TERMINA LA ERA DE HUGO CHÁVEZ

Venezuela, entre el duelo y la expectativa

Mientras miles lloran la muerte del presidente Hugo Chávez, el líder de la oposición Henrique Capriles dijo que al Gobierno le corresponde ahora garantizar la paz.

gobierno. El vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello. XINHUA gobierno. El vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello. XINHUA
gobierno. El vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello. XINHUA

El presidente venezolano, Hugo Chávez, falleció ayer a los 58 años, tras batallar casi dos años contra el cáncer, en un desenlace que conmociona al país caribeño y abre las puertas a unas elecciones que pondrán a prueba la supervivencia de su revolución.

La muerte del líder socialista que gobernó por 14 años se produjo apenas dos semanas después de haber retornado a su país tras una larga hospitalización en Cuba, donde fue operado cuatro veces tras detectarle un tumor en la zona pélvica, en 2011, que marcó el inicio de un proceso que tuvo en vilo a Venezuela.

El anuncio que cerró una era en la nación con las mayores reservas de crudo del mundo estuvo a cargo del vicepresidente Nicolás Maduro, elegido por Chávez como su heredero político, poco después de una reunión entre la cúpula política y militar de la nación. “Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir. A las 4:25 de la tarde de hoy 5 de marzo ha fallecido el presidente Hugo Chávez Frías”, dijo Maduro con la voz quebrada y lágrimas en los ojos desde el Hospital Militar de Caracas, que permanecía bajo fuerte resguardo de seguridad.

“Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos, y a partir de este momento he prohibido llorarlo”, dijo tajante Maduro antes de terminar su mensaje.

Apenas se conoció la muerte del militar retirado, en un bastión opositor del este de Caracas se escucharon bocinas, que contrastaron con la imagen de la plaza Bolívar, donde cientos de personas conmocionadas por la noticia cantaban el himno nacional entre lágrimas.

Chávez, un exteniente coronel de paracaidistas que irrumpió en la historia venezolana como líder de un fallido golpe de Estado en 1992, fue una figura que exacerbó divisiones tanto en su país como en la región. Adorado por millones de pobres a quienes salpicó por primera vez con los petrodólares venezolanos, era aborrecido por sus críticos que cuestionaban las frecuentes nacionalizaciones y su concentración de poder.

Pero el anuncio de su muerte sacudió a todos en Caracas. “Yo lo esperaba, decía que no se iba a recuperar. Lo admiraba, para mí era un hombre excelente”, dijo entre sollozos Aleida Rodríguez, ama de casa de 50 años. “Ahora el oficialismo debe resolver sus problemas para que todo siga en santa paz”, añadió la mujer que se enteró de la muerte del Presidente en el Metro.

El tránsito en la ya de por sí caótica capital colapsó de inmediato y había problemas para comunicarse por teléfono. Varios comercios y fábricas de la capital cerraron anticipadamente por temor de que haya violencia en la calle.

Maduro hizo un llamado a la paz y la tranquilidad, y dijo que la policía se desplegará en todo el país, mientras las Fuerzas Armadas le ofrecieron su respaldo en la voz del ministro de la Defensa, Diego Molero, que habló en una cadena de radio y televisión.

Chávez murió a poco de haber ganado su cuarto mandato presidencial consecutivo. El cáncer le impidió asumir su cargo y llevar a casi dos décadas el modelo socialista que instauró basado en la enorme renta petrolera local. “No tengo palabras. Eternamente, gracias! Fuerza! Debemos seguir su ejemplo. Debemos seguir construyendo PATRIA! Hasta siempre papito mío!”, escribió su hija María Gabriela en su cuenta de Twitter.

TRANSICIÓN

La Constitución venezolana establece que debe convocarse a nuevas elecciones en 30 días a partir de la muerte o inhabilitación de un gobernante electo, lo que sería una inédita prueba para el movimiento creado por Chávez en la polarizada atmósfera política del país.

El vicepresidente Maduro buscó convocar a la unidad entre las heterogéneas corrientes oficialistas, que incluyen desde militares hasta radicales de izquierda; todas estaban galvanizadas y alineadas por la figura de Chávez. Pero no hizo ninguna mención al proceso de transición.

La muerte de Chávez pone a la nación de 29 millones de habitantes nuevamente en la encrucijada (como en los comicios de octubre) entre continuar con su revolución socialista o moderar la marcha. Pero esta vez sin el hombre fuerte de los últimos años.

Maduro, un exconductor de autobús y sindicalista de 50 años, tendrá la responsabilidad de liderar la transición de la fuerza chavista y asegurar su supervivencia para hacer realidad el deseo de su padre político. En su último mensaje antes de partir para La Habana, Chávez había dicho: “Mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable absoluta, total, es que en ese escenario (...) ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente”, dijo Chávez en su último mensaje antes de partir a La Habana.

Probablemente Maduro deba enfrentar a Henrique Capriles, la figura que lucha por mantener aglutinadas a las distintas líneas opositoras. El joven gobernador expresó su condolencia a la familia del carismático líder y pidió unión a los venezolanos. “En momentos difíciles debemos demostrar nuestro profundo amor y respeto a nuestra Venezuela. Unidad de la familia venezolana!”, escribió en la red social Twitter.

