sandra eleta y el legado de su fotografía, en europa

Cuando Putulungo fue a Londres

La serie ‘Portobelo’, de 1975, creada por la fotógrafa panameña Sandra Eleta, viajó en octubre para ser expuesta en Londres. Dentro del juego de 12 fotografías, resaltó una imagen, considerada por su creadora como el eje de la colección: ‘Putulungo, el pulpero’, un retrato que conectó a los observadores ingleses con el puerto colonense.

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‘Putulungo, el pulpero’ (1975), eje de la serie fotográfica ‘Portobelo’, de Sandra Eleta. CORTESÍA ‘Putulungo, el pulpero’ (1975), eje de la serie fotográfica ‘Portobelo’, de Sandra Eleta. CORTESÍA

‘Putulungo, el pulpero’ (1975), eje de la serie fotográfica ‘Portobelo’, de Sandra Eleta. CORTESÍA

Este año, Eleta representó a la Fundación Bahía de Portobelo en el programa de RSE ‘Héroes por Panamá’. Este año, Eleta representó a la Fundación Bahía de Portobelo en el programa de RSE ‘Héroes por Panamá’.

Este año, Eleta representó a la Fundación Bahía de Portobelo en el programa de RSE ‘Héroes por Panamá’.

‘Putulungo y Alma’ (1975) CORTESÍA ‘Putulungo y Alma’ (1975) CORTESÍA

‘Putulungo y Alma’ (1975) CORTESÍA

En contraposición de muchas de las series fotográficas de Sandra Eleta, reveladas en blanco y negro, en el interior de su hogar, se estampan todos los colores y una mística afroantillana.

Desde la entrada de su residencia, la vivacidad y el colorido de sus paredes son contrastados con algunas de sus insignes capturas fotográficas; una terraza techada está amueblada exquisitamente y cerrada por puertas corredizas de cristal.

Tiene como panorama la cinta del corredor Sur, atravesando la marea baja de la bahía.

“Los muebles son de Senegal”, dice. “Mi casa parece un mercado africano”.

Se sienta en el sillón más largo, mirando hacia la bajamar serena. Había regresado de Londres, donde exponía en Coya su serie ‘Portobelo’, de 1975, abierta hasta este mes de diciembre.

Coya “es uno de los restaurantes más in. Se acaba de ganar un premio como uno de los mejores restaurantes de Londres”, se refiere Eleta, vagamente, al espacio de “pinceladas de máscaras y etnias”, considerado como el “Restaurante del Año” por los premios London Lifestyle Awards, dedicados a honrar a aquellos cuyo trabajo ha hecho una contribución sobresaliente a la capital inglesa. “Pero eso no fue lo que me llamó la atención”, recalca sobre la propuesta.

La presencia mística de la leyenda de la fotografía peruana Martín Chambi Jiménez, cuyas imágenes se encontraban exponiéndose en Coya, fue el estándar para tomar esa decisión de exponer la serie, presentada por la curadora y galerista Carmen Alemán Healy.

La muestra ‘Portobelo’, inaugurada el 6 de octubre, consta de 12 fotografías. “Hay tres gigantes y el resto son medianas”, dice.

¿Se sabía que la creadora de esas fotografías estaba presente?

Sí, porque asistió gente muy heterogénea. Muchos galeristas, diplomáticos y artistas. Fue una experiencia maravillosa en la que vi viejos amigos. Amigos de la vida, del camino.

¿Qué percibía de lo que apreciaban los asistentes?

Estaban impactados. Una de las fotos que se expuso se vendió esa noche; una de las grandes: La de ‘Putulungo, el pulpero’.

¿Sintió alguna conexión entre los ingleses y un personaje como Putulungo?

Sí. La imagen de Putulungo es siempre muy fuerte. Es muy icónica. Siempre fue el eje y el centro de gravedad de mi serie de ‘Portobelo’. Cuando estuve en el Encuentro de Fotografía de Arles, en Francia, dedicado ese año a Latinoamérica, en 1979, se hizo una impresión de Putulungo como un coloso. Esa fotografía promovió el festival.

En el paquete de las 12 fotografías también se encontraba una imagen de gran notoriedad, relacionada igualmente al pulpero hechizante y a su entorno.

Se trataba de la fotografía ‘Putulungo y Alma’, “un estallido de felicidad; una sincronización entre ellos dos”, describe Eleta sobre el momento capturado en “el bautizo de uno de sus niños”.

Aunque no sabía que tenía filme en la cámara, “cuando vi ese aura, sentí algo tan bello, energéticamente hablando; levanté la cámara, sin tan siquiera enfocar, y fotografié la energía, no la imagen. Realmente no recuerdo más que eso y con eso era suficiente”.

Sandra Eleta tenía cinco años cuando llegó por primera vez a Portobelo.

En esos viajes, “mi madre me disfrazaba con trajes de encajes y cintas. Una victoriana horrorizada cuando decía que estaba en Portobelo. En esa época, Portobelo era visto como un sitio inhóspito; era como atravesar una selva, y una niña con traje de encaje era algo raro”, cuenta.

