LA HERENCIA DEL EXALCALDE JUAN CARLOS NAVARRO

El deterioro del edificio Hatillo

La estructura, de $12 millones, tiene filtraciones, tuberías colapsadas, un sistema de aire obsoleto y agujeros en las losas.

En diciembre de 2008, el entonces alcalde del Municipio de Panamá, el perredista Juan Carlos Navarro, inauguró la nueva sede de la Alcaldía (edificio Hatillo) con bombos y platillos.

Flores, champaña y comida no faltaron en esa celebración que le costó a los contribuyentes casi $30 mil. Ese día, Navarro destacó las bondades de “las nuevas estructuras” alcaldicias que, según dijo, influirían positivamente para poner a la Alcaldía de Panamá como una de las instituciones públicas más eficientes y modernas.

Tres años han pasado desde ese día, y el moderno edificio que mercadeó Navarro prácticamente se cae a pedazos: las oficinas se inundan; solo uno de los seis ascensores está en funcionamiento (el que va al despacho superior); un buen pedazo de la losa de un estacionamiento se desplomó recientemente; el aire acondicionado no funciona cuando se va el agua y las tuberías de agua están tan viejas que colapsan constantemente y hay que repararlas a diario.

La remodelación que se le hizo al edificio en 2008, a cargo de Ingeniería RM y que costó $6 millones, solo contempló el cambio de la tubería que va al despacho principal.

Alan González Barragán conoce cada uno de los recovecos de este edificio construido en 1972. Es el encargado de su fontanería y confiesa que trabajar con la red conductora de agua de El Hatillo “es un dolor de cabeza”. “En Tesorería es donde más se reportan las inundaciones”, asegura, quien explica, además, que hace unos días un pedazo de las losas del estacionamiento D en la torre B se fue al piso, y ahora el área está clausurada.

La Prensa recorrió la sede del Municipio de Panamá y comprobó que la plancha se fue al suelo, dejando un agujero que permite ver hasta el piso de abajo (ver foto). “Aquí pudo ocurrir una tragedia; menos mal que al momento en que se cayó la losa no había nadie”, dijo un miembro del personal de mantenimiento.

Cada vez que se rompe una tubería, se tiene que cortar el agua, y por ende, el sistema de aire acondicionado deja de funcionar porque la tecnología es tan obsoleta que funciona con agua.

SIN ASCENSORES

Si cualquier funcionario o un ciudadano tiene que desplazarse hasta el piso 6 de alguna de las dos torres, tiene que hacerlo por las escaleras porque ascensores no hay. Solo funciona el que va el despacho de la Alcaldesa. Recientemente fue deshabilitado uno de los que estaba funcionando porque una persona quedó encerrada en su interior.

“Qué va... Le va tocar subir por la escalera. Ese ascensor fue clausurado un día en que una periodista de Medcom quedó atrapada y hubo que llamar a los bomberos para rescatarla. Nunca ha servido”. La advertencia la hizo una mujer policía que custodia la torre B.

En su época, la administración de Juan Carlos Navarro dijo, a través de un comunicado fechado el 10 de diciembre de 2008, que entre los trabajos de remodelación de El Hatillo se contempló el cambio de los seis elevadores, así como el del aire acondicionado.

Rogelio Nick, otro de los que se conoce la edificación “como la palma de la mano”, pues fue funcionario del extinto Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE) cuando operaba en el Hatillo, y también trabajó en la Alcaldía bajo la administración de Bosco Vallarino, expresó que cuando le tocó volver a trabajar en el Hatillo el único cambio que vio fue en los cubículos de las oficinas, pues lo estructural era prácticamente igual a cuando trabajó en el antiguo IRHE.

“Yo vi los mismos elevadores que estaban allí desde siempre; no vi reconstrucción de paredes ni remodelación. Lo único que vi fue remodelación de las oficinas, los cubículos. Más de allí no vi”, resaltó.

MÁS RIESGOS

En términos de seguridad, el viejo edificio también tiene serias fallas. De acuerdo con un informe de seguridad para determinar si cumple con el código de la National Fire Protection Association (NFPA) y encargado por el director de Obras y Construcciones Municipales –al que tuvo acceso La Prensa– esta estructura no tiene un sistema de rociadores automáticos para usarse en caso de incendio. Los estacionamientos no están separados, por lo que se consideran de alto riesgo, y cualquier fuego en los pisos o frente a los ascensores permitiría que el humo ascendiese libremente, comprometiendo toda la escalera.

“El único paliativo es que las escaleras tienen ventanas que se mantienen abiertas en casi todos los pisos. Esto ayudaría a que parte del humo saliese del foso de la escalera”, afirma textualmente el informe.

ESTÁ DEVALUADO

Expertos en asuntos de avalúos consultados por La Prensa aseguran que este edificio, que costó $12 millones ($6 millones la compra y $6 millones la remodelación), cada día se deprecia más debido al deterioro en que se encuentra.

