MARÍA EUGENIA GERBAUD DE GUARDIA

La defensora del río Pacora

El pueblo, reunido en un cabildo espontáneo, designó a María Eugenia Gerbaud de Guardia vocera del Comité Pro Defensa del río Pacora.

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María Eugenia Gerbaud de Guardia, la ‘señora del río Pacora’, tiene 24 años al frente de la lucha por proteger los ríos Pacora y Cabobré. María Eugenia Gerbaud de Guardia, la ‘señora del río Pacora’, tiene 24 años al frente de la lucha por proteger los ríos Pacora y Cabobré.

María Eugenia Gerbaud de Guardia, la ‘señora del río Pacora’, tiene 24 años al frente de la lucha por proteger los ríos Pacora y Cabobré. Foto por: Gabriel Rodríguez

Esta foto fue tomada en el año 2004, en una marcha por el río Pacora. Esta foto fue tomada en el año 2004, en una marcha por el río Pacora.

Esta foto fue tomada en el año 2004, en una marcha por el río Pacora. Foto por: Archivo

Todo el mundo conoce a María Eugenia Gerbaud de Guardia, aunque, tal vez, no por su nombre cristiano. Ella es la “señora del río Pacora”, el apelativo que se ha ganado por 24 años de lucha constante en la defensa, justamente, del río Pacora y su afluente el Cabobré.

Es un personaje interesante.

Nacida en cuna noble, miembro de una familia sin ninguna preocupación económica. Desde jovencita se interesó por un tema muy ajeno a su círculo social natural: la ecología. Asunto realmente interesante, porque lo hizo cuando para la mayor parte de la gente no era un tema. Entonces, hace 60 años, el planeta parecía a los pies del hombre y sus recursos, infinitos.

Pero ella no era la típica niña bien de la ciudad. Su padre, Tulio Gerbaud, compró una finca en Pacora cuando ella nació, en donde pasaban todos los fines de semana y las vacaciones.

Ahí ayudaba en labores del campo, hasta amansaba caballos. Pese a lo cual (o tal vez debido a ello), su abuelo materno, Carlos López Fábrega, que era diplomático, se la llevaba a las embajadas a su cargo para alimentar otra faceta, introduciéndola a otro mundo, el de las soirées con damas y caballeros refinados e intelectuales.

Esa finca, la Santa Clara, tenía 500 hectáreas y era la principal fuente de trabajo para 34 cabezas de familia de las comunidades de Pacora y San Martín. Esa tierra sustentaba un importante hato ganadero, cañaverales, un alambique, entre otras actividades agropecuarias.

Todo gracias a la fertilidad que proveía que las tierras fueran generosamente regadas por el río Cabobré, afluente del Pacora, explicó Gerbaud de Guardia a la periodista que intentaba seguirle el paso.

Es que para todo parece que le falta tiempo, pero no energía. Cargada de vehemencia, las palabras se le atropellan para atraer al interlocutor hacia su causa.

Nunca levanta el dedo del renglón: “Estamos destruyendo el río Pacora y sus afluentes. Hay que parar la depredación. La extracción salvaje ha destruido el río”, insiste incansable.

Es como si estuviera convencida de que cada persona que le presta oídos puede ser la que necesita para hacer que quienes tienen el poder entren en razón.

“Teníamos balnearios, motivo de orgullo de esas tierras, pero la extracción de la piedra del río acabó con todo”; aunque admite: “no ha sido un trabajo reciente, la depredación empezó hace más de 80 años y ha tenido más de un “verdugo” animado por el deseo insaciable de dinero.

FECHA INOLVIDABLE

La señora del río Pacora tiene 24 años al frente de la lucha por proteger los ríos Pacora y Cabobré. Se convirtió oficialmente en la vocera del movimiento el 1 de diciembre de 1991. “Fue una fecha particular”.

La fecha es tan precisa que necesitaba que se explicara y lo hizo.

“Yo llevaba a los muchachos al parque los sábados; les convidaba pastillas y los enseñaba a cantar:

Juntos pacoreños,

juntos lucharemos,

los ríos rescatamos

de la garras del extractor.

El parque estaba ubicado junto al viejo puente de Pacora. Ya no existe, aclara, porque ahora es de doble vía y al lado está“la cantera maligna”.

Como los chicos ya se sabían la consigna, planeó una manifestación en la que iban a estar en el puente cantando en defensa del río.

“Llamé a los medios y le pedí a Mayín Correa (entonces alcaldesa del distrito de Panamá) permiso para bloquear el puente por media hora”.

