URBANISMO.VECINOS DEL PARQUE ANDRÉS BELLO, EN VÍA ARGENTINA, ADVIERTEN DE QUE NO SE RENDIRÁN.

La lucha ambiental de El Cangrejo

El parque Andrés Bello es la única área verde de El Cangrejo. Allí van a pasear niños, jóvenes y ancianos.

El Mivi considera que las quejas de los vecinos de El Cangrejo son subjetivas y que no han sido probadas.

LA PRENSA/Ana Rentería LA PRENSA/Ana Rentería

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La expansión inmobiliaria que vive la ciudad no sólo trae progreso y más empleos para los panameños; también trae conflictos sociales. El Cangrejo es una muestra de ello. Los vecinos decidieron pelear por mantener un pedazo de área verde, soleada y sin la saturación del cemento y el hierro, frente a la intención de inversionistas que plantean construir más viviendas.

El parque Andrés Bello, un rectángulo de 20 mil metros cuadrados, entre la Vía Argentina y la calle G de El Cangrejo, es el único parque natural del barrio, donde llegan niños, jóvenes y ancianos a pasear, respirar el aire fresco y conversar en las tardes, luego de una jornada agotadora.

UNA LUCHA POR LA VIDA

Allan Baitel, vocero de la lucha, plantea que sus principales argumentos, fundados en estudios técnicos realizados, indican que al erigirse los proyectos Mirador del Parque (27 pisos) y Park City (18 pisos) en calle José Martí, así como el Kubic (dos torres de 20 pisos cada una) en calle G, el parque Andrés Bello quedará bajo las sombras que proyecten estas moles nueve horas al día (habrá sol únicamente tres horas).

Así mismo, señala que el amurallamiento de estos edificios originará una contaminación audiovisual sobre el parque; se obstaculizará la circulación de los vientos y no habrá aire fresco, pero el problema más serio sobrevendrá en la estación lluviosa cuando se empocen las aguas por la falta de sol. El parque, indica, se deteriorará como ocurre con el actual parque Urracá.

A ello, suma el riesgo que correrán quienes paseen por el parque cuando los residentes de la futura torre Mirador del Parque, aledaña al Andrés Bello, arrojen objetos hacia abajo y puedan golpearlos.

INFRAESTRUCTURA SATURADA

Otros vecinos, como Sibila Ortiz Perigault, señalan perjuicios que son concomitantes con la saturación urbana del área. La circulación vehicular se hará más pesada y peligrosa en una arteria tan estrecha como la Vía Argentina y calle G, sobre todo en horas pico; los drenajes sanitarios y pluviales no soportarán las descargas; y el sistema de agua potable comenzará a fallar por un exceso de demanda, entre otras.

Pero estas familias de Vía Argentina, gente profesional de clase media, que sobrepasan las mil firmas, consideran que su lucha es dura, prolongada y agotadora. Sostienen que no se rendirán tan fácilmente, porque pelean por un patrimonio natural que les pertenece a ellos, a sus hijos y nietos

En esta pelea, aseguran, no solo tienen de contrincantes a los dueños de los proyectos y a sus promotores (Mizrachi, Abadi, Moses, Mallol), sino también a la Autoridad Nacional del Ambiente, a la Dirección de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda (Mivi) y a Ingeniería Municipal.

Cuestionan, por ejemplo, el estudio de impacto ambiental que presentó en abril de 2004 el proyecto Mirador del Parque, el cual contiene deficiencias y omisiones, al igual que hechos no ciertos, como que los inversionistas consultaron a los ciudadanos de El Cangrejo y que estos aceptaron de buen grado la obra.

A su vez, desaprueban la posición de la Dirección de Desarrollo Urbano del Mivi, que califican de parcializada, pues "se confabula" con los inversionistas para prestarse a modificar los códigos de zonificación de los lotes aledaños al parque Andrés Bello.