En las elecciones de octubre, Capriles encabezó una heterogénea fuerza de una treintena de partidos de oposición y consiguió 6.5 millones de votos, frente a los 8.5 millones de Chávez.

CONDOLENCIAS

Tras conocerse la noticia, numerosos líderes regionales y globales enviaron sus condolencias, como la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff o el chileno Sebastián Piñera, lejos del ideario político de Chávez, pero quien reveló una charla íntima que tuvo recientemente con el Presidente fallecido. “Cuando su enfermedad se agravó y él tuvo que volver a Cubayo, lo llame por teléfono y recuerdo que me dijo muchas cosas, y recuerdo que me dijo que si tenía que enfrentar la muerte quería hacerlo en su patria, en su querida Venezuela (...) tal vez intuía que la lucha por la vida estaba llegando a su fin y quería terminar sus últimos días en su patria”, dijo.

La máxima responsable para América Latina del Departamento de Estado estadounidense, Roberta Jacobson, envió sus “simpatías” a la “familia y amigos” de Hugo Chávez y dijo esperar que las elecciones a celebrarse tras la muerte del Presidente venezolano cumplan “estándares democráticos”.

duelo

El Gobierno venezolano declaró siete días de duelo nacional y la suspensión de clases hasta el próximo viernes por la muerte del Chávez, cuyo cuerpo será trasladado hoy a la Academia Militar, donde el viernes tendrá lugar la ceremonia oficial de Estado.

El ministro de Relaciones Exteriores, Elías Jaua, explicó que el traslado estará “acompañado por todo el pueblo” y pasará, entre otros sitios, por la avenida de Los Próceres, en el oeste de Caracas. Luego, empezarán las exequias y el homenaje póstumo en capilla ardiente, en la Academia, los días miércoles (hoy), jueves y viernes.

HRW critica legado ´autoritario´ de Chávez

La organización Human Rights Watch (HRW) criticó ayer el legado “autoritario” que deja Hugo Chávez en Venezuela tras su muerte, y lamentó la “abierta indiferencia” del Presidente por los derechos humanos fundamentales.

“La presidencia de Hugo Chávez (1999-2013) estuvo marcada por una alarmante concentración de poder e indiferencia absoluta por las garantías básicas de derechos humanos”, afirmó la organización en un comunicado de prensa tras la muerte del mandatario venezolano.

HRW criticó a Hugo Chávez y a sus partidarios por “desplegar una estrategia de concentración de poder” después de sancionar en 1999 una nueva Constitución y de superar un “breve golpe de Estado” en el año 2002. “Tomaron el control del Tribunal Supremo y debilitaron la capacidad de periodistas, defensores de derechos humanos y otros venezolanos de ejercer sus derechos fundamentales”, dijo la organización.

HRW recordó que el principal aliado de Venezuela durante su mandato fue Cuba, único país de América Latina “donde se reprimen sistemáticamente casi todas las formas de disenso”, y agregó que Chávez se refirió a Fidel Castro como “su modelo y mentor”. Además, criticó que respaldara públicamente al presidente sirio, Bachar Al Asad, al líder libio, Muamar Gaddafi, y al iraní Mahmud Ahmadineyad, a quienes distinguió con la Orden del Libertador, “la máxima condecoración oficial otorgada por Venezuela”. Criticó de manera especial que Chávez votara consistentemente en contra de las resoluciones de la Asamblea General de la ONU que condenaban las “prácticas abusivas” de países como Corea del Norte, Myanmar, Irán y Siria. HRW indicó que durante su segunda presidencia, el gobierno chavista se dedicó a “intimidar, censurar y perseguir judicialmente” a los venezolanos que criticaban al Presidente o que se oponían a su política.

EFE

Maduro y Cabello van tras el poder

La muerte de Hugo Chávez, que no llegó a asumir el que sería su cuarto mandato presidencial consecutivo –que supuestamente lo mantendría en el poder hasta el 2019–, obliga a llamar a nuevas elecciones. Esta convocatoria tendrá que anunciarse en un plazo de 30 días, desde que se produce la declaratoria de vacante absoluta.

Según el artículo 233 de la Constitución venezolana de 1999, ante la falta absoluta del mandatario corresponde al presidente de la Asamblea Nacional –en esta ocasión Diosdado Cabello– asumir provisionalmente las riendas del país. Cabello es un militar leal a Chávez que le acompañó en el golpe de 1992. Ayer no estuvo presente en el anuncio de la muerte, por atender otro fallecimiento: el de su madre.

De todo esto era perfectamente consciente Chávez. El 8 de diciembre de 2012, cuando anunció que le detectaron más células malignas y que una nueva intervención quirúrgica era “imprescindible”, dijo que si quedaba incapacitado por la operación y se convocaba a nuevas elecciones, sus partidarios tendrían que votar por su vicepresidente y delfín Nicolás Maduro, un antiguo chofer de autobús y dirigente sindical de 50 años de edad. Fue su último mensaje al país, que lo interpretó como una suerte de testamento político. Dos días después viajó a Cuba y la población no volvió a verle más. El heredero de Chávez muy probablemente deba hacer frente en las urnas al gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, abogado de 40 años de edad. En las elecciones del 7 de octubre pasado, Capriles encabezó una coalición de una treintena de partidos políticos de oposición, logrando 6.5 millones de votos, frente a los 8.5 millones que obtuvo Chávez.

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