Se desvanece el optimismo popular

OPINIÓN. Al asumir la presidencia, Martín Torrijos encontró una economía en crecimiento. Se cumplían 15 meses de recuperación económica continua, con tasas de crecimiento mensuales que fluctuaban entre 5% y 6%. La plataforma de servicios internacionales de exportación (puertos, ferrocarril, zona libre, oleoducto, centro bancario, Canal, etc.) creció en conjunto 13.6% en el año 2003 y 11.6% en 2004, favorecida por el crecimiento de la producción y del comercio mundial. Por otra parte, la política económica de la ex presidenta Mireya Moscoso logró en el último año y medio de su administración reactivar la demanda interna mediante una reforma fiscal que favoreció al sector construcción y a un segmento importante de la población. En 2004, después de años de contracción, la agricultura y la industria se recuperaron, mientras que la construcción y el comercio aumentaron 16% y 4%, respectivamente. En síntesis, el crecimiento de la economía mundial, bajas tasas de interés nacionales e internacionales, una política de incentivos fiscales y la ausencia de grandes conflictos sociales favorecieron el crecimiento.Sin embargo, el optimismo generalizado que se respiraba al inicio del gobierno de Torrijos se fue poco a poco desvaneciendo y la incertidumbre, resentimiento y angustia tomaron su lugar a medida que se aplicaba una nueva política económica. Sin firmar una nueva carta de intención con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno empezó a implementar sus tradicionales recomendaciones: contracción del gasto público, aumento de los impuestos, disminución de la planilla estatal, mayor liberación comercial y neutralidad en los incentivos fiscales.En un país donde los niveles de inflación han sido tradicionalmente bajos, la efectividad de la política económica se mide por qué tan efectiva es ésta para controlar la tasa de desempleo. Y los resultados obtenidos hasta ahora hablan de inefectividad. Cifras oficiales de la Contraloría, muestran que el empleo cayó 2.3% en el comercio al por mayor, 1.9% en el comercio al por menor y 0.4% en el sector hoteles y restaurantes en los distritos de Panamá y San Miguelito. Además, la producción industrial disminuyó 1% y los servicios gubernamentales y las actividades sociales y de salud privada, 1.2% y 2.2%, respectivamente. Por otra parte, el Banco de Desarrollo Agropecuario contrajo los créditos que brinda a agricultores y ganaderos en 34.3% durante el primer semestre, lo cual sugiere que en 2006 Panamá tendrá una menor producción agrícola.Todo lo anterior, aunado al incremento de los precios del combustible y al anuncio del retiro de empresas industriales multinacionales, presagia una disminución del crecimiento económico para finales del 2005 y el 2006, y una exacerbación de los conflictos sociales, producto de la falta de respuesta a la creación de empleos formales y a la disminución de los altos niveles de pobreza.

El autor fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá

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