FUNERAL. LA CHORRERA LLORA A VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE EN EL CACAO.

El último adiós a ‘Califa’ y a ‘Chía’

Al son de la cumbia, miles de personas se agruparon en el estadio Agustín ‘Muquita’ Sánchez para despedirlos.

Políticos, músicos, dirigentes y otros personajes del acontecer nacional asistieron al sepelio.

CARAVANA. Cerca del mediodía partió el cortejo con los 11 carros fúnebres con rumbo a los cementerios. CARAVANA. Cerca del mediodía partió el cortejo con los 11 carros fúnebres con rumbo a los cementerios.
CARAVANA. Cerca del mediodía partió el cortejo con los 11 carros fúnebres con rumbo a los cementerios.

El Ñato Califa descansa en paz. La Chorrera lloró, bailó y cantó al son de la cumbia durante la despedida de uno de sus hijos más queridos.

Carlos Ñato Califa Isaacs, su cantante Lucia Chía Ureña y las otras nueve personas que murieron en el accidente de tránsito registrado el pasado viernes en El Cacao, Capira, fueron inhumados ayer.

Miles de personas acompañaron al Ñato a su última morada en el cementerio Los Guayacanes. El resto de los integrantes del conjunto fueron enterrados en el cementerio municipal de La Chorrera.

La última salida de su casa

Los actos comenzaron a las 8:30 a.m., luego que el féretro que contenía los restos del "Rey de la cumbia" fue sacado en hombros de la que fuera la residencia de Isaacs, en Barrio Colón, con rumbo hacia el estadio Agustín Muquita Sánchez.

En la caminata participó una gran cantidad de personas, integrada por familiares, amigos y seguidores del "Máximo exponente de la cumbia Chorrerana".

A las 10:00 a.m., hora y media más tarde de la partida, una voz anunció: "llegó Califa, el grande". Un cerrado aplauso, que se sentía más fuerte por el eco, inundó el estadio.

El ataúd fue llevado alrededor del campo de juego, mientras que gran cantidad de personas, entre éstas miembros del Cuerpo de Bomberos y de la Policía Nacional, hacían calle de honor.

Otra multitud, que permanecía en las gradas protegida con sombrillas para aplacar el fuerte sol de verano, aplaudía con los brazos en alto en señal de tributo. Frente a ellos, el féretro fue levantado, lo que hizo mucho más emocionante el momento.

"Con su conjunto se va Califa, se va Califa/toda La Chorrera llora, llorando está", cantaban en ritmo de cumbia.

"Mientras lata el corazón de un chorrerano vivirá la cumbia", dijo una mujer al paso de los ataudes.

Posteriormente comenzó el acto, durante el cual se leyeron los nombres de las diferentes organizaciones que emitieron resoluciones de duelo por la muerte del artista; tantas, que la lectura duró casi media hora.

En el lugar se leyó también un mensaje del presidente de la República, Martín Torrijos, en el cual hacía un reconocimiento al "Guardián de la cumbia".

Al acto acudieron folcloristas, exponentes de la música típica, políticos de diferentes partidos y miles de personas.

Durante el acto, los aplausos y tonadas al son de la cumbia chorrerana continuaron. Nunca dejaron de sonar.

Misa Campal

Más tarde, cerca del mediodía, se realizó una misa campal presidida por el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño. Durante la homilía, se destacó que Califa cantaba por amor a su gente y a su cumbia, lo que debía servir como un ejemplo para todos.

Dentro del estadio había una tarima y varias toldas en las que estaban los 11 ataudes, que en todo momento fueron escoltados por la multitud.

Después de la misa, la banda de música de la Escuela Pedro Pablo Sánchez tocó.

Luego de terminado el acto, partió el cortejo.

El féretro fue colocado sobre un carro de bomberos, en cuya parte superior permanecieron cuatro funcionarios. De esa misma forma fue transportado el cuerpo de la cantante Lucía Chía Ureña.

De seguido iban otros nueve carros fúnebres con los féretros de los otros fallecidos en el accidente.

Una vuelta a la placita

El cortejo llegó hasta la Plaza 28 de Noviembre, ubicada cerca del barrio donde vivía el Ñato Califa.

Julia, Julia pela la yuca, uno de los temas que hicieron popular a Ñato y a Chía, fue cantado a coro por miles de personas mientras avanzaban hacia la placita.

Un pequeño altar con fotos del cantante fue instalado en el lugar, y al lado colocados varios instrumentos musicales.

Otras tonadas como: " Hoy me entregué a la danza como hace tiempo quería/esa cumbia es mi alegría gozo cuando estoy bailando/pero más me gusta cuando toca el Ñato y canta Chía", se escribieron para la ocasión.

Y es que muchos de los chorreranos que bailaron al son de la cumbia del Ñato Califa sienten que de ahora en adelante no va ser lo mismo. "Hay otros que tocan cumbia, pero no es lo mismo", dijo Felicia, una mujer que tiene años bailando esta música.

La diferencia, según ella, radica en que cuando Ñato y Chía cantaban la "emoción que se sentía era muy grande".

Ella fue uno de los tantos bailadores que no solo se acercaron al estadio, sino que estuvieron en la Plaza 28 de Noviembre.

Despedida final

Luego de soltar un sinnúmero de globos blancos al aire, el recorrido procedió hasta el Parque Tomás Martín Feuillet, ubicado en el corazón de La Chorrera. En ese punto Califa se separó de su gente.

Sus restos y los de su hijo, Carlos Isaacs Jr., fueron llevados al cementerio Los Guayacanes donde recibieron cristiana sepultura en compañía de familiares y amistades.

Mientras, los restos de Lucía Chía Ureña, Xenia Justavino, Sandra Sosa, Edgar Cajar Sosa, Óscar Herrera, Ramón Sánchez, Luis Badillo, Mauricio Lasso y Miguel Ángel Aguirre fueron inhumados en el cementerio municipal.

El hombre de la sonrisa permanente, que saludaba y respondía los saludos como si a quien se los daba era su vecino o un conocido de toda la vida, y Chía, una mujer que siempre estaba de buen humor, que siempre tenía un chiste o una historia que contar, han partido, pero los chorreranos se comprometieron ayer a no dejar morir su música: la cumbia.

( Colaboraron Roberto López Dubois, Urania Cecilia Molina, Virgilio De León Molina y Rómulo Díaz Sanjur).

El RECORRIDO

.8:30 A.M.: Los restos de Carlos Felipe Ñato Califa Isaacs salieron de la que fue la casa del cantante.

.10:00 A.M.: Comienzan los actos en el estadio Agustín Muquita Sánchez, donde se realizó la misa campal y a la cual asistieron miles de seguidores.

.12:00 P.M.: Se inicia el cortejo fúnebre, que pasó por la Plaza 28 de Noviembre y el Parque Tomás Martín Feuillet, en el que se dividió hasta el cementerio de Los Guayacanes y el municipal, donde fueron inhumados los 11 cadáveres.

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