EL PODER ELECTORAL DE NICARAGUA DA LA VICTORIA A DANIEL ORTEGA Y SU ESPOSA, CON EL 72.1% DE LOS SUFRAGIOS

Cinco años más en el poder

De acuerdo con las cifras oficiales, el Frente Sandinista de Liberación Nacional arrasó y la participación fue del 68.2%.

‘Perdimos el camino de la democracia’

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El último informe del Consejo Supremo Electoral, le dio la victoria al Frente Sandinista de Liberación Nacional. El último informe del Consejo Supremo Electoral, le dio la victoria al Frente Sandinista de Liberación Nacional.
El último informe del Consejo Supremo Electoral, le dio la victoria al Frente Sandinista de Liberación Nacional. LA PRENSA

Daniel Ortega, un exguerrillero marxista que luchó contra la dictadura somocista y ha gobernado Nicaragua los últimos 10 años con estilo autocrático, ganó su tercer mandato sucesivo, esta vez de la mano de su excéntrica esposa, la poetisa Rosario Murillo, como vicepresidenta.

El tercer y último informe del Consejo Supremo Electoral, presentado al mediodía de ayer, le dio la victoria al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con el 72.5% de los votos, seguido muy de lejos por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que obtuvo el 15% de los votos. También arrasó en el Congreso y el Parlamento Centroamericano, con el 65.7% y 68.6% de los votos, respectivamente.

El magistrado Roberto Rivas aseguró que, escrutado el 99.8% de las juntas receptoras de voto, se podía afirmar que hubo 2 millones 578 mil 445 sufragios, de los cuales, 2 millones 488 mil 199 fueron votos válidos. Dijo que la participación llegó al 68.2%.

El padrón anunciado por Rivas para los comicios era de 3.8 millones de electores, y la oposición –a través del movimiento Ciudadanos por la Libertad– había denunciado que el padrón activo, el de los ciudadanos que tienen cédula vigente y han votado en los más recientes eventos electorales, ascendía a 4.3 millones.

“Esos son los resultados obtenidos de la voluntad popular depositada en las urnas, a pesar de lo que algunos medios tratan de descalificar y que todos ustedes, nuestros invitados, nuestros expertos, han sido testigos de la participación que ha habido (...) en cada centro de votación”, declaró el magistrado Rivas al anunciar que ese era el último reporte que ofrecían.

“El comandante”, como le llaman sus seguidores a Ortega, mantuvo el poder en las elecciones celebradas el pasado domingo, sin la participación de la oposición, que fue excluida del proceso y denunció un abstencionismo “masivo” en la votación, del 78%, según estimaciones del movimiento Ciudadanos por la Libertad, surgido tras el desmantelamiento de la Coalición Nacional por la Democracia, a través de una decisión judicial, y de la destitución de una veintena de diputados opositores ligados a esta agrupación.

Sus detractores lo acusan de querer instaurar una dinastía familiar similar a la de los Somoza, que el entonces insurgente Frente Sandinista (FSLN) derrocó en 1979, tras cuatro décadas en el poder.

Ortega presidió el gobierno revolucionario sandinista (1979-1990), con el apoyo de Cuba y la entonces Unión Soviética, en medio de un conflicto con la guerrilla de los “contras”, apoyada por Washington, que dejó unos 35 mil muertos.

Con la economía en ruinas y tras 10 años al frente del país, Ortega perdió las elecciones de 1990, y pasó 17 años con el FSLN en la oposición, desde donde promovió violentas protestas y negoció reformas con la derecha en el poder.

Volvió a gobernar tras los comicios de 2006, favorecido por la repentina muerte del popular excandidato a la presidencia Herty Lewites, un disidente sandinista que agrupaba a los sectores que cuestionaban el liderazgo de Ortega en el FSLN.

Nuevamente en el gobierno, maniobró para asumir gradualmente el control de todo el aparato estatal, la policía, el ejército y anular a potenciales opositores de la derecha liberal, como de la disidencia sandinista, que lo tilda de “dictador”.

Con el respaldo de la millonaria cooperación venezolana, impulsó programas sociales, en uno de los países más empobrecidos de América Latina, y se alió al gran capital con promesas de estabilidad a cambio de que se alejaran de la política. Estableció buenas relaciones con Estados Unidos, alejando el fantasma de la guerra que rodeó por años su figura, dinamizó el comercio y reforzó la seguridad. Hoy se le considera el país más seguro de Centroamérica.

Un polémico fallo judicial habilitó a Ortega para postularse a la reelección en 2011, pese a que estaba prohibido, y tres años después, el Parlamento, dominado por su partido, dio luz verde a la reelección presidencial indefinida con una enmienda constitucional.