Pero alguien la madrugó. Ese día, a las 4:00 de la mañana, los pacoreños ya tenían trancada la vía vieja y la Panamericana.

Ella iba en su carro a Pacora a buscar el busito que transportaría a los muchachos y se topó con un “tranque horroroso”. Los vecinos que habían bloqueado la vía le dijeron: “Doñita, si no hay tranque usted no consigue nada”.

El corregidor de Pacora tuvo que caminar un largo tramo, desde donde el bus en el que iba lo pudo dejar. Iba, asegura Gerbaud de Guardia, con instrucciones de reabrir la carretera, aunque tuviera que encarcelar a los manifestantes.

Difícil tarea para un corregidor de pueblo porque había al menos mil personas, que fueron llegando espontáneamente, unos primero a curiosear, pero que al final se quedaron apoyando a quienes acudieron a exigir que se detuviera la dañina explotación, explicó.

A eso de la 1:00 de la tarde, de la Presidencia de la República mandaron a decir que nombraran un vocero. Y empezó a escucharse un coro que decía: “la doñita, la doñita”.

Fue un nombramiento por aclamación, pero “yo había sido líder estudiantil en la universidad y no me iban a tomar de tonta. Así que para dejar las cosas muy claras, les dije: ‘los que estén en desacuerdo que levanten la mano’. Había gente que gritaba ‘bajen manos’, pero nunca se vio una mano arriba, y tengo testigos. Fue un acto espontáneo, insólito, que me nombraran ‘defensora del río Pacora , vocera en la defensa del río Pacora’ con mil personas tiradas en la Panamericana ante las máximas autoridades de Pacora y San Martín”.

Y así, los vecinos oficializaron una cruzada que ella ya había asumido como un soldado más, pero que desde entonces lidera.

Aunque sigue siendo muy combativa y no ceja en su empeño, está muy consciente de que han logrado muy poco y tiene muy clara las razones.

“La lucha por la defensa del río Pacora no ha logrado detener la depredación, porque el sello del problema es la corrupción. Es innegable. Además, el Código Minero es contrario a la Constitución y permite barbaridades. Lo que es un bien común se ha convertido en un favor político”, se lamenta. “Lo que se ha logrado es publicidad, pero no efectividad”, reconoce.

La “señora del río Pacora” no solo ha hecho la lucha en el ámbito nacional. En el año 2000, cruzó las fronteras y llevó el caso al Tribunal Centroamericano del Agua durante la administración de la panameñista Mireya Moscoso.

Había documentado su caso con mucho celo y lo presentó con tal vehemencia que consiguió que se condenara a seis empresas extractoras.

Fue un triunfo que se diluyó en el vacío y no alcanzó para proteger al río, porque el poder de esa corte solo alcanza para imponer una condena moral... y al final las autoridades, especialmente las locales, no hicieron su parte.

Sin embargo, ese año el Ejecutivo creó un área de reserva minera que en teoría protegería los cauces de los ríos Pacora, y los del Chagres, La Villa, Santa María y Mamoní. La medida fue papel mojado por 15 años.

En septiembre de este año, el Ministerio de Comercio e Industrias, a cargo de Melitón Arrocha, declaró reserva minera el cauce del río Pacora, en toda su extensión, así como la ribera (500 metros de cada lado). Sin embargo, Gerbaud de Guardia dice que además de que la medida es tibia y llega tarde, la explotación no ha cesado.

“Hemos hecho 34 manifestaciones públicas, pero el sello de corrupción se ha impuesto”, se queja sin que en su voz se trasluzca un ápice de resignación.

“Hemos venido a la Presidencia de la República. El país entero sabe el estado del río Pacora, pero el sello de corrupción política frena cualquier esfuerzo de las autoridades para recuperar un bien que es turismo, agricultura, belleza escénica, pero sobre todo fuente de agua... de vida”, plantea.

Aunque la gente de la región ha perdido las esperanzas y hasta empieza a considerar un “pacto con el diablo”, María Eugenia Gerbaud de Guardia insiste en que hay que mantener viva la lucha.

“Siento que la corrupción destruye la obra de Dios... y aunque a veces me sienta pesimista, me nace del alma defender la obra magna del creador para las poblaciones actuales y futuras”, sentencia.

La lucha sigue...

Perfil

DESTINO Y VOCACIÓN

La vida de la ‘señora del río Pacora’ ha estado muy ligada al agua y la labor de llevarla en cantidad suficiente y con calidad a la gente. Ella misma está muy involucrada, pero hasta su vida personal tiene trazos de humedad. Su esposo, Federico Guardia, fue el fundador y primer director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y hoy su hija, Julia Guardia, dirige la institución.

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