TAL CUAL

DESPEDIDA. Como parte de su au revoir presidencial, Jerry Wilson -que hoy ofrece un almuerzo en el Miramar- hizo un resumen de su gestión como primera figura de la Asamblea. Queda claro que el concierto de desatinos de Wilson va más allá de lo verbal -¿recuerdan cuando propuso la reelección de los magistrados?-. Lo mejor de su presidencia, sin duda, ha sido la apertura de la sede del Parlatino en Amador, pero este acuerdo se formalizó hace apenas una semana. Sin el Parlatino, el yearbook de Wilson quedaría reducido a una parranda de cortes de cinta: la inauguración de la cafetería de la Asamblea, de la Semana de la Transparencia, de un parvulario... En todo caso, es mejor que reseñar escándalos de exoneraciones y botellas. Dice Wilson que sus logros se verán en los proyectos de leyes que están por discutirse. Eso es lo que deja pendiente, para atormentarnos con su recuerdo.

BRINDIS. Ayer, el presidente ofreció un ágape a su equipo. Torrijos agradeció el trabajo realizado en su primer año de gestión, la que consideró exitosa. Hubo cuatro que se atrevieron a tomar la palabra para ensalzar a Torrijos. Siguieron aplausos, brindis y bufet. Ni una palabra sobre los extraoficialmente anunciados cambios en el Gabinete, pero sí muchas sonrisas y felicitaciones. Parece que Torrijos vive en un país diferente al del resto de los panameños.Además en Panorama

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