PROMESAS ELECTORALES.TAREAS PENDIENTES.

EL PRIMER AÑO DEL GOBIERNO DE TORRIJOS El balance de la ‘patria nueva’

EL PRIMER AÑO DEL GOBIERNO DE TORRIJOS El balance de la ‘patria nueva’
EL PRIMER AÑO DEL GOBIERNO DE TORRIJOS El balance de la ‘patria nueva’

Cuando Martín Torrijos llegó a la Presidencia el 1 de septiembre de 2004, su popularidad estaba en la cumbre. El año en que ascendió terminó con una economía sobre ruedas, con una industria turística en pleno vuelo y con el viento a favor en las negociaciones de un tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Los mayores desafíos de Torrijos eran conjurar la crisis financiera de la seguridad social, sanear las finanzas públicas, atajar el desempleo y atraer la inversión privada.

El Presidente cumplió su promesa de reformar la ley fiscal heredada de su antecesora, Mireya Moscoso. Falta ahora saber si podrá mejorar la relación deuda/PIB, que por décadas ha asfixiado las finanzas públicas y mermado las inversiones.

La reforma fiscal llegó en enero, pero el verdadero alcance de sus efectos se sentirá en el 2006, cuando entre a regir. De momento, hay algunos resultados: al primer semestre de 2005, el déficit se redujo a 164 millones (el 1.1% del PIB).

La anhelada disciplina fiscal empieza a sentirse, pero aún subsiste el círculo vicioso de la deuda pública –a la que se le sumaron 822 millones de dólares– y cuyo servicio ahoga las inversiones estatales.

Según el economista Adolfo Quintero, la buena cosecha obtenida por el gobierno en su primer año es el resabio de los buenos tiempos de 2004.

El trago amargo

Si la reforma fiscal fue un "bistec de dos vueltas", la de la seguridad social resultó ser un trago tan amargo que Torrijos vio su popularidad desplomarse en un santiamén. Su reforma abrió viejas heridas: aumentó la edad de jubilación, creció el número de cuotas y alargó el periodo de cotización. Los afectados no sonrieron, mostraron sus caninos. Profesores, maestros y estudiantes, médicos y obreros se fueron a una huelga pacífica, en algunos casos, y con piedras y palos, en otros.

Torrijos tuvo entonces que suspender la Ley que la aplanadora del PRD aprobó en la Asamblea. Creó el diálogo por la Caja, para reformar una ley que apenas tuvo días de vida.

TRABAJO

Empleo fue una de las promesas de Torrijos. Pero el desempleo se mantiene, por lo que este sigue siendo uno de sus grandes retos. En este primer año, el gobierno no ha podido hacer despegar su prometido plan de "megaproyectos" con dinero de inversionistas privados.

En la lista también está la ampliación del Canal, la mayor apuesta del Gobierno. Ello, sin olvidar la construcción de un megapuerto en el Pacífico y el desarrollo de la antigua base de Howard, así como otras facilidades heredadas de los militares norteamericanos.

Los retos

Del plan de Desarrollo Humano Sostenible del programa de gobierno de Torrijos no se sabe nada aún. Según Quintero, es allí donde deberá enfocarse el Gobierno, algo fundamental para hacer frente a problemas como las continuas alzas del precio del petróleo.

En los años que le restan de mandato, Torrijos debe enfocarse en un programa con lineamientos claros y serios para que los panameños lo apoyen, aconseja, el ex vicepresidente Guillermo Ford, quien critica la falta de liderazgo del Presidente en temas como la seguridad social.

"Hay que garantizar la seguridad jurídica a las inversiones, tanto nacionales como extranjeras" y establecer metas "claras" en el tema de la educación, señaló.

Guillermo Márquez –del Partido Popular, aliado del PRD– ve las cosas desde otra óptica. Esbozó dos ejes fundamentales de trabajo: mejorar las finanzas públicas –lo que incluye acabar con el derroche de los recursos públicos; las reformas fiscal y de seguridad social– así como mejorar la administración de justicia, lo que contribuiría, de paso, a consolidar la seguridad jurídica.

En el resto de los otros temas que se adelantan –agrega– el país espera los resultados.

Edición Impresa

ENVÍOS POR EMAIL