NARCOTRÁFICO. LOS CAPOS MÁS PELIGROSOS DEL MUNDO.

De don Pablo hasta El Chapo

Parecen infinitos los nombres de quienes estuvieron vinculados con las drogas, pero solo dos sobresalen.

Cuando el 2 de diciembre de 1993 sonaron los dos disparos que provocaron la muerte de Pablo Escobar, tras 17 meses de violencia y persecución, el mundo dio por descontado que con su vida acababa también el tiempo de los grandes carteles del narcotráfico y con ellos sus gigantes y míticos capos. Pero se equivocó.

Este año se cumplen 19 años desde aquella fecha en que el bloque de búsqueda integrado por la policía y el Ejército colombiano, con apoyo de la agencia antidrogas de Estados Unidos, abatió a Escobar en el tejado de una vivienda en un barrio de Medellín.

Atrás quedó más de una década de enfrentamientos, tras los que se atribuyen a don Pablo unos 5 mil 500 crímenes, a decir de su lugarteniente Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, o cerca de 10 mil, según las autoridades colombianas.

Escobar había sido considerado el hombre más peligroso y buscado del mundo. En 1989, la revista Forbes lo colocó entre los siete hombres más ricos del planeta, con una fortuna cercana a los $10 mil millones. Luego se descubrió que la cifra rondaba los $25 mil millones y se le llamó el más rico del mundo.

Dos años después de su muerte, la policía del vecino país atrapó a los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, líderes del cartel de Cali y pares de Escobar.

Al derrumbarse este segundo cartel, el negocio de la cocaína se atomizó y comenzó a ser controlado por pequeños y medianos grupos, desde los cuales surgieron nombres como el de Pablo Rayo Montaño, cuyas operaciones desde el norte del Valle del Cauca tocaron Panamá y aún está pendiente un juicio en el país a varios de sus supuestos cómplices.

La sucesión

Expertos coinciden en que con la caída de los carteles de Medellín y Cali, la guerrilla y los paramilitares pasaron a liderar la exportación de cocaína y que en ese tránsito surgieron y se consolidaron las bandas mexicanas que ahora controlan el mercado de las drogas.

Estos grupos libran una cruenta guerra entre ellos y con las autoridades en los estados mexicanos de Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas, y en los estadounidenses California, Arizona, Nuevo México y Texas.

Se trata de los carteles de Tijuana, Juárez, El Golfo, Los Zetas, La Familia y Sinaloa. Y precisamente de este último surgió quien parece ser el sucesor de don Pablo. Es Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo.

Hace apenas 11 años era uno de tantos capos mexicanos y, como Escobar en su momento, cayó preso. Pero al poco tiempo escapó del penal de Puente Grande, en Jalisco, y desde entonces comenzó a crecer la leyenda en torno a su figura.

Una reciente publicación de BBC Mundo da cuenta de que tras la muerte del líder de Al Qaeda Osama bin Laden, en 2011, El Chapo Guzmán pasó a encabezar la lista de los “más buscados” por el FBI.

Lo consideran como el “traficante de drogas más poderoso del mundo”; ofrecen una recompensa de $7 millones por su captura; la revista Forbes lo ubica entre los más ricos del planeta y ha sido inspiración de más de 20 corridos mexicanos.

Ya se formó un bloque de búsqueda con su nombre, y hay decenas de investigaciones independientes sobre su paradero.

Y mientras las autoridades golpean a sus enemigos, él adquiere más poder. De acuerdo con el investigador Ricardo Ravelo, autor de libros relacionados con el tema, el cartel de Sinaloa domina 20 estados mexicanos, controla el trasiego de drogas en Centro y Suramérica, y está presente en 50 países.

En Sinaloa, los campesinos le son leales y según diferentes autores posee “fichas” en la policía, el ejército y otros estamentos de seguridad que lo persiguen.

De Escobar se decía que dormía en una casa diferente todas las noches. De El Chapo se afirma que hoy está en Mazatlán, mañana en Los Cabos y pasado mañana en Guadalajara.

Nadie sabe con certeza a quiénes ni cuántos ha matado u ordenado matar, pero se afirma que son muchos.

Y como le pasó a don Pablo, que fue cazado tanto por las autoridades como por sus enemigos Los pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), a El Chapo también lo cercan desde ambos bandos.

Un personaje emblemático

A pesar de todo el poder que supuestamente concentra Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, en la práctica de la organización criminal de Sinaloa no pasa de ser un simple emblema, un ícono.

A diferencia de Pablo Escobar, con cuya muerte se desintegró el cartel de Medellín, expertos como el periodista Riva Palacio, fundador del sitio web ejecental.com.mx, citado por BBC Mundo, coinciden en que la eventual caída o muerte de El Chapo Guzmán no afectará las operaciones del cartel de Sinaloa.

“Van a perder a un ícono, a un emblema, pero no les va a afectar el negocio”, dijo el periodista mexicano.

Según Palacio, Guzmán es considerado hoy en día como lo que fue Bin Laden antes de ser ultimado: un hombre “emblemáticamente muy importante”, mas no quien tomaba realmente las decisiones.

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