Crónica de una actuación que da lugar a dudas

La duda es el comején del Órgano Judicial. Crece y se hace fuerte en las profundidades de los grises, de los espacios ambiguos. La justicia, por definición, aspira a la totalidad, a la verdad. Cuando la duda se instala, la verdad se desvanece.

El magistrado de la Corte Suprema de Justicia Winston Spadafora no se declaró impedido para tratar un reclamo que suscribía Jean Figali y fue recién entonces cuando se desataron las dudas.

Y cuando Spadafora suspendió el cobro de dos millones de dólares que la ARI le reclamaba a Figali, las sospechas invadieron los medios y éstas comenzaron a carcomer la credibilidad del fallo.

Era vox populi que entre el magistrado y el empresario había algún tipo de relación personal, supuestamente, cultivada durante el gobierno de Mireya Moscoso.

Por eso mismo La Prensa investigó sobre la relación y publicó algunos elementos que profundizaban la percepción general: se reveló que ambos tenían apartamentos contiguos en el edificio El Crillon de Paitilla; que compartieron vuelos a otros países, que Spadafora se vestía en el viejo almacén del empresario y que hasta compartían veladas nocturnas.

La Prensa contactó a Jean Figali, quien reconoció como ciertas las revelaciones de este diario, pero negó ser amigo de Spadafora. "Si lo veo lo saludo, como a muchos otros hombres importantes de Panamá. Pero no somos amigos", dijo.

En tanto, el magistrado Winston Spadafora jamás aceptó hablar sobre el tema.

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