COCLÉ.Penonomé tiene un carnaval muy propio.

La ciudad ocupada por la fuerza rebelde de la juventud

En Penonomé la gente disfruta del Carnaval a lo largo de la Avenida Central y no alrededor de un parque.

En la capital coclesana uno de los lugares preferidos es ‘El Manguito’ donde están los que huyen del bullicio.

FIESTA. Sara, la princesa del lunes de Carnaval de ‘El Manguito’, en el distrito de Penonomé (Coclé), es acompañada por una murga. FIESTA. Sara, la princesa del lunes de Carnaval de ‘El Manguito’, en el distrito de Penonomé (Coclé), es acompañada por una murga.

FIESTA. Sara, la princesa del lunes de Carnaval de ‘El Manguito’, en el distrito de Penonomé (Coclé), es acompañada por una murga.

FIESTA. Sara, la princesa del lunes de Carnaval de ‘El Manguito’, en el distrito de Penonomé (Coclé), es acompañada por una murga. FIESTA. Sara, la princesa del lunes de Carnaval de ‘El Manguito’, en el distrito de Penonomé (Coclé), es acompañada por una murga.

FIESTA. Sara, la princesa del lunes de Carnaval de ‘El Manguito’, en el distrito de Penonomé (Coclé), es acompañada por una murga.

Narciso está recostado sobre su máquina de coser. A pesar del ruido, el anciano no le quita la vista al pedazo de tela azul que está a punto de cortar. Su absorbente concentración tiene una explicación: Narciso decidió hacerle honor al nombre de su sastrería, "El Esfuerzo", y trabajar durante los cuatro días de Carnaval. "Soy un tipo que le gusta la responsabilidad", aclara.

A solo media cuadra de allí, la gente grita y se empuja para recibir una gota de agua que lanzan, sin pausa, los cisternas ubicados a lo largo de la Avenida Central de Penonomé. Es que, a diferencia de otros lugares, en la capital de Coclé el Carnaval se "disfruta" sobre una larga calle y no alrededor de un parque. "Este lugar es lo mejor que hay. Se la pasa chévere porque hay menos personas que en Las Tablas", explica Luis, un joven de 26 años que, junto a ocho amigos, llegó de la capital. "Hay cerveza y mujeres para todos los gustos", agrega. Su confesión tiene sentido: la ciudad está invadida de miles de jóvenes que vienen a vivir y a morir en Penonomé.

"Este es uno de los lugares que más gente atrae de la capital, por eso lo elegimos", cuenta Joana (25 años), mientras bebe un sorbo de cerveza. Su historia se puede multiplicar por mil: junto a 16 amigos alquiló una casa en el pueblo para utilizarla de búnker durante el Carnaval. "Hicimos tanta rumba que nos echaron de allí", confiesa. A su lado, Carlos hace un gesto de confirmación con la cabeza, aunque luego se pone serio: "Mucho alcohol, pero con control".

Pero aquí, sin embargo, todo está preparado para poner a prueba el autocontrol de la juventud: música en inmensos parlantes, dos escenarios con todos los detalles y puestos de venta de bebidas alcohólicas, en cada rincón de la larga avenida son parte del "decorado" en Penonomé.

"¿Novia? Pá’ qué", grita Gilberto. "Acá uno no viene a buscar novia, sino a pasarla chévere", explica. Según él, la gimnasia pélvica en cama ajena es el deporte que más practica la juventud durante la rumba. Pero este no es el caso de Carlos y Sara. Ella es de Estados Unidos; y él, de la capital. "Este lugar es tranquilo", evalúa Carlos. "Nadie se sobrepasó con mi novia", amplía.

Un árbol con historia.

Hace rato que el árbol dejó de ser pequeño: sus gruesas ramas se expanden caprichosamente varios metros hacia arriba generando una inmensa sombra. Sin embargo, todo el pueblo sabe que sobre la calle Juan Quiroz está "El Manguito", un lugar que atrae a la gente que busca huir de la multitud que se aglutina en la Avenida Central.

Según cuenta el ex gobernador Tito Álvarez –cuya casa queda pegada al famoso árbol de fruta fibrosa– hace 20 años un par de familias de la zona llevaron su propio Carnaval más allá del límite de sus hogares. "Los vecinos de la calle nos reuníamos y hacíamos una fiesta", relata. Hoy a esa fiesta familiar se le sumaron varios "primos lejanos": cientos de personas se juntan alrededor del árbol para carnavalear.

Y, por supuesto, nada falta. Un culeco en miniatura, una escueta comparsa y hasta los omnipresentes vendedores ambulantes son parte del cuadro. "La idea era organizar un Carnaval más tranquilo y sin problemas", puntualiza el político. Si bien el lugar es público y no se paga entrada, el nivel económico de las personas que eligen "El Manguito" no es similar al de la gente que, a pocas cuadras de allí, disfruta el Carnaval sobre la Avenida Central de Penonomé.

(Vea Visitantes a carnavales acuáticos impulsan economía)

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Lo último en La Prensa

ganó el Belmont Stakes de 1964 Fallece el legendario jockey panameño Manuel Manny Ycaza

En la foto tomada en noviembre de 1963 está Manny Icaza (C) junto a su esposa Linda Bement, quien fue Miss Universo 1960, en el bautizo de uno de sus hijos. La pareja se divorció en 1969. En la foto tomada en noviembre de 1963 está Manny Icaza (C) junto a su esposa Linda Bement, quien fue Miss Universo 1960, en el bautizo de uno de sus hijos. La pareja se divorció en 1969.
En la foto tomada en noviembre de 1963 está Manny Icaza (C) junto a su esposa Linda Bement, quien fue Miss Universo 1960, en el bautizo de uno de sus hijos. La pareja se divorció en 1969. AP

Manuel Manny Ycaza, el jockey panameño miembro del Salón de la Fama y ganador del Belmont Stakes de 1964, quien abrió camino ...