Su visión de la política, combinada con su destreza para hacer alianzas e imponer su voluntad, convirtieron a Ortega en el máximo líder del FSLN, al que se integró en 1963.

Nacido el 11 de noviembre de 1945, en el pueblo minero La libertad, Ortega abandonó la carrera de derecho para integrarse al FSLN y pasó siete años preso en una cárcel somocista, en la que fue torturado. Algunos lo describen como un hombre pragmático, frío y desconfiado, y otros lo ven comprensivo, humano y sencillo.

Gobierna recluido en una residencia de Managua fuertemente custodiada, es reacio a viajar y dar entrevistas. Se desplaza en un lujoso Mercedes Benz y considera que los que cuestionan su dirección son traidores.

Ortega ha reducido sus apariciones públicas en los dos últimos años, pero hace acto de presencia a través de su “leal compañera” Rosario Murillo, de 65 años, con quien tiene nueve hijos, dos de ellos adoptados.

“Es una mujer muy inteligente”, que ha sabido ganarse su espacio en la política, opinó el exguerrillero Edén Pastora, quien la compara con Margaret Thatcher e Indira Gandhi.

Poetisa y trabajadora, la Chayo, como se le conoce, no solo es la primera dama: dirige la comunicación y controla la agenda oficial, sin que nadie se atreva a decir ni hacer nada sin su permiso.

En sus intervenciones diarias en medios oficialistas, Murillo informa sobre la marcha del “buen gobierno”, regaña en público a los funcionarios y lee poemas.

El papel de Murillo “como vicepresidenta seguirá siendo sumamente importante. Se trata de una de las imágenes mediáticas más poderosas del Gobierno”, en el cual “ha asumido en muchas ocasiones funciones de jefe de Estado”, con la salvedad de que ahora tendrá “legitimidad”, explicó a través de un e-mail la analista y académica mexicana Verónica Rueda, de la Universidad de Quintana Roo.

La ahora vicepresidenta de Nicaragua domina el inglés y el francés y captura la atención con su larga cabellera, trajes coloridos, excesivos collares, pulseras y anillos que evocan el estilo hippie de los años 1960.

Su antigua compañera de lucha, la escritora nicaragüense Gioconda Belli, actualmente opositora al Gobierno, la describe como una mujer supersticiosa, encantadora y compleja.

Murillo se forjó como revolucionaria en la lucha contra la dictadura somocista y en 1977, estando en la clandestinidad, conoció a Ortega, con quien se casó formalmente hace 11 años.

Apoyó a Ortega cuando su hija Zoilamérica Narváez, fruto de su primer matrimonio, le acusó en 1998 de haber abusado sexualmente de ella desde los 11 años. Los cargos fueron rechazados por una jueza sandinista y Zoilamérica se exilió en Costa Rica, desde donde el domingo dijo que la reelección de sus padres fue “una farsa” y carece de legitimidad.

(Con información de la agencia AFP).

‘Perdimos el camino de la democracia’

Ciudadanos por la Libertad y el Frente Amplio por la Democracia (FAD), dos movimientos disidentes de Nicaragua, rechazaron los resultados del Consejo Supremo Electoral, que dieron la victoria a Daniel Ortega y su partido.

“No aceptamos los resultados que está leyendo el Consejo. Eso no es la verdad, eso no es lo que el pueblo demostró ayer (...) Estamos recuperando actas de escrutinio, carteles en las puertas de los centros de votación y lo que tenemos ahorita es que la abstención se movió de entre un 65% y un 80% en algunas zonas del país, especialmente en las rurales (...), dijo el coordinador de Ciudadanos, Luis Callejas.

Según Callejas, el mensaje es claro: “El pueblo está cansado de farsas. El pueblo quiere elecciones libres y transparentes. Lo que estamos viendo hoy es lo que se miraba hace 40 años (...) y eso nos pone en una situación extremadamente difícil si no logramos como nicaragüenses darle una salida a esta crisis. A quién quieren engañar, no sé (...). Creo que es el momento de tomar decisiones firmes para enrumbar el país por el camino de la democracia y la libertad, para evitarnos repetir ciclos que nadie se quiere acordar”.

En tanto, una proclama del FAD reiteró su desconocimiento de los resultados oficiales. La abstención fue contundente, los centros estaban vacíos, dijo la vocera al leer el comunicado y calificar los comicios como “farsa electoral y fraude constitucional”.

En la proclama se califica el abstencionismo como “rebeldía civil del pueblo hacia un proceso espurio”. También denunciaron que hubo presión a funcionarios y sus familiares para obligarlos a votar y uso de recursos públicos. “Más del 70% de la población no se presentó”, aseguró el FAD, al tiempo que pidió a la población seguir exigiendo elecciones libres, con legislación democrática y observación internacional, porque las que se hicieron el domingo, advirtió, “son ilegales”.

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