarse del presidente Martinelli y de un grupo de colaboradores.

SANTIAGO CUMBRERA

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Oct 2017

Primer premio

6 0 4 8

BDDC

Serie: 7 Folio: 8

2o premio

5559

3er premio

9849

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código