Esto, aducen, les permite alterar la altura de las construcciones (de RM-1 a RM-2 y RM-3), lo cual será la muerte del área recreativa citada. Sin embargo, gracias a la firmeza de los vecinos, la cual ha sido apoyada por dos fallos de la Corte Suprema de Justicia, las amenazas de construir se han frenado, por ahora.

LA PETICIÓN ARCHIVADA

En junio de 2006, los vecinos de El Cangrejo presentaron ante la Dirección de Desarrollo Urbano del Mivi una solicitud de normativa especial para los lotes colindantes del parque en defensa de lo que consideran un patrimonio natural. Aseguran que el sustento urbanístico de la solicitud probaba que dicho parque requiere de una protección especial para sobrevivir.

Sin embargo, transcurridos ocho meses, el Mivi no ha respondido a la petición, a pesar de que la Ley 6 de 2006 (Ley de Ordenamiento Territorial), le obliga a proteger los espacios públicos. Debido a que ya dos inversionistas se aprestan a comenzar sendos proyectos en los lotes colindantes con el parque (Park City y Kubic), piden a dicha instancia ministerial que se apruebe una moratoria en el desarrollo de estos y que ordene a Ingeniería Municipal que no expida permisos de construcción hasta que se conceda la normativa especial solicitada al Mivi.

ESTUDIOS DE DILLON y URIBE

Para sustentar su petición, los vecinos de El Cangrejo presentaron un estudio técnico realizado por el arquitecto urbanista Álvaro Uribe. Sus principales recomendaciones se centraron en la necesidad de que se separen los lotes colindantes donde se construirán las torres con vegetación y no sean muros ciegos.

Además, que se exijan separaciones mínimas de cinco metros para los edificios nuevos; que las alturas de las nuevas edificaciones se limiten a seis pisos en dichos lotes colindantes (y no 18 ni 27); y que los usos consentidos en ellos sean residenciales más que comerciales.

A su vez, el arquitecto Patrick Dillon presentó un estudio de la proyección de sombras que generarán las citadas edificaciones sobre el parque Andrés Bello, el cual fue realizado en junio de 2006.

Dillon advirtió de que el área verde del parque solo recibiría tres horas de sol, si se permitían las construcciones tal y como se proyectan.

LA RESPUESTA DEL MIVI

Para el director de Desarrollo Urbano del Mivi, José Batista, el Gobierno no puede fundar sus decisiones en percepciones subjetivas como las planteadas por los residentes de El Cangrejo. Ellos tienen que demostrarlas científicamente.

En su opinión, los criterios planteados por los quejosos, de que la sombra que proyecten los edificios altos marchitará los árboles del parque es una suposición no probada.

Batista remitió el estudio de proyección de sombras de Dillon a la Anam para que sus especialistas lo analicen. "El Mivi no puede actuar en beneficio de unos y en perjuicio de otros, debemos actuar para todos".

Por otro lado, reveló que la zonificación de El Cangrejo (RM-1 y RM-2) tiene más de 20 años de haber sido asignada, lo cual permite construir edificios altos, restringiendo únicamente la densidad de habitantes por metro cuadrado. "Por tanto, no hay argumento legal para impedir la construcción de torres en dicha área".

Batista elogió la receptividad con que se han expresado los residentes de San Francisco y La Cresta, la cual " no se ha visto" en los vecinos de El Cangrejo. Aquéllos, comentó, han indagado sobre cuál puede ser su aporte para demostrar que no es aconsejable un desarrollo determinado, ya que el Gobierno carece de fondos para todos estos análisis.

Para el ingeniero municipal, Jaime Salas, la Corte Suprema de Justicia no ha fallado contra el permiso de construcción. Por ello, advirtió que todo proyecto que cumpla con la zonificación asignada, con los registros, la densidad y con las normas establecidas por el Mivi son analizados por Ingeniería Municipal y no hay reparo para otorgarle el permiso.

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