El ingeniero Joan Gallardo, de Corporación de Ingenieros Asociados S.A., aseguró que no es lo mismo un edificio construido desde 1972 y al que se le han hecho remodelaciones en la parte estructural, a uno al que no se le ha hecho nada. Opina que las técnicas de avalúo contemplan dos tipos de depreciaciones que tienen en cuenta la edad del edificio, y la cantidad de mejoras y remodelaciones que tenga.

“Entre más daños tenga la estructura aumenta en gran proporción la depreciación del inmueble”, resaltó.

HABLA EL MUNICIPIO

Juan Manuel Vásquez, director de Obras y Construcciones Municipales, asegura que, aunque El Hatillo fue remodelado, los costos de su mantenimiento son bastante elevados porque es una inversión vieja que heredaron, por lo que ahora tienen “que navegar” con ella.

Por lo pronto, están afilando los lápices para buscar presupuesto y de esa forma, en 2013, hacerle mejoras. De acuerdo con Vásquez, el edificio necesita ser adecuado a la normativa actual que dicta el código NFPA sobre seguridad humana. Además, tienen que darle mantenimiento a las viguetas y losas para proteger los aceros de refuerzo, sobre todo, en los estacionamientos. Aparte de ello, hay que poner nuevos ascensores y establecer un plan definitivo para controlar las filtraciones, principalmente en los últimos niveles del edificio

OPOSICIÓN DE Kuzniecky

Pese a que el exalcalde Navarro adujo que la del Hatillo fue una compra exitosa, la transacción no dejó de estar perseguida por la polémica. Dany Kuzniecky, contralor en la mitad del gobierno de Martín Torrijos, se rehusó a refrendar inicialmente el contrato de compra venta del edificio. Objetó que la documentación aportada por el Municipio de Panamá no anexaba los avalúos del inmueble, realizados por la Contraloría y el Ministerio de Economía y Finanzas.

También recomendó hacer un contrato de remodelación y otro de compra venta. Y en 2011, cuando salieron a la luz pública los cables de Wikileaks, uno de estos reportes registró una conversación del excontralor con el entonces embajador de Estados Unidos William Eaton, en el que el primero le manifestaba al diplomático sus dudas por esta compra.

La Prensa contactó a Navarro para que hablara sobre la compra del Hatillo, pero quien respondió fue su vocero Max Bedoya, quien dijo: “no quiero pensar que no se le está dando el mantenimiento al edificio, porque cuando nosotros salimos de allí, todos los elevadores funcionaban y todas las losas estaban bien”.

Agregó que informes de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, y de la Contraloría garantizan que el Hatillo es un edificio funcional.

39 años tras la sede del Palacio Municipal

El tiempo pesa sobre el edificio Hatillo. Ya tiene 39 años. El inmueble fue construido en 1972, pero se inauguró en 1973. Fue uno de los edificios más grandes de la ciudad en ese tiempo; incluso, llegó a ganar una mención honorífica de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. Estas estructuras han albergado instituciones, como el Hospital Nacional, la Internacional de Seguros, el IRHE, la Comisión Bancaria, Unión Fenosa, la Librería Preciado, Cinema Arte y hasta un restaurante vegetariano. Incluso, tiene su propia historia de fantasmas que surge de los tiempos en que fue una sede hospitalaria.

El edificio abarca una manzana completa que comprende la Avenida Cuba y la Avenida Justo Arosemena, y las calles 35 y 36. Tiene dos torres de siete pisos y una torre de cuatro plantas y cuatro entrepisos (Ver infografía).

Las aspiraciones de conseguir una sede que albergara el Palacio Municipal con todas sus oficinas nacen en 1996, con la alcaldesa Mayín Correa. En esa época, la funcionaria consiguió un globo de terreno en la antigua Casa de la Aduana, en la Avenida B, que en esa fecha tenía un valor de $3 millones.

Correa entonces acordó la venta del Centro de Trasbordo de El Chorrillo en $2.3 millones, para obtener el capital semilla para la construcción del Palacio Municipal, pero sus opositores en el Consejo Municipal impidieron la operación. En aquel entonces, el costo de la construcción de la sede alcaldicia se calculó en unos $15 millones.

No fue hasta la administración de Juan Carlos Navarro cuando se finiquitó la negociación de la nueva sede de la Alcaldía de Panamá. El 2 de diciembre de 2008, el Municipio de Panamá se trasladó al Hatillo. Dejó atrás décadas de labores en el viejo edificio Edem, en la popular Avenida B.

Eduardo Mendoza

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Oct 2017

Primer premio

6 0 4 8

BDDC

Serie: 7 Folio: 8

2o premio

5559

3er premio

9849

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código