“Hay personas que lo detestan, pero Portobelo es otro universo. Es un portal energético que se siente en los huesos, aunque a otra gente les asusta”.

¿Por qué lo cree?

No lo sé. Hay gente que le disgusta. Muy pocos panameños van a Portobelo. Los extranjeros van mucho más.

Aun así, “ese era mi hábitat desde que era niña y mis padres me llevaban”, dice hoy la mujer de 72 años, que, ese mismo día, saldría en unas horas a su pequeño Macondo, pasando la aduana colonense, hacia la izquierda.

“Viví en casa de un pescador desde los ocho años. Sin luz ni nada”, dice Eleta, refiriéndose a D’Orcy, el pescador franco-antillano; alto, de barba blanca, a quien su padre, Carlos Eleta, le presentó como el hombre “que le salvó la vida a su abuelo”.

¿Cuál es la historia?

Mi abuelo se hirió con un machete; D’Orcy le hizo un torniquete y se lo llevó remando desde Portobelo hasta Colón. Fue una hazaña heroica. Cuando D’Orcy murió, le dejó la casa a mi padre. Después, esa casa se fue transformando con el paso del tiempo, pero ahí viví toda mi vida.

Finalmente, a los 23 años de edad, Sandra Eleta decidió que Portobelo “era su sitio”. Vivió en Nueva York, donde estudió Historia del arte en el Finch College, y Fotografía en el International Center of Photography de esa ciudad. Sin embargo, “nunca tuve un sentimiento de pertenencia hasta ese momento. Fue algo muy mágico que cambió mi vida. No fue una experiencia de turista de fin de semana, fue una experiencia de vida. Esa es la razón de la conexión con una imagen como esa”, dice la artista sobre la fotografía de ‘Putulungo, el pulpero’.

Sandra Eleta confiesa ser mala para las fechas, pero si de algo está segura es que la la serie ‘Portobelo’“es uno de esos momentos que no deben tratar de repetirse; un momento que ya fue”, dice.

Ese momento irrepetible fue un mediodía de 1975, cuando Sandra Eleta realizó una proeza fotográfica. Con su famoso modelo en frente, levantó su cámara Nikon; abrió enteramente su lente de 50 milímetros y, a contraluz, apretó el obturador con un Putulungo en media faena, de espalda al sol de las 12:00 del mediodía.

Sin ninguna pretensión, esperó al revelado de ‘Putulungo, el pulpero’, realizado por el fotógrafo Carlos Montúfar. El resultado, lo que se vio ahí y lo que hoy es eterno, “jamás volverá a repetirse ni volverá a aparecer frente a mi lente ni en mi vida. ‘Putulungo, el pulpero’ y la serie ‘Portobelo’ son mi vida”, confiesa.

¿Qué hace cuando va a Portobelo?

La pregunta es: ¿qué no hago? Ahora mismo hago un piso arriba, para que entre mucha luz y ver cómo fotografío la luz.

Creo que aún hay muchas fotos por tomar.

Quizás, chiquita, quizás. Te dejaré saber cuando fotografíe la luz.

¿Y qué es de Putulungo? ¿Lo ve?

De vez en cuando. Va como una sombra, no es el mismo de antes. Todos estamos más viejos. Es nostálgico, pero también es lo bonito de la vida.

Eleta, en retrospectiva

Del 2 de septiembre al 3 de octubre de 2010, el Museo de Arte Contemporáneo presentó“una selección de los mejores trabajos de Sandra Eleta, la fotógrafa panameña de nivel internacional”, anunció un comunicado del museo.

Fueron 40 años “de gente, entornos y momentos” curados por Carmen Alemán Healy.

“No quiere decir que dejé de fotografiar, pero el trabajo más importante de mi vida lo vi ahí”, dice Eleta.

¿Cómo vivió ese momento?

Como si la vida desfilara frente a mis ojos, porque la fotografía es mi vida.

¿Era necesaria esa retrospectiva?

Sí. Estoy muy consciente de cuándo tengo que hacer las cosas y cuándo no, porque lo siento. Estoy muy contenta de haberla realizado en ese momento. Fue perfecto.

DATOS DE LA ARTISTA

 

Sandra Eleta

Nació en Panamá en 1942. Estudió Bellas Artes en Finch College e Investigación Social en el New School of Social Research, en Nueva York; luego, Fotografía en el International Center of Photography. Cuenta con 30 colectivas, más de 10 individuales y cuatro libros de fotografías. Ha exhibido en París, México D.F., Buenos Aires, Nueva York, y Sao Paulo, entre otras ciudades. Su ensayo fotográfico sobre Portobelo se ha publicado en revistas especializadas de Suiza, Estados Unidos y España. Apoya a la fundación Bahía de Portobelo para la promoción de los festivales de la Pollera Congo y de Diablos.

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