RUMOR DESATA EL PÁNICO EN BAGDAD.

Estampida siega casi mil vidas

Lo que ocurrió ayer miércoles en el puente Aimma de Bagdad supera incluso la imaginación de los iraquíes, tan acostumbrados a las noticias horrorosas.

"En el puente había miles de personas. Súbitamente escuchamos a alguien gritando que hay terroristas suicidas. Se expande una onda de horror, se desata el pánico", cuenta Abdul Sada Finyan, uno de los peregrinos que logró salir ileso. Entre ellos, los peregrinos se apretujan, pisoteando a niños y mujeres que se han desmayado en medio del intenso calor. Algunos peregrinos, presa de la histeria, se lanzan al río, otros caen sobre la barandilla.

"Cuando la polícía vio lo que pasaba en el puente, dispararon al aire, lo que hizo que cundiera aún más el pánico", relata Mohammed Abdul Bari.

Los lamentos forman parte de los rituales chiitas cuando recuerdan a sus santos y mártires, como este miércoles en el santuario del imán Mussa Al Kadhim. Sin embargo, los gemidos y gritos que se oían ayer no eran por el imán fallecido hace más de mil años, sino a los muertos del puente y, de modo especial, a los muchos niños cuyos cuerpos yacen en el suelo del hospital Noaman. "Los pisos están tan llenos de cadáveres que es imposible avanzar", dice Mohammed Yasim, quien fue para ayudar a enterrar a los muertos.

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